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Petición de retirada de símbolos franquistas de los edificios del CSIC

Lo Que Somos, , 22-02-2010 | 1 marzo 2010

Verdad, reparación y justicia para la Junta de Ampliación de Estudios y la Institución Libre de Enseñanza

 

Excmo. Sr. Don Francisco Caamaño

Ministro de Justicia

Excma. Sra. Doña Cristina Garmendia

Ministra de Ciencia e Innovación

 

Madrid, 22 de febrero de 2010

Asunto: Petición de retirada de símbolos franquistas de los edificios del CSIC

 

Señor Ministro/Señora Ministra:

Nos dirigimos a ustedes con el ruego de que tenga a bien atender la petición que deseamos formularles en cumplimiento de la comúnmente conocida como Ley de la Memoria Histórica, tomando en consideración la exposición de motivos que a continuación se indican.

Antecedentes de la cuestión

En el año de 1907 se creaba en España la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) impulsada por Don Francisco Giner de los Ríos, dentro del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza (ILE).

Creada con el fin de fomentar la investigación y la educación científicas en la España del siglo XX, la JAE abrió nuevas perspectivas para la ciencia en España al incentivar la investigación en diferentes campos del saber, incluida la concesión de becas a cientos de científicos españoles para ampliar conocimientos en universidades o centros de investigación de Alemania, Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos de América. La JAE significó la apertura de España a Europa y al mundo. De ella formaron parte relevantes personalidades de la ciencia y la cultura españolas, siendo su presidente desde su fundación en 1907 hasta su fallecimiento en 1934, Don Santiago Ramón y Cajal.

Fueron especialmente fructíferos para la JAE los años de la República, en los que las ideas y los principios que habían presidido su creación pudieron desarrollarse plenamente. Tras la muerte de Cajal, desempeñó de manera interina la Presidencia de la JAE, en la que fue confirmado en 1935, el eminente naturalista y entomólogo Don Ignacio Bolívar, quien se mantuvo en el cargo hasta el final de la guerra, durante la cual, pese a las dificultades del momento, no suspendió sus actividades, sino que, gracias al empeño de un puñado de científicos e intelectuales, no dejó de funcionar: la JAE del Frente Popular siguió investigando y publicando desde 1936 hasta marzo de 1939.

En Valencia, donde se había establecido el Gobierno de la República desde el 6 de noviembre de 1936, se creó una Comisión Delegada, y, posteriormente, otra en Barcelona, adonde se trasladó en noviembre de 1937, si bien en Madrid seguían manteniéndose algunos centros. La mencionada Comisión tuvo como Presidente al Dr. Márquez, y, como Secretario, a Tomás Navarro Tomás, mientras que Luis Álvarez de Santullano y José Royo Gómez ocupaban los cargos de vicepresidentes. En octubre de 1938, el Dr. Don Luis Calandre Ibáñez, que dirigía el Hospital de Carabineros de la Residencia de Estudiantes, dedicado a curar a los enfermos de una epidemia de malaria, fue nombrado Subdelegado de la JAE en Madrid, como lo atestigua la carta de agradecimiento que escribió al Secretario Tomás Navarro Tomás:

“He recibido su comunicación designándome Subdelegado de la JAE en Madrid. Acepto este cargo, agradeciéndole su estimación hacia mi problemática capacidad para él, ya que en las actuales circunstancias no se puede rehusar ninguna colaboración sobre todo para la obra como la que la Junta desde tantos años viene haciendo […]” (Archivo JAE- Residencia e Estudiantes).

En su cargo de Subdelegado de la JAE en Madrid, el Dr. Calandre desarrolló una notable actividad. Se reunió con los Directores de los Centros que funcionaban en Madrid: Antonio de Zulueta, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Barinaga del Laboratorio Seminario de Matemáticas, el Dr. Tello, del Instituto Cajal, Benito Sánchez Alonso, del Centro de Estudios Históricos, con el objeto de que continuaran recibiendo subsidios de guerra todos los empleados de esos centros y pudieran éstos seguir funcionando.

 

El Decreto franquista de mayo de 1938 y la creación del CSIC

El 19 de mayo de 1938 Franco firmaba en Burgos un Decreto por el que se disolvía la JAE y se repartían sus servicios entre las Universidades y el Instituto de España. Ni que decir tiene que este Decreto franquista de disolución de la JAE, de mayo de 1938, carecía de cualquier valor legal, toda vez que, cuando se promulgó, la JAE existía, como lo prueba el nombramiento del Dr. Calandre de octubre de 1938, posterior a la fecha del mencionado Decreto franquista, y otros documentos que atestiguan la existencia y actividad de la JAE hasta el final de la guerra. El Decreto franquista de 1938 representa un antecedente directo de la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en noviembre de 1939. Dependiente orgánicamente del Ministerio de Educación Nacional, creado a principios de 1938 por Franco en sustitución del “Ministerio de Instrucción Pública” (llamado de “Instrucción Pública y Sanidad” durante la guerra), el CSIC establecía que pasaban a depender de él todos los centros, incluidos edificios y personal, de la disuelta JAE, es decir que lisa y llanamente se los apropió. Como creación del franquismo, el CSIC es una institución cuyos principios fundacionales no tuvieron nada que ver en su origen con los de la JAE. Frente a los valores laicos y democráticos sobre los que ésta se asentaba, el CSIC se caracterizó en sus orígenes por la defensa de unos principios totalitarios, de un catolicismo integrista, adornados de un falso modernismo, representados principalmente por el Ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, destacado miembro de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), y por el sacerdote José María Albareda, destacado miembro del Opus Dei, que fue Secretario General del CSIC de 1939 a 1966.

La política científica de España estuvo desde entonces controlada por miembros del Opus Dei, que ocuparon posiciones privilegiadas en todos los organismos directivos del CSIC y acapararon la mayoría de las cátedras universitarias, dejadas vacantes por sus anteriores titulares, muchos de ellos vinculados a la JAE, después de que éstos fueran encarcelados, partieran al exilio o fueran destituidos y represaliados, cuando no ya fusilados, por su ideas políticas laicas a favor de la República y la democracia.

La impronta dejada por el Opus en el CSIC es hoy visible particularmente en el edificio central, diseñado por el arquitecto opusdeísta Miguel Fisac, y ejemplo de lo que se ha convenido en llamar “neoclasicismo totalitario”. También se advierte claramente en una escultura del busto de José María Albareda, situada en el Campus del CSIC desde 1969. De sus orígenes franquistas el signo más elocuente es la lápida esculpida en el frontispicio del edificio principal del CSIC, en la que se exalta la figura del dictador Franco como vencedor en la guerra.

Después de más de treinta años de instaurada la democracia en España, los actuales dirigentes del CSIC se consideran más los herederos ideológicos de la JAE que del CSIC creado por Franco en noviembre de 1939, después de terminada ya la guerra civil. Ahora bien, si desean ser plenamente consecuentes con lo que proclaman y demostrar que están totalmente desvinculados del franquismo y del Opus, deberían en primer lugar reconocer: 1) que el CSIC fue una creación del franquismo, cuya filosofía no tenía nada que ver en su origen con la de la JAE, de cuyos centros y patrimonio se apoderó el CSIC después de terminada la guerra; y 2) que el decreto franquista de disolución de la JAE de mayo de 1938 fue un decreto ilegal y que la Junta siguió existiendo hasta el final de la guerra, como lo atestiguan los documentos que acompañan a este escrito.

En vista de lo que precede, los abajo firmantes, muchos de los cuales somos descendientes o familiares de miembros de la JAE o de la Institución Libre de Enseñanza (ILE),

– pedimos a la autoridad competente tenga a bien dar cumplimiento al artículo 15 de la comúnmente conocida como Ley de la Memoria Histórica (propiamente, Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra y la dictadura), la cual estipula en su apartado 1) “[…] la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura […]”, y que proceda, por tanto, a ordenar:

1) la retirada del frontispicio del edificio principal del CSIC, de la lápida laudatoria del dictador Franco como jefe victorioso en la guerra;

2) la eliminación de la fecha de 1938 de la placa dedicada en 1986 por el CSIC a la JAE y su sustitución por la de 1939, como fecha en la que realmente dejó de existir la JAE al final de la guerra;

3) la retirada del Campus del CSIC de la escultura del busto de José María Albareda, destacado franquista y miembro del Opus Dei, que fue Secretario General del CSIC de 1939 a 1966;

4) la eliminación del nombre del reconocido franquista Rocasolano del Instituto de Física y Química (antiguo Rockefeller) y la designación del de Física con el nombre de Blas Cabrera, y del de Química con el de Enrique Moles, ambos eminentes científicos de la JAE.

 

Documentos anexos:

1) Foto del frontispicio del edificio principal del CSIC con su traducción del texto latino.

2) Foto del Instituto Rocasolano- señalización.

3) Foto de la estatua de José María Albareda.

4) Foto de la placa sobre la Junta para la Ampliación de Estudios (1907-1938)

5) Carta de Rafael Lapesa a Rubén Landa, 9 de julio de 1938.

6) Carta de Benito Sánchez al Subdelegado de la JAE, 22 de octubre de 1938.

7) Carta de Luis Calandre a Tomás Navarro Tomás, 23 de octubre de 1938.

8) Carta de Luis Calandre a Tomás Navarro Tomás, 25 de octubre e 1938.

9) Carta de Rafael Lapesa a José Royo Gómez, 26 de octubre de 1938.

10) Carta de Antonio de Zulueta a José Royo Gómez, 18 de noviembre de 1938.

11) Carta de Luis Calandre a Lucía Calvillo, 1 de diciembre de 1938.

12) Sello Subdelegación JAE-Madrid, 1938.

13) Gaceta de la República, 29 de mayo de 1938

14) Gaceta de la República, 7 de septiembre de 1938

15) Gaceta de la República, 9 de enero de 1939.

 

Firmantes de la carta:

– Cristina Calandre Hoenigsfeld

– Luis Calandre Hoenigsfeld

– Carmen Negrín

– Laura Alfonseca Giner de los Ríos

– Luis de Azcárate Diz

– Pilar Altamira García-Tapia

– María Rosa de Madariaga Álvarez-Prida

– Pura de Madariaga Álvarez-Prida

– Helena de Madariaga Álvarez-Prida

– Teresa Jiménez-Landi

– Ana María Prados García

 

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