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A la Memoria Histórica sólo le queda Melilla

La Razón, | 21 marzo 2010

El homenaje al comandante Franco es la única estatua que no ha sido retirada de la vía pública

 

D. Mazón / C. Gullón 

La ley ordena que los  monumentos sean trasladados a un almacén donde se cubren con una lona.

MADRID- Del pedestal al caballo y del caballo, al almacén. La retirada esta semana de la estatua de Franco situada en Ferrol, localidad natal del general, ha sido la última víctima de una «epidemia» que ya acabó con las efigies de Montjuïc, Santander, Madrid, Guadalajara y Zaragoza. La Ley de Memoria Histórica, que aprobó el Ejecutivo socialista hace ahora tres años, se ha saldado con más de trescientos símbolos franquistas eliminados y otros ochenta en fase de retirada.

Hoy, la única escultura de Francisco Franco que queda en pie en un lugar público está en Melilla. Y la expresión «en pie» nunca ha sido más estrictamente utilizada. La escultura, a los pies de la muralla de la ciudad, cerca del puerto, representa a Franco con el uniforme de comandante. De hecho, la placa que luce el frontal de la estatua reza: «Al Comandante de la Legión D. Francisco Franco Bahamonde 1921-1977», porque él fue uno de los que mandaban las tropas que recuperaron la ciudad autónoma de manos de las tropas rifeñas en 1921. La escultura ha sido motivo de intenso debate en la ciudad en los últimos años, a raíz de la aprobación de la polémica ley.  Antes ni siquiera el Gobierno socialista de la ciudad pensó en retirarla.

Cuartel «Millán Astray»

También en esa ciudad permanece, aunque en el interior del cuartel «Millán Astray» de la Legión, una estatua ecuestre de Franco. De ella se encargará en breve el Ministerio de Defensa, muy activo los últimos meses en su celo por aplicar la Ley de Memoria Histórica. Está a la espera del dictamen del Ministerio de Cultura, ya que para mover esta estatua necesitan echar abajo un muro que al parecer tiene valor histórico y cuyo derribo debe aprobar el departamento de Ángeles González–Sinde.

Esta estatua puede seguir los pasos de otras que en recintos militares repartidos por España han sido «reubicadas» en un rincón o, directamente, en un almacén. Así pasó en la Academia de Infantería de Toledo, que lucía en uno de los lados de su fachada una representación a caballo del general. Ésta, tras una orden del Ministerio de Defensa, fue trasladada a un lugar más discreto. A esta siguió, con mucha más atención mediática, la de la escultura que presidía la entrada de la Academia General Militar de Zaragoza, de la que fue director desde agosto de 1927 hasta julio de 1931, cuando fue cerrada.

La veda se abrió en marzo de 2005, cuando el Ministerio de Fomento ordenó la retirada de la figura ecuestre de Franco que presidía la madrileña plaza de San Juan de la Cruz. Unas horas después de que finalizara un multitudinario homenaje a Santiago Carillo en la capital española, y a escasos metros de la escultura que aún recuerda a Largo Caballero, varios operarios procedieron a trasladar la imagen que desde 1959 formaba parte del inmobilario madrileño.

Cuatro años después, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declaraba nula la retirada de la estatua. Después de un recurso contencioso-administrativo de la Fundación Nacional Francisco Franco, el tribunal determinaba que se habían detectado infracciones administrativas por parte del Ministerio de Fomento que hacían que su actuación fuera nula. Eso sí, el tribunal declaraba que no era necesario reponerla al carecer de utilidad práctica. Fomento se había valido de una licencia de reparación de aceras para retirar la estatua ecuestre.

Apenas una semana después, de noche y sin aviso previo, se eliminaron las estatuas de Franco y de José Antonio Primo de Rivera ubicadas en la Plaza Beladíez y en el Parque de la Concordia de Guadalajara. «Están borrando nuestro pasado y lo único que buscan es dividir a la gente para que no se puedan cerrar las heridas de la Guerra Civil», aseguraban entonces varios vecinos de la ciudad castellano-manchega.

En abril de 2008 se repetía la acción en el castillo de Montjuïc, aunque esta vez la visualización pública del acto fue nula. En realidad, la escultura se encontraba en un almacén desde el año 2001, adonde había llegado en 1986 desde el museo que ocupaba el castillo. Hasta entonces había estado en el patio. Hace dos años, la escultura salió de la fortaleza sin un destino claro.

En diciembre de ese mismo año, Santander vivía su particular remodelación del paisaje urbano. Aprovechando la remodelación de la plaza del Ayuntamiento para la instalación de un aparcamiento, el Consistorio descabalgaba al general de su montura y tanto él como su caballo acabaron en un almacén municipal, junto a un escudo de la República presente en la plaza. Esto último molestó sobremanera a las asociaciones de recuperación de la Memoria Histórica, ya que consideraban que ese periodo había sido democrático y que esta decisión equiparaba ambos periodos.

Las imágenes de esta semana en la localidad natal de Francisco Franco, Ferrol, no son más que un segundo paso respecto al dado ya en 2002, cuando la escultura pasó de la plaza de España de la localidad gallega al Museo Naval en el astillero ferrolano. Esta semana la estatua ha pasado de esa ubicación, fuera de la vista del público general, a un almacén,  cubierta con una lona.

Éste es el destino de la mayoría de las esculturas ecuestres retiradas, almacenes donde «duermen» bajo una tela, pese a los intentos de Izquierda Unida porque esas representaciones sean fundidas.

Si el debate en Melilla se decanta del lado de quienes abogan por retirar al comandante Franco de sus calles, su imagen habrá desaparecido de los lugares públicos. Y en breve también lo hará de acuartelamientos, de donde se irá junto a otros muchos nombres que difícilmente tienen encaje en la Ley de Memoria Histórica.

Dudas sobre el comandante

La Ley de Memoria Histórica exige en su artículo 15.1 «la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura». La escultura de Melilla recuerda al «comandante Franco», uno de los que liberaron la ciudad en 1921. ¿Es aplicable la ley?

Cronología

17-3-2005

– El Ministerio de Fomento ordenó retirar la estatua ecuestre del general que desde 1959 estaba ubicada en la madrileña plaza de San Juan de la Cruz. La vicepresidenta De la Vega aseguró durante un homenaje a Carrillo organizado ese mismo día que las instrucciones procedían del Ministerio de Fomento.

25-3-2005

– La madrugada del 23 de marzo de 2005, el Consistorio de Guadalajara eliminó la imagen de Francisco Franco que estaba ubicada en la céntrica plaza de Beladíez.

24-8-2006

– El Ministerio de Defensa retiró la estatua ecuestre del general  que presidía el acceso principal de la Academia  Militar de Zaragoza.

24-8-2006

– El pasado miércoles, varios operarios retiraron la estatua que en 1967 regaló la ciudad de Ferrol al dictador. La efigie, de seis metros de altura y más de ocho toneladas de peso, permanece ahora en una nave de repuestos de la Marina

http://www.larazon.es/noticia/4563-a-la-memoria-historica-solo-le-queda-melilla