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El Ministerio de Defensa no ha corregido las hojas de servicios enmendadas por Franco

El Plural, | 7 noviembre 2009

“De los militares leales a la República se ha escrito poco y mal, han sido ignorados por la Historia”N. TRABOLSI

La Historia la escriben los vencedores y no la enmiendan ni las leyes o, al menos, no por sí solas. Sólo así se explica que, tres años después de aprobarse la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, los vencidos sigan siendo recordados de una manera injusta. Muchos militares profesionales se mantuvieron fieles a la República pagando su lealtad con la muerte, el exilio y el desprestigio, pero su historia, hoy por hoy, sigue cercenada en los archivos del Ministerio de Defensa. Es el caso del coronel Aureliano Álvarez-Coque de Blas, “un ejemplo de militar ilustrado y leal que, nada más conocerse las primeras noticias de la sublevación, se presentó voluntariamente en el Ministerio de la Gobernación para ponerse a las órdenes del Gobierno de la República”. Álvarez-Coque, Jefe del Estado Mayor Central del Ejército en Valencia durante el Gobierno de Largo Caballero, dio importantes golpes con el bando republicano, ideó la abortada “Operación Extremadura”, y murió en el exilio mejicano entrados los años cuarenta, ascendiendo a general el día de su entierro. Su hoja de servicios, sin embargo, acaba en 1936 con la siguiente frase literal: “…el 18 de julio de 1936 en que, iniciado el Glorioso Movimiento Nacional, se encontraba en zona no liberada”.

Félix Vidal, conocedor de la historia del coronel Álvarez-Coque, quiere reivindicar a “los militares de los que se ha escrito poco y mal”, aquellos que, sin comulgar con ideologías políticas, se mantuvieron fieles a la República por sentido del deber. “Tuvieron más protagonismo los que se significaron por un bando, pero los de carácter profesional, leal e ilustrado han sido ignorados por la Historia”, ha explicado a esta redacción.

Hoja brillante

La hoja de servicios del coronel Álvarez-Coque es brillante, aún estando truncada. “Su primer destino como oficial fue en Cuba, donde capturó una bandera a una patrulla del ejército de los Estados Unidos en un desembarco. Esta bandera se encuentra en la actualidad en el museo militar de Valencia y es la única bandera norteamericana capturada por el Ejército español”, apunta Vidal.

Lealtad a la República

Aunque esto ya no aparece en los archivos oficiales, al estallar la guerra, el alto mando decidió presentarse “voluntariamente en el Ministerio de la Gobernación para ponerse a las órdenes del Gobierno de la República”, prosigue. De camino, Álvarez-Coque se encontró con otro camarada de alto rango. “¿Qué hacemos?”, le preguntó aquel. “Yo presentarme, como es mi obligación”, contestó el coronel. “Muy bien. Comeremos la sal gorda del exilio”, zanjó su interlocutor.

En la guerra

Ya en la guerra, la primera misión de Álvarez-Coque “fue sustituir al general Riquelme en la columna Toledo que asedió El Alcázar. Posteriormente, durante la Batalla de Madrid y dentro del plan de defensa de la ciudad diseñado por el teniente coronel Vicente Rojo se le encomendó la defensa del sector noroeste de la ciudad (Moncloa y Paseo de Rosales). En la Batalla del Jarama (febrero 1937) mandó la Agrupación de Reserva de Tropas, en la que estaba integrada la XV Brigada Internacional”, resume nuestro narrador.

Operación Extremadura

Además, durante el Gobierno de Largo Caballero y siendo Álvarez Coque Jefe del Estado Mayor Central del Ejercito en Valencia, el Ejercito republicano cosechó una de sus mayores victorias en la Batalla de Guadalajara. En esta posición, el coronel ideó el fallido plan que podría haber cambiado el curso de la Guerra Civil: la abortada Operación Extremadura, que consistía en ocupar esta región para partir en dos el bando rebelde. Este golpe nunca llegó a darse a causa de la sustitución de Largo Caballero en el Gobierno.

El último homenaje

Finalmente, el coronel marchó al exilio mejicano. “Dado su gran prestigio, su casa era centro de tertulias los domingos por la tarde de destacados altos mandos del Ejército Republicano. Tertulianos asiduos eran el coronel Jesús Pérez Salas, ayudante del ministro de Defensa Indalecio Prieto, Arrando, jefe de los Mossos d’Escuadra de la Generalitat, Vicente Guarner, asesor militar del Presidente Companys”, entre otros. Álvarez-Coque falleció en Méjico DF durante los años cuarenta. Álvaro de Albornoz, presidente de la II República en el exilio, le ascendió a General el día de su entierro.

Reivindicación histórica

Huelga decir que Defensa no reconoce los servicios descritos en los tres últimos párrafos. “Transcurridos ya más de 70 años, creo que sería de justicia que el Ministerio procediera de oficio a actualizar las hojas de servicio de todos los militares profesionales de la República incluyendo la totalidad de los servicios prestados a España”. Y es que, oficialmente, Álvarez Coque solo estuvo en el Ejército “… hasta el 18 de julio de 1936 en que, iniciado el Glorioso Movimiento Nacional, se encontraba en zona no liberada”, según dice su hoja.

Más información sobre militares leales a la República en la web de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

http://www.sbhac.net/Republica/Imagenes/Imagenes.htm

 

http://www.elplural.com/macrovida/detail.php?id=39987