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La memoria sepultada de Lanzarote

La Provincia, | 17 mayo 2010

Domingo Abreu, nacido en Arrecife, figura entre los arrojados al pozo de Arucas en 1937, según han confirmado las investigaciones

 

GREGORIO CABRERA

Durante décadas se ha tendido a pensar que los estragos de la Guerra Civil y de la represión franquista fueron casi inexistentes, hecha la excepción del periodista Manuel Francisco Fernández Hernández, asesinado en La Isleta. Pero quedan muchas historias por contar. Aquí se dibujan a grandes trazos tres de ellas.

Y los cadáveres siguen en las cunetas. ¿Por qué? ¿Por unas ideas?”. El pasado utiliza sus propias fórmulas para habitar en el presente. Es frecuente que se encarne en un recuerdo triste e indignado, como el de Federico Fernández Fuentes. Este vecino de Arrecife de 82 años e irredento antifascista se extraña de las chanzas de la vida: nació un 18 de julio de 1928 (el mismo día que el Alzamiento que se produciría ocho años después) y reside actualmente en la calle José Antonio Primo de Rivera. Ha acumulado toda la documentación posible sobre el drama de la Guerra Civil y la posterior represión franquista en Lanzarote. Su afán ha sido encontrar los restos de su hermano Manuel, fusilado en el frente de Teruel el 1 de diciembre de 1938. Ni tan siquiera ha podido determinar si hay que buscarlo en fosas de esa provincia o en Guadalajara. “Es dar palos al agua. He perdido hasta la esperanza”, transmite con su mirada y sus palabras.

La sangre de los lanzaroteños, como la de tantos miles de personas, ha escrito en tierras peninsulares historias que parecen ideadas por la mente más perversa. El destino de dos hermanos de leche de Lanzarote se cruzó trágicamente en Teruel, según el relato de Federico. Su hermano Manuel fue destinado allí por el bando republicano con la categoría de teniente. La batalla se decantó hacia los nacionales, hasta el punto de que la rendición se convirtió en su única escapatoria. Así que se entregaron y es ahí donde la tragedia sacó su pluma.

Recuerda Federico que en el batallón al que se rindieron Manuel y el resto de compañeros de infortunio figuraban varios canarios. Y entre ellos un lanzaroteño que había compartido el pecho de la misma mujer cuando los dos eran bebés. Fue él quien le sirvió la última cena esa noche, la previa al amanecer de su fusilamiento a los veinte años. “Lo asesinaron”, subraya Federico preso aún de rabia y pena.

Llegó un momento en el que ocurrían tantas cosas bajo el suelo como sobre él. Tras la rebelión franquista decenas de personas en Lanzarote enterraron banderas, libros, revistas e insignias en la parte trasera del cementerio. Fueron los primeros hoyos, los excavados por el miedo a ser descubiertos. Hubo quien huyó a África.

“¿Para qué tantas cebollas?” Esta frase socarrona de Domingo Armas Perdomo mientras veía a los militares arramblar con todo le valió una detención por “manifestaciones tendenciosas” y “perturbación del abastecimiento” en septiembre de 1936. Durante décadas se ha hablado de tan sólo un represaliado muerto de Lanzarote, el periodista Manuel Francisco Fernández Hernández. “Le llamaban Padre Dios, no debía ser tan malo”, tercia Federico. Una octavilla considerada sediciosa le condujo en vapor hasta el campo de concentración de La Isleta. De madrugada, el 5 de octubre de 1936, lo sacaron al patio y lo golpearon hasta la muerte a la vista del resto de presos, a los que se despertó para asistir a la pesadilla.

Pero, aunque no residieran en Lanzarote, hubo al menos seis naturales de la Isla residentes en Gran Canaria que perdieron la vida, según apuntan las investigaciones de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas. No se ha logrado saber el paradero de los restos mortales de cinco de ellos. Pero sí que Domingo Abreu Arrocha, residente en el Cardonal y nacido en Arrecife, fue arrojado al pozo de Arucas. Cuando desapareció, en marzo de 1937, tenía 23 años, estaba soltero y era jornalero. Ahora, esta parte de la memoria histórica lanzaroteña, reposa en un féretro envuelto por una bandera republicana en el cementerio municipal de Arucas tras la exhumación del Pozo del Llano de las Brujas.

http://www.laprovincia.es/lanzarote/2010/05/17/memoria-sepultada-lanzarote/302071.html