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Carta al Señor Alcalde de Navahermosa

Julián Esteban Rivera, 19-10-2009 | 20 octubre 2009

Solicito tenga a bien no autorizar la celebración de la eucaristía cristiana o cualquier otro ritual de naturaleza religiosa sobre la fosa común donde se halla sepultado nuestro familiar JULIÁN ESTEBAN RIVERA

            Señor Alcalde- Presidente del Ayuntamiento de Navahermosa:

           Como es sabido, existe en el cementerio municipal de Navahermosa una fosa común donde fueron arrojados más de un centenar de republicanos ejecutados desde 1939 a 1942. Entre los cadáveres allí inhumados se encuentra el de mi tío carnal, Felipe Esteban Rivera, fusilado el 21 de octubre de 1941 “en las tapias del cementerio de esta villa” por “Adhesión a la Rebelión y Traición”, según la farsa de sentencia, carente de cualquier garantía jurídica, dictada en procedimiento sumarísimo de urgencia nº 19528; cuando, en realidad, por lo que se le arrebató la vida fue por defender la Constitución española de 1931, alistado desde los dieciocho años como voluntario en el ejército Republicano, al cual sirvió hasta las últimas consecuencias con el grado de sargento. Tal era la justicia de los sublevados contra la Segunda República: condenar como “rebeldes y traidores” a los leales al gobierno legalmente constituido; una “justicia al revés”, como reconociera, cínicamente, el “cuñadísimo” de Franco, Ramón Serrano Súñer.

            A los familiares de Felipe Esteban Rivera nos consta -por certificación original conservada en el Archivo Histórico del Ministerio de Defensa-  que  la inhumación irregular de los restos mortales de este ejecutado se llevó a cabo en la fila 14, nº 50 de la fosa común de Navahermosa. Igualmente, hemos tenido conocimiento de que, el Día de Difuntos, viene celebrándose la eucaristía católica sobre la referida fosa común; costumbre cuando menos inaudita en lugar donde fueron abandonados anarquistas, comunistas, socialistas, simples republicanos, “bandoleros o huidos de la sierra”, agnósticos… víctimas, muchas de ellas, significativamente desafectas a la religión católica. Quisiéramos creer que la inadecuada elección del lugar para la celebración de tal liturgia fuese consecuencia de un simple error de apreciación, por no alcanzar a entender los organizadores del acto el significado de provocación religiosa que pudiese darse al mismo por parte de los deudos de las víctimas. Sea como fuere, la familia de Felipe Esteban Rivera, en consideración a la memoria debida a nuestro difunto, cuya elección ética e ideológica le llevó en vida a renegar de toda creencia religiosa, nos oponemos con total rotundidad a la celebración sobre su tumba, -aún siendo ésta provisional- de todo tipo de rito religioso.

            Señor alcalde: los cementerios son recintos civiles cuya gestión compete al gobierno municipal (artículo 25.2.j de la Ley 7/85, Reguladora de las Bases del Régimen Local). Su administración viene regida por el vigente Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, aprobado por Decreto 2263/1974, de 20 de Julio y el Decreto 37/1990, de 13 de Mayo, dictado por la Consejería de Sanidad y Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es por lo que con este escrito y en su calidad de responsable último de la gestión y administración del cementerio municipal de Navahermosa,

            Solicito tenga a bien no autorizar la celebración de la eucaristía cristiana o cualquier otro ritual de naturaleza religiosa sobre la fosa común donde se halla sepultado nuestro familiar. Lo contrario lo entenderíamos como una “profanación de la memoria debida a los muertos, una acción intencionada de provocación religiosa, de sometimiento moral, de chantaje emocional, de desprecio y humillación” a los familiares de Felipe Esteban Rivera; y, por extensión, a ciento cuarenta víctimas del  franquismo, así como a sus deudos.

                   Atentamente.

 Firma: Julián Esteban Rivera

19 de octubre de 2009