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La huelga de actores que puso en jaque al franquismo

ABC.es, | 22 febrero 2010

En febrero de 1975, los actores protagonizaron una movilización histórica que puso contra las cuerdas al sindicato vertical del régimen

 

ISRAEL VIANA | MADRID

En febrero de 1975, los actores protagonizaron una movilización histórica que puso contra las cuerdas al sindicato vertical del régimen, hasta que algunos huelguistas fueron ingresados en prisión, acusados falsamente de pertenecer al FRAP y ETA

«Los actores se han levantado contra un mecanismo social que los condenaba a la doble función diaria, a la pasividad política, a la sumisión de la empresa y al eterno temor a quedarse sin trabajo». Esta declaración del editorial de febrero de 1975 de la revista «Primer plano» resumía muy bien la huelga de actores que, tan sólo nueve meses antes de la muerte de Franco, puso contra las cuerdas a un régimen y el sindicato vertical que regía, a la fuerza, la vida de todos los trabajadores.

Aquella huelga, de la que ahora se cumplen 35 años, fue algo más que la primera movilización del mundo del espectáculo en los 40 años de dictadura. Se convirtió en todo un referente social de los últimos años de la dictadura, ya que aglutinó a muchos trabajadores fuera del gremio: bailarines, pintores, directores, cineastas, realizadores, cantantes o empleados del circo, de las salas de arte, de los tablaos y, sobre todo, de Televisión Española, la única televisión de entonces, controlada por el Gobierno.

Cuando TVE tuvo que sustituir de urgencia su programación habitual, el Gobierno empezó a preocuparse. Aquel ya era un problema serio. «El Televisión Española –contaba ABC– tuvo que ser suspendida la grabación de una obra de Diego Fabri, ante la actitud de los actores, y el rodaje de “Un señor de negro”, de Mercero, fue, al parecer, interrumpido por una Comisión de realizadores que invitaron a los presentes para que se unieran al paro»

En 15 de los teatros de Madrid, a mediodía del 4 de febrero, podía leerse: «Por incomparecencia de los actores, se lamenta informar que la sesión de hoy queda suspendida». En la sesión de la noche ya eran 21, la práctica totalidad de la oferta cultural de Madrid. Todos ellos movidos porque la Ordenanza Laboral de Teatro, Circo y Variedades de 1972, «una Ordenanza incompleta y, en cierta manera, arcaica –explicaba el actor Juan Diego, uno de los cabecillas de aquella movilización–, era incumplida por la casi totalidad de la parte empresarial».

Los actores pedían, entre otras cosas, un mejor salario, el pago por parte de los empresarios de las dietas y los gastos de desplazamiento, el cobro de los ensayos, una función única diaria, pagas extraordinarias o el cobro de sueldos incluso cuando se suspendiera el espectáculo.

La huelga de actores que puso en jaque al franquismo

Los actores eligieron para las negociaciones a un grupo de representantes, la famosa «Comisión de los once», formada por Juan Margallo, Vicente Cuesta, Jesús Sastre, Luis Prendes, Pedro del Río, Alberto Alonso, Jaime Blanch, José María Escuer, José María Rodero, o Gloria Berrocal, que reflejó perfectamente, para ABC, la indignación de su gremio: «La agobiante situación de paro en que se encuentra nuestro sector, junto con el incumplimiento de la Reglamentación Laboral por parte de la empresas, así como la violación de los acuerdos tomados en anteriores asambleas por parte de las mismas, nos lleva a una situación insostenible».

Esta comisión tuvo el valor de saltarse la obligada intermediación y representación oficial del Sindicato Nacional del Espectáculo –presidido en aquel momento por el ex columnista de ABC, Jaime Campmany–, de manera que los actores en huelga sólo reconocían a dicha comisión.

El acto de mayor tensión se produjo el 8 de febrero, cuando la Policía irrumpió en el teatro de Bellas Artes, en medio de una asamblea, llevándose detenidos a varios miembros de la profesión, como Tina Sanz, José Carlos Plaza, Antonio Malonda y Yolanda Monreal, que ingresaron en prisión acusados de pertenecer al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y estar relacionados con ETA y el atentando de la calle del Correo.

En aquel grupo de detenidos también había figuras como Rocío Durcal, Enriqueta Carballeira, Pedro Mari Sánchez, Flora María Álvaro, a quienes ayudó a salir del calabozo una Lola Flores que también había suspendido su actuación bajo la excusa de una afonía.

Finalmente, los actores tuvieron que parar la huelga a cambio de la liberación de los encarcelados, pues iban a ser procesados por terrorismo. Además, les cayeron multas económicas considerables –desde el medio millón de pesetas hasta las 200.000 para Roció Durcal–, que pagaron, solidariamente, entre todos. Los actores tuvieron que aceptar finalmente que la «Comisión de los once» no estuviese presente en las negociones, aunque se ganaron la opción de romperlas si consideraban que el sindicato no estaba siendo justo.

http://www.abc.es/20100222/historia-/huelga-actores-1975-comision-201002221330.html