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Más sobre la Memoria Histórica

Hugo Vega González. El Comercio, 19.09.2009 | 20 septiembre 2009

Aquí estamos los orgullosos herederos de aquellos luchadores por la libertad dispuestos a seguir en la brecha contra viento y marea hasta lograr nuestra meta: ¡Verdad, justicia y reparación!Hace tiempo que deseaba realizar un comentario en torno a la Memoria Histórica y la carta de Maximina Fernández, publicada en esta sección el pasado día 12, ha supuesto el empujón definitivo que necesitaba.

Dando por supuesta la buena fe de esta señora cuando expresa sus ideas, sin embargo resulta difícil estar tan equivocada. Suele suceder cuando se habla desde el desconocimiento.

Siempre que desde la óptica de los vencedores (‘caínes sempiternos’ en palabras de Luis Cernuda) se busca echar tierra -supongo que será figurada porque de la física ya echaron bastante- sobre un pasado que todavía nos mira desde la vuelta de la esquina. Se utiliza la misma idea recurrente: era una guerra y en una guerra se cometen atrocidades por ambos bandos, así que no vamos a revolver el pasado. Evidentemente, se trata de una falsedad, y ahí están los datos objetivos para demostrarlo, pero más allá de ello lo que ahora me interesa es aclararle a esta señora que la Memoria Histórica no se ocupa tanto de la guerra como del después, es decir, los casi cuarenta años de salvaje represión dirigida al exterminio físico de los no adictos al régimen. Durante ese largo tiempo, los muertos de un bando recibieron honores y se les levantaron monumentos, y sus familias fueron premiadas con títulos y reconocimiento público. Los otros, simplemente no existieron. Fueron extirpados de la sociedad, olvidados, enterrados en cunetas, vertederos y fosas comunes. Ni un nombre, ni una señal, ni una noticia para su familia, nada, la más absoluta nada.

Llegó la democracia, y los unos siguieron con su vida, muchas veces en una cómoda situación económico-social y autodenominándose ‘demócratas’. Los otros siguieron callando, y aceptaron un jefe del Estado, una bandera y hasta un himno impuestos. No hubo petición de cuentas, no hubo venganza.

Señora Fernández, ¿cómo se atreve a insultar la memoria de estas personas y a quienes les hemos sucedido preguntándose cómo albergan tanto odio?

Aquellos países que en su historia han sufrido episodios semejantes al nuestro han sido capaces desde sus instituciones de expresar su más alto reconocimiento a quienes estuvieron donde había que estar y de condenar sin paliativos a quienes ejecutaron actos de barbarie indescriptibles. España no. No hemos conseguido aún que la derecha española rompa con su pasado. Quizá sea que ese pasado no lo es tanto, y todavía anide en ella con fuerza.

¿No es hora ya de que el país al que defendieron, por cuya legalidad institucional lucharon y en muchos casos murieron, y que con su silencio en momentos cruciales de la historia reciente permitieron alcanzar el actual estado de libertad del que disfrutamos les otorgue el reconocimiento que indudablemente merecen?

Resulta absolutamente inconcebible que iniciativas como la de la recuperación de la Memoria Histórica tengan que ser todavía justificadas o explicadas, cuando debería causar una profunda vergüenza colectiva el hecho de que un objetivo como el que con ella se pretende continúe pendiente de conseguir.

Pero quédese tranquila, señora Fernández, que aquí estamos los orgullosos herederos de aquellos luchadores por la libertad dispuestos a seguir en la brecha contra viento y marea hasta lograr nuestra meta: ¡Verdad, justicia y reparación!

http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20090919/opinioncartas/sobre-memoria-historica-20090919.html