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Los héroes de Falange pastan en el jardín del Supremo

Armando Marcos. San Borondón, 20-04-2010 | 21 abril 2010

El Proceso a Garzón no sólo viene teledirigido desde el sector ultraconservador de magistrados y fiscales del Poder Judicial

 

Armando Marcos. Periodista

“Si se va de la Audiencia Nacional se arreglan todos sus problemas”. Ese mensaje, en el que se vincula la salida del juez Baltasar Garzón del juzgado -desde el que ha investigado a ETA, a los GAL, a Pinochet y a tantos otros- con el archivo de las tres querellas contra él, sus correspondiente procesos en el Tribunal Supremo y la amenaza de que el Consejo del Poder Judicial le suspenda de sus funciones el día 22 ha llegado por muy distintas vías al entorno del magistrado.   Él, que nunca se ha arrugado frente a investigaciones difíciles o peligrosas, no se lo acaba de creer. Se lo han dicho a amigos, a gente de su confianza, pero nadie se lo ha dicho directamente a él. En todo caso, su postura es inequívoca: “Ahora, y así, no me puedo ir”. Muchos interpretarían que huye y él es de los de un paso atrás ni para tomar impulso. Así lo asegura el periodista José Joldi en El País.

La mala hora del Tribunal Supremo que ve cómo en su jardín pastan los “héroes” y requetés de Falange Española y de las JONS,  y  donde también han acampado los “guerrilleros” del sindicato ultraderechista “Manos Limpias”, no es responsabilidad del juez Garzón. Tampoco de las Asociaciones de Jueces y Fiscales progresistas que lo apoyan. Ni culpa de los medios informativos españoles y extranjeros  que informan con veracidad e independencia sobre la persecución que sufre Garzón. Ni de los miles y miles de ciudadanos de España y de otros  países, así como de intelectuales, artistas, gente del cine, del teatro y de la cultura en general que condenan esta cacería salvaje contra un juez democrático e independiente que cumple con su deber. Una cacería penitenciaria de una peculiar máquina de tormento cuyo único objetivo  es hacer desaparecer a Baltasar Garzón arrancándolo de la raíz del árbol de la verdad para que se marchiten otros procesos en curso como el “caso” Gürtel.

El Proceso a Garzón no sólo viene teledirigido desde el sector ultraconservador de magistrados y fiscales del Poder Judicial próximos a Falange y al Partido Popular que lo envidian por ser un juez independiente e incontrolable. También cuenta con el rechazo y el “castigo” con la boca chica de una parte del Gobierno de Zapatero y de la Fiscalía que nunca vieron con buenos ojos la actuación de Garzón por lo que se refiere, entre otros asuntos de gran calado, a la Ley de Memoria Histórica. Pues ni Garzón se fía de los “piropos” de emergencia y de circunstancias lanzados por Zapatero en alguna rueda de prensa comprometida, ni tampoco del fiscal General, Conde Pumpido,  que, como otros allegados al PSOE que nada quieren saber del futuro del juez de la Audiencia Nacional, habrían celebrado la caída de Garzón -si no en picado y con fracturas irreversibles a nivel personal y profesional- sí dejándole secuelas dolorosas al hombre que más ha combatido el terrorismo de ETA y que ha arrinconado a Batusa y suspendido las actividades de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Pues en vez de aplaudir la gesta de Garzón, sus compañeros se han sentido marginados porque, en el fondo, todos quieren ser jueces estrellas o reyes por un día.

Lo inaudito del Proceso a Garzón dirigido por magistrados del Supremo –el fiscal está en contra de la querella interpuesta por Falange y Manos Limpias y no aprecia la existencia de delito por ninguna parte- es que, esos mismos magistrados con el beneplácito del PP, de la Conferencia Episcopal, del Opus Dei y de los herederos del franquismo, se hayan conjurado para castigar a Garzón inhabilitándolo convirtiendo a un  juez honrado en un presunto delincuente por haber cumplido con su deber sagrado como jurista de investigar los crímenes del franquismo a petición de las asociaciones de la Memoria Histórica.

¿En qué país vivimos? ¿Qué clase de magistrados y fiscales dicen impartir justicia en nombre del Código Penal y de la Constitución aplicando la doble vara de medir y la espada de Damocles contra un juez honesto e independiente, y defendiendo a los autores –muchos siguen vivos cobrando pensiones provenientes del régimen anterior por ser  francotiradores profesionales y mercenarios de la Falange-  que cometieron miles de asesinatos obedeciendo órdenes del dictador Franco y que son protagonistas o coprotagonistas de tantos crímenes de lesa humanidad?

Ya dije en un comentario anterior que la Falange Española ha asaltado el Tribunal Supremo y que,  allí, en un lugar donde presuntamente se debe hacer Justicia, los falangistas están celebrando una orgía y un festín preparando el adobo y las especies picantes con el que pretenden cocinar a fuego lento la cabeza de Garzón. Esos mismos magistrados y fiscales ultraconservadores y ultraderechistas consienten y amparan que la Falange Española y el sindicato “Manos Limpias” sean anti constitucionalistas;  anti monárquicos y enemigos del Rey Juan Carlos; enemigos de la bandera nacional que han quemado en múltiples ocasiones con las fotos del rey convertidas en cenizas; enemigos del Poder Legislativo, del Poder Ejecutivo, del Poder Judicial y de los Partidos democráticos porque se niegan a acatar nuestra Carta Magna que ellos no votaron porque hicieron una campaña feroz –como igualmente la hizo el ex presidente José María Aznar- en contra la Constitución de 1978 refrendada por la mayoría del pueblo español; enemigos de nuestra democracia en la que no creen porque sueñan con imponer la dictadura que tanto aman y echan de menos para sus canonjías y otros abusos contra las libertades y derechos de los ciudadanos; enemigos de la libertad de expresión y presuntos abogados del Diablo del Poder Judicial.  Pues si estos “héroes” que pastan a sus anchas por los jardines del Tribunal Supremo atacan a un juez independiente y honesto, también sus compañeros tendrían que sentirse atacados.    

En España, no todos los jueces y tribunales, lo cual no significa cada uno de ellos, no son independientes. Hay magistrados y fiscales independientes, brillantes y eficaces, y hay magistrados y fiscales no brillantes ni eficaces. Estos últimos son servidores del Partido Político al que pertenecen y obedecen, caso de los magistrados Varela y Prego, entre otros arcaicos, mediocres, acomodaticios, envidiosos, celosos y rencorosos. Esos son los jueces que, siguiendo la estrategia de Falange Española y del PP,  llevan meses  crispando, politizando y judicializando este país. ¿Cómo podemos interpretar y cómo valoramos esta judicialización y politización de la Justicia cuyos principales artífices conforman la mayoría ultraconservadora que tiene la sartén por el mango y el mango también en el Tribunal Supremo?

Si España es un Estado de derecho, las conductas supuestamente delictivas, con indicios racionales que conlleven crímenes y asesinatos, deben ser denunciados, investigados, enjuiciados y, si se verifica la culpabilidad, condenados. Garzón se ha limitado a cumplir con esos preceptos asépticos a la hora de investigar a los asesinos y criminales del franquismo. Sin embargo, el Tribunal Supremo, presuntamente, ampara a los criminales representados por Falange Española y de las JONS y criminaliza,  investiga, enjuicia y pretende condenar al inocente cuyo único móvil como juez es aplicar la Ley contra los que cometieron crímenes de lesa humanidad. Mientras, la Falange de Franco y el sindicato ultraderechista que no tiene las manos limpias, pastan a sus anchas por los jardines del Supremo. 

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