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´Me emociona este homenaje pero llega tarde, casi todos han muerto

Información.es, | 14 marzo 2010

Entrevista a Sebastià Llenares. A sus 91 años, es uno de los pocos supervivientes de Xixona de participaron en la guerra civil

 

 

SEBASTIÀ LLINARES SOLER. XIXONENC SUPERVIVIENTE DEL BANDO REPUBLICANO DE LA GUERRA CIVIL

JOSE ANTONIO RICO  La Placeta de la Presó de Xixona, junto a la Iglesia, acoge hoy a las 12.00 horas un homenaje muy especial. Una moción aprobada por Esquerra Republicana, PSOE y el portavoz del PP va a permitir recordar a las personas que defendieron las libertades durante la Guerra Civil, y Sebastià Llinares, a sus 91 años, es uno de los pocos supervivientes de Xixona de participaron en aquel enfrentamiento. Estuvo en la Brigada 66 del bando republicano junto con otros 73 quintos de Xixona, cuya lista de nombres aún guarda. Sólo quedan vivos dos. Su nieto es el portavoz de Esquerra, quien propuso este acto en recuerdo a quienes lucharon por la democracia. Hoy acudirá con él a la cita pero echará de menos a muchos compañeros. Demasiados. Algunos cayeron en el frente y otros después.

– ¿Qué le parece el homenaje?

Estoy muy contento y emocionado (no puede contener las lágrimas y le cuesta hablar). Quiero agradecer a los que nos hacen este homenaje, a mi nieto, a Esquerra y a todo el Ayuntamiento.

– ¿De quién se acuerda ahora?

De muchísima gente aunque para todos ellos llega demasiado tarde. Casi todos están muertos. Si no me engaño sólo quedamos mi quinto Fernando Ballester Gisbert “Xiulit” y yo. Me acuerdo de mis quintos Tisora, Cortés, Carlos Caboteta, Azanya, Sento el del bar, el Rubio, Sebastià el de Cabeçó, Pepito El Trabajo, Xiulit, Corquerà, un Cendra y otros que no eran quintos míos, como mi hermano Pepe, Punyal, Antonio y Pepe El Lucero, Enrique Garcia, Ernesto Bacoreta, Fernando Saboner y mucha otra gente que no me acuerdo. Estoy ya mayor. Éramos 74 quintos y sólo quedamos dos. Todos los quintos fuimos a luchar cuando nos tocó pero otros fueron voluntarios, como mi hermano Pepe, el tío Punyal, Toni El Lucero, El Mico…

– ¿Cuándo fueron a la guerra recibieron alguna formación?

¿Formación? Llegamos a Extremadura en camiones y fuimos directos al frente, a luchar. Cuando cayó la primera bomba más de uno se cagó encima. Éramos todos gente de pueblo contra un ejército profesional, que incluso cobraba. Y tenían la ayuda de los moros, alemanes e italianos.

– ¿Cuál fue para usted el peor momento en la guerra?

Sin duda (vuelve a llorar) fueron dos. Cuando me hirieron el 28 de julio del 38 en Cabeza del Buey (Extremadura), y poco después cuando caímos prisioneros en el campo de concentración de Pina i Barraques (Castellón). Aquello fue lo peor. Nos daban de comer un chusco de pan y dos sardinas cada 24 horas para dos personas. Para beber y lavarnos teníamos que hacerlo en un charco donde hacían sus necesidades los soldados. Muchos cayeron enfermos.

– ¿Cuándo acabó la guerra y volvió a Xixona se acabaron las penurias?

Que va. Nada más llegar tuve que esconderme porque encontré a mucha gente detenida. La enviaban al Convent -donde estaba la cárcel-. Después estuve trabajando construyendo las escuelas de Monnegre y todos los lunes encontrábamos en el puente del río Seco a cinco o seis muertos. A otros los enviaban a hacer los conocidos “paseos” con el “camión del Hermano”. Los llevaban al alto de La Carrasqueta, a la parte derecha, donde hay un horno de cal. Allí los fusilaban y los llevaban al cementerio. Pasamos muchas penurias y mucha hambre. También nos humillaban, nos hacían vestir de falangistas y cantar el “Cara al sol”. Y también humillaban a nuestras mujeres o novias, las hacían barrer La Plaça o la Iglesia o beber aceite de ricino. Después de la guerra no acabó el miedo. Recuerdo que asesinaron a tres hombres en el pueblo: Al padre de Sento El Rebentat, a Carlos El Mosquit y a otro hombre de La Carrasquera. Cuando mataron al padre de Sento casi me matan a mí. Yo salía de trabajar y me iba a casa por el camino de siempre, por La Plaça. De repente aparece Quico El Marqués, que era alcalde, y me dice que vaya a casa por otro sitio. Le dije que no y me sacó la pistola, diciéndome que o me iba por otro sitio o me pegaba un tiro. Me subí por las escaleras del Crack, ya sabía lo que pasaba porque el camión se llevaba al padre de Sento para fusilarlo. Y para acabar de redondearlo, tras la guerra hice tres años de mili.

– ¿Qué le diría a la gente joven sobre este tema?

Que primero conozcan qué pasó y no lo olviden, porque mucha gente sufrió mucho y porque quien olvida su pasado está condenado a repetirlo.

http://www.diarioinformacion.com/alicanti/2010/03/13/emociona-homenaje-llega-tarde-han-muerto/988606.html