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1.850 fosas en el primer mapa de la tragedia

El País, | 4 marzo 2010

Ocho autonomías cuentan cómo buscan enterramientos de la Guerra Civil

 

NATALIA JUNQUERA – Madrid – 04/03/2010

Más de 70 años después del fin de la Guerra Civil, aún quedan en España miles de fosas comunes en las que yacen decenas de miles de víctimas. El único censo nacional de desaparecidos que existe, el que las asociaciones de familiares llevaron al juez Baltasar Garzón en octubre de 2008, tiene 133.708 nombres.

Más de 70 años después del fin de la Guerra Civil, aún quedan en España miles de fosas comunes en las que yacen decenas de miles de víctimas. El único censo nacional de desaparecidos que existe, el que las asociaciones de familiares llevaron al juez Baltasar Garzón en octubre de 2008, tiene 133.708 nombres. Para elaborar un mapa de fosas y cumplir uno de los artículos de la Ley de Memoria Histórica (2007), el Gobierno pidió ayuda a las comunidades autónomas, pero sólo ocho, todas gobernadas o cogobernadas por socialistas, han firmado un convenio para facilitar al Ejecutivo datos de las localizadas en su territorio. El objetivo es que ese rastro de la tragedia se pueda consultar en una web en el futuro.

La mayoría de estas comunidades llevaba ya tiempo trabajando en ese mapa y algunas, como Cataluña o Aragón, desde mucho antes de que existiera la Ley de Memoria. Todas se están apoyando en el trabajo de las asociaciones de víctimas y en equipos de las universidades que financian con su presupuesto autonómico.

– Cataluña no delega. La Generalitat presentó en 2008 un primer mapa con 179 fosas, a las que han ido añadiendo más, hasta 244, aunque, de momento, sólo 89 han sido confirmadas. La estimación del número de víctimas en esta comunidad asciende a 9.000. María Jesús Bono, directora general de Memoria de la Generalitat, explica que por la evolución del conflicto, la mayoría son fosas de soldados republicanos. “Pero a diferencia del resto del Estado, las primeras fosas que hay en Cataluña son fosas de la represión republicana”. Han recibido 32 peticiones de exhumación o dignificación de enterramientos clandestinos. “La gran diferencia aquí es que la Generalitat no delega la responsabilidad en víctimas o asociaciones, sino que asume los trabajos de localización y exhumación y su coste”, explica. Cataluña cuenta, además, con un registro de desaparecidos de la guerra que tiene ya 3.400 nombres y destinó 11 millones de euros a proyectos de memoria histórica entre 2005 y 2009.

– Aragón: las fosas son yacimientos arqueológicos. Su mapa de fosas arrancó en 2006. Ya han localizado 519, que dividen en seis categorías, según las víctimas: “De la represión rebelde” (247); “de la represión republicana” (119); “militares” (restos de soldados fallecidos en combate: 119); “de combates o bombardeos” (9); “relacionadas con la lucha guerrillera” (17) y de “tipología especial” (8). Para elaborar el mapa, según explica una portavoz, el Gobierno aragonés recogió documentación de historiadores y asociaciones y envió a un equipo de técnicos a 1.150 localidades -entre ellas, una treintena de pueblos ya deshabitados-, para buscar testimonios. Esta comunidad es una de las pocas con su propio protocolo de exhumación. Y la única que considera las fosas “yacimiento arqueológico”, lo que las preserva de, por ejemplo, las obras.

– País Vasco: equipo pionero. El Gobierno de Euskadi ha localizado 53 fosas. Trabajan mano a mano con la sociedad de ciencias Aranzadi, a la que pertenecen los arqueólogos y forenses que han participado de forma altruista en la mayor parte de las fosas que se han abierto en España desde 2001. Inés Ibáñez de Maeztu, directora de Derechos Humanos del Gobierno vasco, explica que las asociaciones de familiares juegan “un papel muy importante a la hora de aportar información” y que “pese a las estrecheces económicas” siguen subvencionando proyectos de recuperación de la memoria “como una forma de acabar con el silencio, el olvido y la indiferencia”.

– Extremadura: comisario por la memoria. Esta comunidad empezó a buscar a sus desaparecidos de la guerra en 2003. Ha localizado 172 posibles fosas en las que calcula que puede haber restos de 241 víctimas. “La relación de represaliados tiene alrededor de 12.000 nombres, pero hay otra represión no escrita, que requiere una investigación pueblo a pueblo. Lamentablemente, cada vez tenemos menos testimonios orales de primera mano: el que enterró los cuerpos, el que vio cómo los enterraban… ya ha muerto”, explica Cayetano Ibarra, comisario de la memoria histórica en Extremadura. “Además, hubo quien, a finales de los 70, por miedo, se deshizo de los restos de fosas en fincas de su propiedad”.

– Andalucía: nadie se atreve a dar una cifra de víctimas. Tiene, como Extremadura, la figura del comisario de la memoria, y un inventario de 595 fosas, la mayoría (118) en Huelva. Los expertos no se atreven aún a dar una estimación de la cifra de víctimas.

– Asturias y Cantabria: alianza con la Universidad. En Asturias se han localizado 267 fosas desde 2003. Una profesora de historia contemporánea de la Universidad de Oviedo coordina los trabajos de investigación, para los que ya han previsto 30.000 euros. El Gobierno cántabro ha contratado a un equipo de la universidad para que corrobore la información que ha recibido de ayuntamientos, asociaciones y particulares sobre posibles ubicaciones de fosas.

– Castilla-La Mancha: empezando. Aún no aporta cifras, pero el Gobierno castellano-manchego ya ha comenzado a trabajar en el mapa de fosas reuniéndose con asociaciones de memoria.

http://www.elpais.com/articulo/espana/1850/fosas/primer/mapa/tragedia/elpepiesp/20100304elpepinac_11/Tes?print=1