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“Los españoles tienen todo el derecho a saber qué supuso el franquismo”

Nueva Tribuna, | 21 junio 2010

Entrevista con Carmen Negrín

 

ISABEL G. CABALLERO

“Sin la verdad no se puede consolidar una democracia. Los españoles tienen derecho y la obligación de saber lo que significó para su país el golpe de Estado, en términos de muertos, de sufrimiento, de evolución cultural…”. La nieta del que fuera último jefe de gobierno de la II República cree que sería una “vergüenza” que la ‘causa del franquismo’ abierta por Garzón terminará resolviéndose fuera de España.

Asistida por el abogado Joan Garcés, Carmen Negrín ha recusado a varios magistrados del Tribunal Supremo en la causa abierta contra Baltasar Garzón por haber jurado lealtad al Movimiento y desde el principio se ha posicionado claramente en defensa del juez de la Audiencia Nacional acusado de prevaricar por abrir una investigación contra los crímenes de la guerra civil y la dictadura. La nieta del que fuera el último jefe del Gobierno de la II República habla desde París con Nuevatribuna.es de su abuelo Juan Negrín, uno de los personajes históricos de España más difamado por el revisionismo histórico.

“Hay que insistir en la importancia del elemento “verdad” en el proceso de una Transición. Sin la “verdad” (es decir simplemente la “relación de los hechos”, su interpretación es otra cosa) no se puede consolidar una democracia. Los españoles tienen derecho a saber, y la obligación de saber, lo que significó para su país el golpe de Estado, en términos de muertos, de sufrimiento, de evolución cultural. Tienen que saber cuáles son las consecuencias de ese tipo de. Construir una España sobre una Transición que al final no es Transición sino una ‘estagnación’ [estancamiento], sería debilitarla. La hora de la Transición ya pasó, más de 30 años para cambiar son más que suficientes. Ahora ya se debe poder pasar a las reformas de fondo (justicia, laicismo, igualdad de oportunidades de todos…). Si el fundamento de la democracia es la mentira o el silencio, no se puede avanzar”.

 

NUEVATRIBUNA: ¿Cómo está asistiendo a todo lo que está ocurriendo en España por la causa abierta contra Baltasar Garzón?

CARMEN NEGRÍN: Tras la muerte de Franco, la Transición y la llegada de un gobierno socialista pensé que ¡por fin! las cosas iban a cambiar, se iban a decir las cosas como fueron y no la versión que han machacado durante cuarenta años. Pero curiosamente llega Aznar y se vuelve a todas las versiones revisionistas mientras las víctimas siguen olvidadas. Lo de las fosas y el revisionismo es la gota que colmó el vaso, y una dice, -bueno, aquí hay que hacer algo, basta de mentir. Hay cierta gente de la derecha heredera del franquismo que considera que Franco no mató a nadie. Así que ya es hora de decir la verdad. Si lo que se quiere es pasar página primero hay que haberla leído, entendido y analizado.

”QUE FALANGE SIGA SIENDO LEGAL ME PARECE ABERRANTE”

Carmen Negrín es una de las personas que integran el comité de intelectuales y juristas impulsores de la propuesta legislativa popular de “verdad, justicia y reparación”, las primeras voces que se han atrevido a hablar del “genocidio” franquista, de crímenes de lesa humanidad. Miles de fosas clandestinas esperan la exhumación de cientos de miles de cadáveres. Esa es la “urgencia”, explica, la urgencia de gente ya muy mayor que sigue buscando a sus padres, a sus hermanos, gente que “no es eterna” y ante la que no hay razón posible que explique el tener que alargar su sufrimiento.

N.T: Buena parte de la opinión pública española atiende con perplejidad que la “persecución” al magistrado haya sido instigada por la ultraderecha (Falange, Manos Limpias), precisamente los herederos del Régimen.

C.N: A mi modo de ver son los herederos visibles aunque hay otros herederos. A mi choca profundamente que partidos u organizaciones así sean legales, Simplemente no lo entiendo, no entiendo que hoy en día la Falange, responsable de un golpe de Estado, responsable de la persecución de cuatro millones de personas, de 250.000 desaparecidos, de 30.000 niños robados siga siendo legal en un país democrático, me parece aberrante. Son además responsables con la ayuda de la Iglesia, porque de la Iglesia nadie habla pero es la otra mitad y sigue ahí presente.

N.T: Aquí en España se ha hablado de que se pueda aplicar a Falange la ley de partidos con la que se ilegalizó a Batasuna.

C.N: Sí, pero para mi son muchísimo más terroristas, funcionan de una manera completamente racista en la medida en que ellos mismos inventaron el concepto de ‘rojos’ y en ese concepto se mata a quien se dé la gana. Aunque ahora no han matado, pues tanto mejor, pero la filosofía está ahí y sigue siendo la misma. Y que eso sea posible y que sea legal y que sea normal y que tengan derecho a la palabra me parece increíble.

N.T: Desde el primer momento, usted se ha posicionado en defensa del juez de la Audiencia Nacional y ha recusado a varios magistrados del Tribunal Supremo.

C.N: En el caso de los jueces o son fieles a lo que juraron anteriormente, o son infieles ahora. Una cosa, u otra, pero en todo caso ya no son gente de fiar porque no se puede ser juez y parte.

N.T: ¿Cree que una vez apartado Garzón de la causa contra el franquismo se cierran todas las puertas a que se investiguen los crímenes de la dictadura?

C.N: Las puertas se cierran si la gente quiere que se cierren, si la gente no quiere que se cierren no se cerrarán, están intentando pero pienso que por mucho que se haga la gente va a seguir pidiendo. No se puede ignorar, si las causas se cierran en España se abrirán fuera de España. Creo que sería más inteligente. Deseo por el honor de España y por su Justicia que se resuelva dentro antes de que se tenga que resolver afuera. Sería una vergüenza.

N.T: ¿Y qué me dice de la Iglesia Católica?

C.N: La Iglesia Católica en España -que yo considero que es otra cosa que no tiene que ver con la fe- ha tomado unas posiciones absolutamente medievales que siguen en vigor y desafortunadamente la Iglesia tiene todavía la mano sobre una gran parte de la educación en España y sobre partes de la judicatura; ahí tenemos al Opus que está muy activo.

N.T: Usted también figura como una de las personalidades que han impulsado la propuesta de iniciativa popular de ‘verdad, justicia y reparación’. ¿Qué lagunas ve en la actual Ley de Memoria Histórica?

C.N: No es suficiente y ahora lo estamos viendo, es una ley que si uno no la aplica no pasa nada. Por ejemplo lo de los nombres de la calles. En el tema de la simbología no se está respetando la ley y no pasa nada. No hay, entre comillas, castigo, no hay una obligación. En la ley han querido ser muy generosos y poner todas las víctimas, a última hora incluyeron los curas; yo lo siento mucho pero los curas o las monjas han sido más que glorificados por el régimen que siguió. No veo qué tienen que ver con esta ley. Otros incluso están beatificados y eran jefes de Falange. Esas son las aberraciones de este concepto de creer que en los dos lados hubo buenos y malos y de que los dos lados son comparables. Para mi no lo son. Había uno que era legal y otro que era ilegal y este aspecto de que mitad y mitad está reflejado en esta ley no parece justificado ni correcto.

 

”MI ABUELO SALVÓ EL HONOR DE LA REPÚBLICA”

Desde París, donde sigue residiendo en la casa de su abuelo, escolta el archivo de Juan Negrín. Entre 150.000 y 200.000 documentos que están siendo digitalizados para ponerlos al servicio de historiadores e investigadores. De ellos, Carmen destaca la carta manuscrita que el presidente de México, Lázaro Cárdenas, envió ofreciendo la acogida de su país a todos los refugiados. Una de las cosas que ha comprobado en sus visitas a España es que el pueblo español entendió mejor que sus dirigentes aquello por lo que luchó su abuelo: “Él supo ver lo que estaba pasando en Europa y en actuar conforme a esa visión global que los otros no supieron ver”.

N.T: Usted lleva muchos años intentando restituir la figura de su abuelo, uno de los personajes históricos más difamados de España. ¿Qué críticas o acusaciones le parecen más insidiosas?

C.N: Lo más absurdo y más contradictorio con su personalidad y que sin embargo ha tenido más impacto era la cuestión del oro de Moscú. Básicamente decían que era un vil ladrón que se metía el oro en el bolsillo. Esto es totalmente contrario a su forma de ser, a su espíritu democrático, republicano, de transparencia y de respeto a lo que era ajeno y siempre me ha molestado muchísimo. Ahora, históricamente, que se metan que él, demuestra que tenía la importancia que tenía y que era el enemigo número uno lo cual para mi es un honor. Se convirtió en el personaje más difamado porque era el más peligroso para el régimen franquista, era el enemigo numero uno de Franco y en ese sentido es lógico que sea el que más hayan deformado.

N.T: ¿Qué le debe España a Juan Negrín?

C.N: Varias cosas. La primera es la escuela de Fisiología de la cual ha salido un Premio Nobel y a partir de ahí si uno sigue de hilo en hilo el último Premio Nobel todavía está ligado a esa escuela. La ciudad universitaria también, fue secretario, y aunque fue bombardeada ahí sigue. Que se lo reconozcan o no es otra cosa. Por otra parte diría que salvó el honor de la República en varios sentidos, en primer lugar porque peleó, fue el que se dio cuenta de quien era el enemigo, el fascismo, por lo menos a nivel europeo, se ganó y el fue uno de los primeros en detectar quién era la oposición a la Republica y también salvó el honor en el sentido de que el 1 de abril del 1939 la República siguió viviendo en el exilio. Mi abuelo insistió en que tenía que seguir una entidad para ocuparse del más de medio millón de refugiados y que la sola entidad era esa, que la República seguía viviendo y siguió así hasta la muerte de Franco, ese es el honor al que me refiero.

N.T: En su poder está el archivo de su abuelo. ¿Qué trámites está siguiendo para ponerlo a disposición de historiadores e investigadores?

C.N: Hace unos días firmamos un acuerdo por el cual va a ser depositado en la Fundación Juan Negrín en Las Palmas de Gran Canaria. Estamos rehabilitando una sede que pone a nuestra disposición el Cabildo y allí va a estar asequible a los historiadores que quieran verlo. Todo escaneado y microfilmado y por lo tanto se podrá también acceder por Internet.

Lo que a mi me gustaría destacar es que contrariamente a otros archivos que conocemos quiero que este archivo sea transparente. Me he peleado para que no se perdiera nada, para juntar todo y para hacerlo asequible. Para mí la transparencia es importante, me gustaría que los españoles conocieran su historia que no la transformaran. Me interesa que se sepa la verdad y se deje de decir toda esta historia revisionista que ha surgido estos últimos años en España y acallarla. Me parece una aberración y me gustaría poner mi granito de arena.

N.T: Recientemente he tenido la oportunidad de leer el libro “La República en México. Con plomo en las alas” del historiador Pedro Luis Angosto. En él se describe a un Negrín como un hombre enérgico, audaz, inteligente, vital y nada manipulable. Angosto cuenta la ruptura de las relaciones con Indalecio Prieto y como éste acaba arrepintiéndose tras la muerte de Negrín de no haberle dado el abrazo que “tan insistentemente” le pidió. ¿Qué le transmitió su abuelo sobre la relación con Prieto?

C.N: Un poco, yo era muy niña. Los elementos que me transmitió son más afectivos que otra cosa, pero por ejemplo recuerdo que una vez habían estado en un restaurante y se cruzó con Prieto y su hija Blanca que había militado durante mucho tiempo con Feli, la compañera de mi abuelo, y pretendió no ver a mi abuelo y ese encuentro fue muy doloroso pero mi abuelo no intentó ir a saludarlo ni nada, era como el punto final de esa relación. Yo sabía que había un disgusto por no decir desacuerdo entre los dos y años después leí el libro de las cartas que intercambiaron y que me recordó muchos de los comentarios que mi abuelo hacía y el disgusto que tenía con la incomprensión que mostraba Prieto.

N.T: Fue él además el que más veces intentó recomponer la relación.

C.N: Es que en el tema de amistades personales era una persona extremadamente fiel y aunque sea ya, no desde el punto de vista político sino desde el punto de vista personal, para él hubiera sido importante superar los desacuerdos. Pero además, desde el punto de vista político también tenía un significado importantísimo que Prieto no tampoco entendió, es decir, unir el Partido Socialista era esencial en la posguerra. Hubiéramos tenidos muchos menos problemas. Francia e Inglaterra habrían reconocido la República. Uno no puede inventar lo que no pasó pero digamos que la necesidad de ponerse de acuerdo era también eso, era salvar la Republica y juntar todas las fuerzas republicanas empezando por las suyas que eran los socialistas y el hecho de no haberlo logrado fue un gran disgusto para mi abuelo aparte de todas las consecuencias que ha tenido después con las divisiones. Porque cuando uno analiza los argumentos que da Franco para difamar a mi abuelo muchos se hacen eco de las divisiones entre socialistas y eso es dramático, es el colmo pero desafortunadamente fue así.

N.T: Han tenido que pasar 63 años para que el PSOE readmita “simbólicamente” a Negrín como afiliado después de que fuera expulsado del partido por Prieto. ¿Le parece suficiente este reconocimiento o cree que el PSOE debería haber hecho algo más?

C.N: Que lo hayan hecho es importantísimo políticamente e históricamente. Me hubiera gustado que se hiciera mucho antes. Han tardado el tiempo que han tardado como ha tardado en otras cosas. Lo importante es que se haya hecho. El hecho simbólico es lo esencial.

N.T: Entre las reflexiones que le transmitió su abuelo sobre esa etapa que él vivió en primera persona, ¿reconoció en algún momento Juan Negrín que las cosas se podrían haber hecho de otra manera?

C.N: Creo que lo que más remordimientos le produjo era no haber sabido transmitir lo que estaba haciendo y porqué lo estaba haciendo, porqué era tan necesario resistir. Eso fue, no diré un error, sino una debilidad. El hecho de que Prieto, Azaña y otros bajaron los brazos mucho antes que él; el hecho que Azaña se resignara; el hecho que Vicente Rojo no volviera –aunque se entiende la saturación que tenían-; el hecho de no haber podido transmitir a estas personas la importancia de resistir aunque sea unos días más, unas semanas más, en realidad exactamente seis meses más, creo que fue un gran fracaso. El hecho de no haber podido convencer a los países democráticos, en particular Inglaterra que había escogido su campo desde el primer día, no haberlos hecho cambiar de opinión… Y luego, sobre todo al final de la guerra, no haber logrado juntar otra vez a los socialistas para mostrar una unidad y un país que hubiera podido tener un gobierno capaz de gobernar. Estos fueron los grandes fracasos.

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