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Exposición sobre los republicanos españoles en el campo de concentración de Mauthausen

Tiempo de Historia, | 2 junio 2010

Villanueva de Sijena (Huesca), del 29 de mayo al 30 de agosto

 

 

El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet de Villanueva de Sijena (Huesca) inauguró el 29 de mayo de 2010 una exposición de fotografías cedida por la Amical de Mauthausen y propiedad de la familia de Joaquín López, sobre la deportación de los españoles republicanos al campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen. El director del Instituto, Sergio Baches Opi, ofreció una breve presentación sobre el contexto histórico de la muestra, que está abierta al público hasta el 30 de agosto de 2010. Según explican los organizadores, “el campo de concentración de Mauthausen (desde el verano de 1940, Mauthausen-Gusen) fue un grupo de campos nazis situados en torno a la pequeña localidad de Mauthausen en Austria, aproximadamente a 20 km. de Linz. Inicialmente había un solo campo en Mauthausen, pero con el tiempo se expandió hasta convertirse en uno de los complejos de campos de concentración más grande de la zona nazi de Europa. En torno a los cuatro subcampos principales en Mauthausen y la cercana Gusen, pivotaban más de 50 subcampos, localizados por toda Austria y el sur de Alemania. Algunos campos subordinados al complejo de Mauthausen incluían fábricas de munición, minas, fábricas de armamento y plantas de ensamblaje de un avión”.

“En enero de 1945, los campos, dirigidos desde la oficina central en Mauthausen, concentraban unos 85.000 prisioneros. Se desconoce el número de víctimas, aunque la mayoría de las fuentes las cifran entre 122.766 y 320.000 seres humanos en todo el complejo. Los campos formaron uno de los primeros campos de concentración masivos en la Alemania nazi y fueron los últimos en ser liberados por Aliados Occidentales o la Unión Soviética en 1945. Los dos campos principales, Mauthausen y Gusen I, fueron los dos únicos campos de toda Europa etiquetados como campos de “Grado III”, lo que significaba que eran los campos más duros para los “Enemigos Políticos Incorregibles del Reich”. A diferencia de muchos otros campos de concentración, que eran para todo tipo de prisioneros, Mauthausen fue utilizado principalmente para tareas de exterminio de la intelligentsia, gente ilustrada y miembros de las clases sociales altas de países subyugados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial”.

El Campo de los Españoles

En los meses anteriores a la finalización oficial de la Guerra Civil (1 de abril de 1939) más de 500.000 españoles emprendieron en el crudo invierno su exilio hacia Francia. Muchos de ellos fueron confinados por las autoridades francesas en campos de concentración en condiciones inhumanas. En el recuerdo de todos, están los miles de españoles que murieron en las dunas del campo de internamiento de Argelès-sur-Mer, situado en la playa norte de Argelès (Pirireos Orientales), víctimas de la falta de cobijo (ninguna estructura o edificación existía en dicho campo), de las inexistentes condiciones higiénicas, de la falta de alimentos y del frío intenso cuya sensación se incrementaba por los fuertes vientos que azotaban la playa de Argelès. Cabe preguntarse dónde estaban las autoridades republicanas y sus máximos gerifaltes cuando estos miles de españoles necesitaron de su ayuda y protección, máxime cuando la República disponía de medios materiales y económicos suficientes para haber organizado una retirada digna y ordenada.

Muchos de estos españoles republicanos combatieron heroicamente en la resistencia francesa. Cerca de 3500 españoles formaron parte del ejército de la llamada Francia Libre y entre 8.000 y 10.000 lucharon en la resistencia.

Según algunos historiadores, entre 9.000 y 10.000 españoles exiliados al final de la Guerra Civil (1936-1939) fueron recluidos en Campos de concentración nazis, pero la mayoría de ellos, unos 7.350, fueron enviados a Mauthausen-Gusen, por lo que no es de extrañar que se le conozca como “El campo de los españoles”. Entre ellos, y según el último estudio de la Amical de Mauthausen, hay aproximadamente 1.130 aragoneses, y entre esos aragoneses unos 80 monegrinos (de entre los que perecieron unos 55). El 65% de esos 9.000 o 10.000 españoles murieron exterminados en los campos. A todos los internos españoles se les identificó con un triángulo invertido con fondo azul y la letra S de color blanco en el centro (que aludía a su origen español: Spanien).

Abandonados a su suerte por las autoridades franquistas, quienes deberían haber aplicado un criterio de generosidad, paz y comprensión para todos aquellos exiliados republicanos, reconociéndoles el derecho a volver a España y a no sufrir represalias, miles de compatriotas fueron declarados apátridas de facto y muchos de ellos aniquilados en Mauthausen y otros campos de concentración nazis.

Como hemos indicado, a diferencia de otros campos de concentración, como el de Auschwitz, esencialmente un campo de trabajos forzados, Mauthausen-Gusen fue pensado desde el principio como un campo de exterminio sistemático. Todos los internos vivieron en condiciones infrahumanas al borde de sus fuerzas entre el trabajo, los castigos aleatorios y el olor a carne humana que desprendían las cenizas expulsadas por la chimenea del crematorio.

La muestra quiere ser una llamada de atención ante la creciente sobrevaloración del ser humano que nos quiere transmitir la modernidad, en un ejercicio obsceno de “buenismo”. Tras la Segunda Guerra Mundial, han sido numerosos los genocidios que se han producido en el planeta, desde el cometido en Camboya por los Jemeres Rojos, pasando por las matanzas en Ruanda, hasta, en un ámbito geográfico que nos es más cercano, los crímenes masivos de seres indefensos en Srebrenica y otros lugares de Bosnia durante la guerra en la antigua Yugoslavia. Todos estos hechos nos advierten de lo que es capaz la naturaleza humana, sin distinción de razas, ideologías, creencias religiosas o época histórica, y de la importancia que tiene la instauración de un bloque normativo internacional que instaure un auténtico “estado de derecho” o “Rule of Law” en las relaciones internacionales.

Esta exposición está dedicada a todos los hombres y mujeres que murieron en Mauthausen-Gusen y a los que sobrevivieron a aquel horror. Recuerdo especial merece Mariano Constante (recientemente fallecido en Montpellier) y todos los demás monegrinos y aragoneses que fueron internados en los campos de concentración nazis.

 

Título: Triángulo azul. Españoles en Mauthausen.

Entrada gratuita.

Fechas: del 29 de mayo de 2010 al 30 de agosto de 2010.

Horario: De 12 a 14 horas y 16:30 a 18:30 horas (fines de semana y festivos).

Durante julio, de lunes a viernes de 12 a 14 horas y fines de semana y festivos de 12 a 14 horas y de 18:30 a 20:30 horas.

Lugar: Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet (Michael Servetus Institute), Casa Natal de Miguel Servet.

C/ Ramón J. Sender 21, 22231 Villanueva de Sijena, Huesca, Aragón (España).

Información:

http://www.miguelservet.org/actividades.htm

http://www.tiempodehistoria.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1643