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La “Memoria Histórica” en el Foro Social Catalá

Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red, 1-2-2010 | 2 febrero 2010

El sábado 30-01 tuvo lugar un interesante encuentro sobre la “memoria histórica” con José Mª Pedreño y Pepe Gutiérrez-Álvarez como invitados

 

    Los invitados fuimos, José Mª Pedreño, como representante del Foro por la Memoria, y yo mismo como portavoz de la Fundació Andreu Nin, o sea de una entidad que quería hablar en nombre de los que habían perdido la guerra y la revolución. De los doblemente olvidados…Lo que sigue responde a una lectura de mis notas.

    En mi intervención traté  e dejar constancia del carácter “estructural” del tema, propio de un país que tiene la “historia más triste” –por decirlo con palabras de Gil de Biedma-, un país cuyo pueblo sería duramente tratado en todas sus tentativas democráticas y de reformas sociales –dos caras de una misma moneda-, especialmente por una contrarrevolución militar-fascista inserta en el cuadro del ascenso del nazi-fascismo en los años treinta. Una contrarrevolución  que se prolongó a lo largo e cuadro décadas con la complicidad de unas democracias occidentales que montaron la farsa de la no-intervención, farsa que luego reeditaron tras la II Guerra Mundial, y que culminaría con el padrinazgo del imperialismo norteamericano desde los año cincuenta.

    Estas circunstancias permitirían que el exterminismo que Franco aplicó  durante y después de la guerra, marcara su ley hasta la muerte del dictador y dejara una huella indeleble en la memoria popular. El “gran terror” se instaló en la vida ciudadana porque    –como dice muy bien un refrán turco-, el que ha sido mordido una serpiente tiene miedo de una cuerda que se mueve. Esto explica que personajes como Serrano Suñer o Queipo de Llano que habrían sido condenados con las leyes del proceso de Nüremberg, hayan muerto sin haber pagado una multa el primero, y que se editen las memorias del segundo como sí hubiera sido un militar un poco “carca”. La otra cara del drama de la memoria popular es la prepotencia de una derecha atroz que se permite considerar una “provocación” la simple exhumación de las fosas de miles y miles de republicanos que yacen como perros en las cunetas sin recibir algo tan elemental y sagrado como un nombre y una sepultura.

      No parece que exista algo tan humillante y atroz en la interminable historia de la infamia.

      Son estas circunstancias lo que explican el “modelo” de la Transición, el que se quiso exportar al mundo, en particular a Chile y Argentina. Para la derecha, la descomposición de la dictadura asediada por una movilización popular cada vez más extendida –con la que el pueblo trabajador conquistó grandes mejoras sociales y libertades irrenunciables-, se trataba de darle la vuelta al problema: si la dictadura se había convertido  en un problema, en n factor de radicalización, se trataba de entrar por la nuestra –dichas conquistas- para salirse con la suya, o sea con una democracia  a su medida.  Esto no era posible sí los herederos de Franco eran señalados por todo lo que habían hecho, de manera que el “Pacto de silencio” devino una “condición sine qua non” para su proyecto. No se paría de nuevo, se partía desde lo que había, y por si no faltaba legitimidad, allí estaba la Iglesia reconfortada por el pacto con Reagan-Thatcher para realzar a sus “mártires”, sus “cristianos por el franquismo”.  Eras burla que la Iglesia exaltará su martirologio por sus siete mil religiosos cuando solamente el general Yagüe mando fusilar a más obreros y campesinos en  Badajoz.

    El PSOE no tuvo mayores problemas, su historial antifranquista era inferior al de cualquier grupo maoísta o trotskista, lo suyo eran las instituciones, Europa, y su planteamiento era de agradecimiento. No hace mucho que Rodríguez Zapatero ofreció una interpretación de la Transición desde el punto de vista que “nor permitieron”.    

    Lo del PCE-PSUC era otra historia. Uno podía admitir que en un momento dado  se imponen unas renuncias, la lucha social está llena de ejemplos sobre omentos en que algo así resulta necesario. Pero este no es el caso, el PCE no bajó las armas por un tiempo, se convirtió en el principal valedor del  proyecto de Suárez y de la monarquía en un movimiento social que había contribuido decisivamente a reconstruir. En cuanto a su firma en el “pacto de silencio”, la única explicación posible sería los cadáveres que Carrillo tenía en su propio armario. Cadáveres de sus propios camaradas, punto sobre el que José María incidió con mayor rotundidad después y nos contó su actuación con el “maquis”, primero reduciendo su presencia, minorizándolos, luego  mandando acabar con los que no siguieron su orden de repliegue.

      El tema de la memoria pues no es solamente un asunto del régimen y de la derecha. Tiene un apartado propio en la historia estaliniana, en la propia historia de la URSS y de los países mal llamados “socialistas que ya en los años setenta estaban profundamente desprestigiado, y que en las décadas siguientes facilitarían el “rearme” de la derecha a través de la fórmula neoliberal. También aquí se podría hablar de dos caras. Dicha victoria se ha traducido en una reforzamiento de la nueva historia oficial. La idea de que n hay vida más allá de la democracia liberal tendría un carácter presente y retroactivo, y lo mismo que se escribe la historia de la República a través de los próceres republicanos cuando su protagonista fue el pueblo con sus aspiraciones sociales, ahora se escribía a través de los “héroes” de la Transición. Así, el olvido del pueblo republicano se prolongaba con el olvido de la resistencia antifranquista en sus diversos tiempos y manifestaciones.             

      Todo esto comenzó  a cambiar a finales del siglo pasado, desde el 2.000 según José  María. Había un cambio de época: 1999 era Seattle y lo demás, un cambio del viento que arrancó del final del “siglo corto”, 1989 con la caída del infame muro de Berlín con el que se está tratando de legitimar otros muros. El trasfondo de la Transición feliz fue, de un lado el miedo a los “aparatos represivos” del franquismo que seguían casi incólume, y de otro, la atracción por la opción socialdemócrata-europea: la idea de avanzar en el orden europeo presidido por los logros que siguieron la IIª Guerra Mundial. Esto que se daba como una realidad incuestionable comenzó a deteriorarse con el triunfal-capitalismo. El Estado de Bienestar no había desparecido, simplemente estaba cambiando de manos, ahora dada la correlación de fuerza, los “benefactores” no eran los de abajo, eran los de arriba.

    En este cambio de situación, se dio una nueva situación en el punto de lo que se ha venido a llamar un poco impropiamente la “memoria histórica”. Esto fue el producto de una extensa conjunción de actores,  en prime lugar de la “vieja guardia” que nunca se resignó a recuperar la dignidad de los suyos, de nuestras abuelas y abuelos de nuestra plaza de mayo que nunca se resinaron, y que son los que está trabajando de nuevo por la exhumación del as víctimas, y dar el la que merece a la gesta antifranquista, la más noble que haya conocido este triste país. Hay que hablar también de una nueva generación de investigadores que no creyeron que ya estaba todo superado. Ellos consiguieron hicieron hablar a los hechos con la mayor minuciosidad posible, dejando así en evidencia la patraña de tanto “unos como los otros”, pero para que sus libros se hicieron públicos y notorios a pesar del ostracismo mediático tuvo que crecer una nueva generación, la de los nietos que siguen el precepto de César Vallejo y buscan a sus abuelos republicanos más allá de los miedos de sus padres. Esta nueva generación ha oto gracias los nuevos medios el monopolio de la prensa establecida, de esa que decía que la “memoria histórica” era asunto privado de los “especialistas”, o sea de los historiadores consagrados.  

  José  María comenzó  diciendo que creyó  que venía a tomar parte en un debate, pero que resultaba que estaba de acuerdo en un 99´% de lo dicho, y que refrendaba todo lo referente a Santiago Carrillo y a la dirección del PCE. Luego paso a explicar la diferencia entre la gente que simplemente quiere enterrar a los suyos, sin plantearse mayores implicaciones, las propias no solamente del hecho de que los asesinado fueron socialistas, anarquistas, comunistas o republicanos de tal o cual matiz, sino el propio echo de que se les niegue un reconocimiento, y que el Estado ni tan siquiera cumpla con su obligación primordial de actuar como lo debe hacer siempre que se encuentra un cadáver insepulto. Detalló las diferencias entre la Asociación por la recuperación de la Memoria histórica y el Foro de la Memoria, e hizo sus propias reflexiones sobe la monarquía y la necesidad de una III República que nos sacará del pozo en el que el movimiento social se había metido con la Transición. También oso ofreció su narración sobre las experiencias de las excavaciones, y planteó su frustración porque este mismo movimiento que se desarrolla en Catalunya no tuviera unas relaciones fraternales con el existen en el resto del Estado. Se manifestó decididamente a favor de crear lo que llamó un “Frente Popular por la Memoria”…

  Esta última propuesta fue recogida por uno de los representantes de la  Associació ALTRAITALIA que consideró más adecuada la expresión de “Xarxa” o “Red” que la de “Frente Popular” que le parecía más antigua, y sujeta a interpretaciones polémicas. Esta intervención del grupo nos descubrió que el problema de la memoria no sea tan específico, y que en Ia Italia de Berlusconi se estaba dando una auténtica oleada de “revisionismo histórico” a la mayor gloria de Mussolni, considerado como “un gran estadista”. Contaron que la intervención italiana en la guerra de España fue capital para el triunfo del militar-fascismo, y que se expresó con actuaciones tan criminales como los bombardeos dirigidos explícitamente para asesinar y aterrorizar a la población civil de una gran ciudad como Barcelona. Hasta ahora, ningún gobierno italiano ha hablado de indemnizaciones, ni tan siquiera ha pedido disculpas, detalle que nos llevaba a otra Transición que se hizo con un dictador que no murió en la cama como Mussolini, y que sin embargo no tocó ni un pelo a los jerarcas fascistas, buena parte de los cuales reaparecieron con la etiqueta de la democracia cristiana, Así pues, antes de Carrillo estuvo Togliatti.

    Es más, actualmente no solamente se mantienen lugares públicos e homenaje a los fascistas que actuaron en España, es que incluso se inauguran otros nuevos. La Asociació se había constituido entre los italianos que vivían en Catalunya, y se planteaba llevar a cabo su propia batalla en abierta colaboración con las demás entidades memorialistas.

  Las intervenciones insistieron en las críticas a las leyes sobre la memoria que tenían una intención de “punto final”, y los más jóvenes insistieron en la necesidad de ampliar los espacios de encuentro entre las diferentes entidades, y pro lo tanto, llamaron a trabajar por ponerle hilo a la aguja entre los presentes y se quedó para una nueva cita.

  Al concluir el debate, pudimos comprobar que los pasillos de la Universidad Central estaban a rebosar, y que existían propuestas de actividades de toda clase.

http://www.kaosenlared.net/noticia/115559/memoria-historica-foro-social-catala