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Cabos sueltos

Enric Sopena. El Plural, 14/01/2010 | 14 enero 2010

El PP prefiere a Pío Moa y aborrece a Garzón

 

Falange Española de las JONS ha presentado una querella contra el juez Baltasar Garzón por su investigación sobre los crímenes del franquismo. Pero lo peor no es la iniciativa de la Falange, sino que la sala de lo penal del Tribunal Supremo la haya admitido a trámite.

¿Dónde estamos? Hace unos meses otra organización de la extrema derecha, Manos Limpias, que con frecuencia le hace el trabajo sucio judicial al PP -a pesar de que sus dirigentes alardeen de manos limpias- denunció a Garzón, o se querelló contra él, junto a la asociación Libertad e Identidad, otra entidad tan fantasmagórica como ultramontana.

Montería pertinaz

Jaleado el facherío en su odio eterno a Garzón desde medios afines a la derecha, como El Mundo –que mantiene activa una montería pertinaz a ver si logra abatir al citado juez, quien por cierto fue su icono en el camino de Aznar a La Moncloa-, el Tribunal Supremo persiste en una especie de exquisita equidistancia, que provocaría el sarcasmo o la chirigota, si no fuera porque el asunto es demasiado grave como para tomárselo a broma.

El régimen del 18 de julio

El quid de la cuestión es evidente. Si durante la dictadura franquista –de raíz fascista o nazi, no lo olvidemos jamás- algún partido simplemente demócrata hubiera osado denunciar ante el Supremo las vilezas brutales del régimen del 18 de julio, no lo habría conseguido.

Títeres

En primer lugar porque los partidos –salvo Falange de las JONS- estaban prohibidos y perseguidos. De modo que sus instigadores corrían riesgo de cárcel. Y en segundo lugar porque ningún juez del Supremo se habría atrevido a abrir las diligencias oportunas para esclarecer hechos presuntamente delictivos. Entonces la autonomía judicial era nula, inexistente. Los jueces no eran más que títeres -fervorosamente partidarios del Caudillo-, controlados desde el palacio de El Pardo.

Abundante repertorio

El fondo de este episodio sólo se entiende si se tiene en cuenta que el principal partido de la derecha, el PP, se caracteriza por sus constantes descalificaciones e insultos múltiples, dirigidos a Garzón. Y, en paralelo, por su abundante repertorio de guiños, fidelidades y protecciones al franquismo.

El paraguas

El PP tiene casi siempre abierto su paraguas bajo el que se acoge la extrema derecha. Es conocido, por lo demás, que la mayoría de jueces son más bien conservadores o muy conservadores, mientras que los progresistas son minoritarios. La Ley de la Memoria histórica –impulsada por el Gobierno Zapatero- ha sido vilipendiada por los populares y despreciada de forma barriobajera por los falangistas y sus amigos.

Por algo será

¿Por qué un partido que se autoproclama demócrata se mofa de la Ley de la Memoria histórica? ¿Alguien ha escuchado alguna vez a Mariano Rajoy la más leve crítica a la dictadura? Tienden los populares –en este tema- a escabullirse, a esconderse en tópicos y lugares comunes y a parapetarse en las falsedades de los historiadores revisionistas. En definitiva, prefieren a Pío Moa y aborrecen a Garzón. Por algo será.

 

Enric Sopena es director de El Plural

http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=42211