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Solemne acto de entrega a las familias de los restos mortales de los asesinados por la dictadura franquista en Valdenoceda

Jaume d'Urgell, | 7 marzo 2010

En el Ateneo de Madrid, sábado, 6 de marzo de 2010. Discurso de Jaume d’Urgell

 

Hoy, sábado, 6 de marzo de 2010, algo más de siete décadas después de concluir la Guerra contra la Población Civil Española, al Ateneo de Madrid le cabe el triste pero gran honor de abrir sus puertas para recibiros con respeto y humildad, y llevar a cabo un acto de decencia cívica.

No obstante, el rigor institucional y aún, la trascendencia histórica de lo que aquí hemos venido a conmemorar, no está reñido con el respeto a la verdad, por eso, además de daros la más fraterna bienvenida, me gustaría aprovechar la ocasión, para decir algunas cosas del modo más claro posible:

En primer lugar, expresar la más firme condena ante el atentado terrorista masivo que supuso el asesinato de decenas de miles de mujeres y hombres desarmados.

En segundo lugar, denunciar el genocidio desencadenado por el golpe de Estado del 17 de julio de 1936.

Además, señalar el deshonor criminal de la cúpula golpista, capaz de cometer el supremo acto de traición, al levantarse en armas contra la ciudadanía de su propia patria.

Asimismo, dejar patente la conculcación sistemática de los Derechos Humanos, Civiles y Políticos de las personas represaliadas por el dictadura militar encabezada por Franco. De las primeras víctimas entonces, y de sus familiares hasta hoy, pues, contrariamente a la voluntad de los criminales: ni el Derecho, ni el dolor, se extinguen con la aniquilación física del adversario. Aquí estamos, existimos y merecemos respeto.

Me gustaría decir también, que el compromiso democrático del Gobierno de España con la Verdad, Justicia y Reparación, no debería ceñirse a un ardid electoral, insuficiente e inaplicado, sino que constituye un imperativo ético incompleto e inaplazable.

No esperemos fortaleza de un árbol con las raíces podridas: hablar de una “Transición idílica”, cuando cerca de 150.000 españoles abonan las cunetas de nuestro país, es de una indolencia macabra.

No es de extrañar que todavía hoy, amplios sectores vinculados al partido político fundado por un ex ministro de Franco, se lancen a una miserable persecución política del magistrado juez que osó reparar el dolor de las familias.

Me gustaría señalar que el mero intercambio de poder por legitimidad y legitimidad por poder, no merece ser llamado “Transición”, sobre todo, considerando que –digan lo que digan–, buena parte de los objetivos políticos de los gopistas siguen vigentes: porque, el hecho es que llevamos 73 años sin poder elegir a nuestra Jefa o Jefe de Estado; y es igualmente cierto que todavía hoy, nuestras leyes las continúa firmando un militar… un militar no-electo, vitalicio, hereditario, irrevocable, bien financiado, inviolable, opaco, penalmente irresponsable y compatriota de Berlusconi y Amadeo de Savoya, pero no mío.

Bueno… paciencia… al fin y al cabo, todo lo antidemocrático es inmoral, y lo que es inmoral, más pronto que tarde, terminará por ser también ilegal.

Hoy hemos venido, para reafirmar que, por encima de todo, estas personas murieron por causa de su lealtad y compromiso con la defensa del orden constitucional, democrático y de Derecho de nuestro querido país.

Y una cosa más: no nos mueve el sentimiento de venganza, sino la convicción de que todas y todos viviríamos más seguros y con más decencia si se conociera la Verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; nos mueve el hambre de Justicia, una hambruna larga y dolorosamente acumulada; y una gran necesidad de Reparación, una reparación que no puede reducirse a lo simbólico, sino que debe ser sincera, efectiva y exhaustiva.

Por eso, por que la Verdad es incompatible con la mentira, debemos dejar claro que las falsas equiparaciones son un insulto a la razón. No ha tanto, alguien hizo desfilar a dos soldados, en pleno 12 de octubre, por el Paseo de la Castellana: uno de ellos ataviado con el uniforme de soldado de infantería de la España de 1936, y el otro, con un disfraz de soldados de la “División Azul”… ¿Puede alguien imaginar una situación parecida en las calles de Berlín?

La Verdad es incompatible con la mentira. Pongamos por caso: si un terrorista fallece en un tiroteo, inmediatamente después de asesinar a un político municipal por la espalda… nos encontraremos ante dos cadáveres… ¿se imaginan que pasados setenta años, alguien afirmara que ambos cadáveres vienen a ser más o menos iguales? ¿que se trató de una “contienda entre hermanos”? Pues bien, lo siento si decir esto se considera un tabú por causa de una mala forma de entender la corrección política, pero las cosas hay que decirlas como son: no es lo mismo estar a favor que en contra del orden constitucional, democrático y de Derecho… y estas personas, estaban a favor:

Estas personas defendían la democracia; defendían la separación de poderes; estas personas murieron por defender el Sufragio Universal; fueron asesinadas por defender la libertad de cátedra; por defender el derecho de asociación; murieron luchando por mantener la libertad de expresión; por defender el derecho de reunión; por su defensa de la libertad de conciencia; fueron asesinadas por defender el respeto a la diversidad cultural de este maravilloso pueblo de familias, que es España.

Hoy hacemos un acto de Justicia, digno, pero insuficiente. Insuficiente, porque todavía quedan algunas cosas importantes en el tintero… el tintero de la “voluntad política”, un concepto estrechamente vinculado al de la “opinión pública”, y que nos recuerda la vigencia de uno de los valores característicos de lo mejor de los años treinta: hace falta hacer mucha pedagogía democrática, porque es muy difícil desear lo que se ignora.

Decía que restan algunas cosas pendientes, y de todas ellas, quizá la más urgente sea una Ley de Verdad, Justicia y Reparación, que venga a suplir las carencias de la llamada Ley de la Memoria Histórica, y que, como mínimo, declare –no ya la ilegitimidad–, sino la plena y efectiva anulación de todas las sentencias políticas dictadas durante el franquismo.

Y si alguien se atreve a repetir la falacia del “principio de seguridad jurídica”, que venga aquí, a mirarnos a los ojos, y que tenga el valor de decirnos donde está la seguriad jurídica de las personas represaliadas por la dictadura, donde está la seguridad jurídica de sus familias, que no sólo perdieron a sus seres queridos, no sólo no sabían adónde llevar flores cada primero de noviembre o cada catorce de abril, sino que en muchos casos, vieron cómo sus propiedades fueron confiscadas al margen de toda Ley justa. ¿Dónde está la seguridad jurídica de las víctimas del franquismo?

En fin… no es cuestión de fechas, como si se tratara de un examen de Historia… porque todavía no sabemos en qué mes, ni en qué día del mes caerá el próximo 14 de abril… todavía no sabemos qué nombre tendrá el próximo Niceto o la próxima Clara, tan sólo sabemos que si un sentimiento guía nuestros pasos, éste no es el de la nostalgia del pasado, sino mas bien la nostalgia del futuro… sabemos bien dónde tenemos los pies y en qué mundo vivimos, y por eso mismo, afirmamos que lo mejor de nuestra Historia, está por escribir.

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán cortar la primavera. Hermanas, hermanos… nada fue inútil. Nunca moriréis.

Jaume d’Urgell

jaume@durgell.com

http://jau.me