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El ‘Caso Garzón’: “España está preparada para revisar su Transición”

Nuevatribuna.es, 18.02.2010 | 21 febrero 2010

Entrevista a Pedro Kesselman, ex vicepresidente del Colegio Público de Abogados de Buenos Aires

 

AGNESE MARRA

El ‘Caso Garzón’ no deja de causar sorpresa entre la comunidad internacional. Este diario habla con el abogado argentino Pedro kesselman, ex vicepresidente del Colegio Público de Abogados la Capital Federal, con el que repasamos la historia dictatorial de ambos países que optaron por un final bien diferente: “Si Garzón es destituido la imagen de España será lamentable y con signos de decadencia”.

La dictadura argentina y la dictadura franquista no son históricamente comparables. Pero tienen ciertos puntos en común: miles de víctimas desaparecidas, torturadas, encarceladas por fuerzas militares que tomaron el poder tras un golpe de estado.

El caso argentino es mucho más reciente, y su pasado parece estar más resuelto. El español se mantiene en el olvido, y la primera persona que se ha atrevido a destaparlo, ahora mismo podrían sentarla en el banquillo.

Nuevatribuna.es charla con el abogado Pedro Kesselman, ex vicepresidente del Colegio Público de la Capital Federal Argentina, para conocer su opinión como letrado y para hacer un repaso de ambas historias, con comienzos similares y un final, hasta el momento, completamente distinto.

El Dr. Pedro kesselman sigue sorprendido con todo lo que está aconteciendo en España: “No tiene sentido que hablen de prevaricación. Por lo que he entendido Garzón es juzgado por haberse atrevido a investigar los crímenes de lesa humanidad que se produjeron durante el franquismo, y esos delitos nunca prescriben. Los argumentos que usan para juzgarle son florituras elegantes para enmascarar esta tremenda injusticia”.

Cuando se habla del ‘Caso Garzón’ inevitablemente se habla de Derecho Internacional , y el letrado argentino no puede olvidar lo que hizo el magistrado español por conocer la verdad de su país: “En la Argentina Garzón fue muy valiente, y lo que hizo fue tomar los artículos de Derecho Internacional y ponerlos en práctica, consiguió juzgar a muchos y fue un pionero la defensa de los derechos humanos”.

A kesselman le cuesta entender por qué cuando el magistrado hace lo mismo en España, sus compañeros se le echan encima: “Además también me sorprende que se aceptara investigar la muerte de españoles durante la dictadura Argentina, y de los españoles que desaparecieron en España no se quiera saber nada. Este proceso está lleno de contradicciones”, insiste el abogado.

 “HAY QUE REPARAR A LAS VÍCTIMAS”

El juez Garzón es acusado por delitos de prevaricación al no respetar la Ley de Amnistía de 1977. Algunas de sus voces más críticas además acusan al magistrado de intentar juzgar a personas que él ya sabía que habían fallecido, por lo que también sería prevaricación.

Para el letrado kesselman estos argumentos no se sostienen: “El derecho internacional no acepta las leyes de auotoamnistía cuando se enmascaran delitos de lesa humanidad, por lo que no habría problemas para seguir adelante con las investigaciones. Y por otro lado, hay que subrayar que no importa que los criminales estén muertos, hay que ofrecer una justicia simbólica para los descendientes de las víctimas y para las víctimas que todavía siguen vivas. La justicia que en su momento les arrebataron”. El letrado recuerda la importancia del Derecho a la Verdad y a la Reparación de las víctimas, dos derechos que ampara la Corte Internacional de Derechos Humanos y la Corte Interamericana.

“El derecho a la Verdad es imposible de dejar de lado”, dice contundente el abogado argentino, quien alerta sobre las consecuencias de no respetarlo: “Si España opta por guardar la basura debajo de a alfombra sentará un precedente gravísimo, ningún otro juez se atreverá a investigar el franquismo, pero lo peor es que si un país deja de lado su memoria corre el peligro de que se vuelvan a repetir las atrocidades de su pasado, en cualquier momento podríamos tener a un Haider entre los políticos españoles”.

La memoria argentina tampoco fue fácil de rescatar. El primer gobierno democrático de Alfonsín decretó dos leyes, la de Punto final y la de Obediencia debida, ambas dejaban libres de culpas a los militares. Después llegó Menem, y con él dos indultos, que volvieron a dejar en la calle y con total impunidad a los miles de torturadores de la dictadura.

    * ¿Cómo se consiguió la derogación de estas leyes, qué actores intervinieron?-

    * “Las asociaciones de derechos humanos se movilizaron mucho, también los movimientos sociales, los familiares de las víctimas, pero lo realmente definitivo fue la decisión política del Gobierno de Néstor Kichner. Este presidente cambió toda la Corte Suprema de Justicia, a partir de ese momento aceptaron los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y derogaron las le ley de punto final”.

El abogado cuenta con satisfacción como en su país están todos los días juzgando a sus criminales. “Ayer mismo llevaron a la cárcel a Martín Rodríguez, era joven durante la dictadura pero participó en muchas torturas y mató a mucha gente. Ahora trabajaba como profesor en la Universidad Católica de Salta, y no tuvieron ningún problema en arrestarlo, juzgarlo y hoy está en la cárcel. Incluso para España sería más fácil porque no tendrían que llevar a gente presa, la mayoría falleció, pero deben respetar el derecho a la verdad, a conocer su historia”.

El letrado reconoce como en Chile “poco a poco” se está avanzando y se comienzan a juzgar a algunos de los verdugos de la dictadura pinochetista, recuerda cómo se juzgó en Perú a Fujimori: “Los países civilizados están respetando los tratados de Derechos Humanos, España no puede quedarse entre los países que no son civilizados”, dice kesselman.

LA TRANSISCIÓN EN TELA DE JUICIO

La Ley de Amnistía de 1977, bajo la que se ampara el juez Luciano Varela para intentar sentarle en el banquillo a su compañero Baltasar Garzón, es uno de los símbolos de la Transición española.

El periodista Patxo Unzueta señalaba este jueves en el diario El País cómo el magistrado que hoy es juzgado “ignoró mediante complicados razonamientos, el alcance y significado profundo de la Ley de Amnistía de 1977”. Unzueta parecía apelar al sentido simbólico de esta Ley fruto y característica de nuestra Transición, que tanto miedo da criticar.

Desde Argentina muestran una visión diferente, a tener en cuenta: “Es evidente que la Transición española como la argentina fue negociada, una suerte de posibilismo en aquel momento. Pero no se puede olvidar que la Ley de Amnistía se pactó bajo el miedo de una vuelta a la dictadura, esa fue la mejor forma que encontraron para ‘safar’ (escapar) de los fantasmas que todavía estaban muy vivos”. Según kesselman una vez consolidada la democracia “se puede revisar también la Transición porque ahora no hay peligro de un retorno franquista, sólo quedan algunos nostálgicos que se reúnen en el Valle de los Caídos”. En este sentido el letrado insiste: “España debe rescatar su memoria, por los descendientes de las víctimas y por el futuro de los españoles”.

¿JUSTICIA ESPAÑOLA POLITIZADA?

En la última semana las voces críticas con los jueces que acusan a Garzón han hablado de “venganzas personales” de “politización de la justicia”. Incluso el ex fiscal Ignacio Gordillo decía en Público que a “Garzón le mata su afán de protagonismo”. A kesselman le vuelven a sorprender estos debates: “Ayer escuché en una radio argentina que acusaban a Garzón de ser un juez mediático. Eso no importa nada, lo que hay que ver son sus condiciones de fondo y en ese sentido habría que darle un premio por su coherencia y su valentía en la defensa de los derechos humanos”. Con mucho humor el letrado argentino nos dice: “Respecto al egocentrismo del juez, sólo tengo que decir que Garzón en Argentina sería el magistrado más humilde del país, no se le puede juzgar por eso”.

Kesselman no cree que España esté dando una imagen de que su justicia esté politizada: “Todos los jueces tienen su ideología y en cualquier país hay magistrados conservadores y progresistas, ese no es el problema”. Lo que realmente le preocupa al abogado es la imagen que puede llegar a dar España en el caso de que Garzón fuera destituido y no se siguiera adelante con la investigación de los crímenes del franquismo: “Si ese fuera el final de este caso, la imagen que daría España sería más que lamentable, además de contradictoria, porque es un país que ha luchado por los derechos humanos en América Latina y no hace lo mismo en su propia casa. Además de lamentable, mostraría signos de cierta decadencia”.

http://www.nuevatribuna.es/noticia.asp?ref=29123&cadena=kesselman&como=1