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Identificamos al “negro de la guerra”

Crónica-El Mundo, 24-12-2009 | 29 diciembre 2009

El nombre  del soldado de color muerto en la Guerra Civil era uno de los regalos que Zapatero quería hacer a Obama en España. «Crónica» averigua que es John Hunter, nacido en 1906

 

JAVIER CASTRO VILLACAÑAS

Para culminar la sorpresa con la que quería dejar boquiabierto a Barack Obama, a Zapatero sólo le faltaba un detalle: averiguar el nombre del miliciano negro que aparecía en la foto de Agustí Centelles. Había dos candidatos posibles. Ambos, de Alabama. Ambos, del Batallón Abraham Lincoln de las Brigadas Internacionales. Ambos llegaron a España en 1937. Ambos murieron en combate un año después. ¿Charles Lewis o John Hunter Porter?

Del primero sabemos muy poco y no consta ninguna foto suya: nació en Montgomery en 1913 y falleció durante un bombardeo en plena batalla de Teruel. De John Hunter conocemos algo más: original de Bessemer, vio la luz en 1906. Terminó la Escuela Secundaria y se hizo obrero del metal trabajando en fábricas de acero en Bessener y en Buffalo (Nueva York). Hunter, del que sí existen fotografías, partió rumbo a España el 10 de abril de 1937 a bordo del Rotterdam. Combatió con la Brigada Lincoln como artillero durante la ofensiva de Brunete donde resultó herido. Estuvo en varios hospitales recuperándose y se le pierde la pista en 1938 bajo el escueto resumen de «desaparecido en combate».

La Moncloa preparaba con celo más que un regalo para el presidente de los EEUU, que visitará nuestro país durante el primer semestre de 2010. La idea era obsequiar al inquilino de La Casa Blanca con un detalle muy particular. Se trata de una fotografía donde parece un soldado estadounidense que combatió en España formando parte de las Brigadas Internacionales. Eso sí, el brigadista de la imagen posee una característica que le hace especial: era un ciudadano afroamericano (negro, al igual que Obama), que falleció en tierra española durante la guerra, en 1938, y cuya identidad, hasta el día de hoy, se desconocía.

Tras acceder al archivo de la Asociación de la Brigada Abraham Lincoln, con sede en Nueva York, Crónica ha resuelto, con casi absoluta certeza, el misterio que desvelaba a los asesores del presidente Zapatero. El nombre y rostro del regalo de Obama es John Hunter Porter.

Sus fotos, aunque antiguas y de baja calidad, muestran una inequívoca semejanza con el famoso personaje anónimo de la fotografía de Centelles.

En realidad todo consiste en un nuevo intento de propaganda a costa, otra vez, de la Memoria Histórica de los vencidos en la Guerra Civil. Sólo que, esta vez, aderezada con la presencia del reciente premio Nobel de la Paz. Quizá para aprovechar la defensa «de la guerra justa» que hizo Obama en su discurso de Oslo -que, según algunos, se atribuiría únicamente al bando perdedor de nuestra contienda incivil-.

La agitación orquestada desde presidencia del Gobierno ya había despertado el interés en la prensa extranjera. Esta misma semana, el periódico británico The Guardian publicaba una información con la foto del soldado y el siguiente titular: «España quiere identificar al soldado negro que luchó contra el fascismo en la Guerra Civil […] Las autoridades planean entregar la imagen a Obama».

Parece ser que la idea de buscar al soldado de Obama surgió inicialmente entre los herederos de Agustí Centelles, los hermanos Sergi y Octavi, hijos del fotógrafo autor de la instantánea, quienes han vendido el archivo fotográfico de su padre al Ministerio de Cultura español. Ellos así lo han reconocido: «Estamos emocionados porque La Moncloa ha aceptado esta misión tan importante para dar a conocer el legado de nuestro padre».

La propuesta, por tanto, consiste en investigar la historia del soldado negro, encontrar a sus familiares para explicarles qué pasó en España y quién fue el autor de la instantánea y, de esta manera, hacerles entrega de la fotografía a través del presidente de los EEUU.

El libro que mejor explica lo ocurrido con los norteamericanos de color durante nuestra guerra fue escrito por un brigadista negro, James Yates, en los años 80, y lleva por título Mississipi to Madrid. Memoirs of a black american in the Spanish Civil War (De Mississipi a Madrid. Memorias de un americano negro en la Guerra Civil Española). En su relato, Yates recuerda sus peripecias para viajar desde el sur de los EEUU hasta la Península Ibérica.

Cuando estalla nuestra guerra en 1936, la actitud de EEUU no es unívoca. Un sector importante de la sociedad norteamericana, católicos mayoritariamente, apoyó directamente a la España franquista, con especial implicación de Joseph Patrick Kennedy -padre de JFK, luego presidente de los EEUU y líder del mismo Partido Demócrata al que pertenece el actual presidente Obama-; el apoyo a los republicanos lo monopolizó casi exclusivamente el CPUSA (Partido Comunista de los Estados Unidos de América), que asumió el liderazgo del movimiento antifascista americano.

Es, principalmente, a través de los militantes de este partido como se reclutan a los voluntarios que pasan a formar parte de las famosas Brigadas Internacionales. En total, se calcula que integraron esta unidad del ejército republicano alrededor de 38.000 soldados procedentes de 53 países. Los norteamericanos que se alistaron en la Brigada Lincoln sumaron unos 3.000. De ellos, apenas se ha identificado a 84 de color y la mitad de los mismos, aproximadamente 45, murieron o desaparecieron combatiendo en las batallas del Jarama, Belchite, Brunete, Teruel y Ebro.

El brigadista negro más conocido y destacado fue, sin duda alguna, Oliver Law. Su experiencia durante la primera Guerra Mundial le llevó a asumir, como comandante, el mando de un batallón norteamericano, compuesto por blancos y negros. Un hecho que no se alcanzaría en el ejército estadounidense hasta los años 50 durante la guerra de Corea. Law murió en 1937 durante la batalla de Brunete.

Obama no ha hecho de la cuestión racial un leitmotiv de su discurso político. Zapatero parece que sí quiere realizarlo a través de esta fotografía. En realidad, cualquier brigadista muerto, blanco o negro, podría ser un recuerdo emotivo para Obama. «Será un regalo institucional» insisten los hermanos Centelles, y quizás por eso ya se han movilizado la Asociación de la Brigada Abraham Lincoln, con sede en Nueva York, y la biblioteca Tamiment de la Universidad de esa misma ciudad.

 

LOS «OBAMA FRANQUISTAS»

Quizá lo más curioso de esta investigación sea el encontronazo de los brigadistas USA con otros negros de nuestra guerra, a los que podríamos llamar los Obama franquistas: soldados negros que combatieron bajo las órdenes del general Franco. Son los 75.000 soldados magrebíes, muchos de ellos con la tez muy morena (como se observa en fotografías de la época), en las tropas de Regulares y de la Legión. También hubo subsaharianos porque, en 1936, Guinea Ecuatorial quedó bajo poder de los sublevados.

La sorpresa fue cuando los soldados afroamericanos se encontraron enfrente con otros de su color. El brigadista Tom Brown salvó su vida cuando fue confundido con un soldado marroquí al entrar en las líneas enemigas. Y es que la presencia de franquistas negros causó una fuerte impresión en unos brigadistas que habían convertido la reivindicación racial en el motivo más importante de su compromiso político.

Langshon Hughes, el más famoso de los periodistas negros que colaboró con las Brigadas Internacionales, deja escrita su perplejidad en su poema Carta desde España: «Hoy capturamos a un moro herido/era tan oscuro como yo/Le dije, chico qué haces aquí /peleando contra gente libre».

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/741/1261868402.html