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“Murieron de forma injustificada y sin razón, pero no sin motivo”

Diario del Alto Aragón, | 28 junio 2010

Santa Eulalia de Gállego y Ayerbe (Huesca) acogieron ayer el homenaje a seis republicanos asesinados

 

HUESCA.- Santa Eulalia de Gállego y Ayerbe acogieron ayer una jornada de recuerdo y homenaje a seis republicanos asesinados en septiembre de 1936 por los franquistas. Algunos de sus restos fueron recuperados en la cantera de Torreiro del término de Triste, y recibieron sepultura en el cementerio de Santa Eulalia, de donde eran vecinos. José Arbués, Ramón Buenaluque Liso, Francisco Buenaluque Aguas, Vicente Jordán, Gregorio Gallego y Pedro Posa protagonizaron un acto organizado por sus familias y el Foro por la Memoria de Aragón. Esta asociación halló hace unos meses algunos de sus vestigios, mediante un proyecto financiado por el Ministerio de la Presidencia.

Los restos reposan ya junto a los de otros seis republicanos fallecidos en fechas cercanas y descubiertos en 1980. Antes de la inhumación de los restos, José María Gargallo, representante de los familiares, agradeció el “entierro digno y merecido” y, así mismo, su colaboración al Foro de la Memoria de Aragón, Ayuntamiento de Santa Eulalia y Memorial Democratic de Catalunya, dos de cuyos miembros participaron ayer en el acto. Gargallo hizo mención expresa de algunos de “los verdugos, que estropearon un pueblo alegre con sus asesinatos” y lamentó que “diez familias franquistas pudieron con los mil doscientos habitantes que había en aquel pueblo”. Sus palabras culminaron con emocionados “vivas” a la República y Aragón.

Emilio Manrique, representante del Foro de la Memoria de Aragón, se dirigió especialmente a los más jóvenes, a quienes advirtió de que “las víctimas de la Dictadura Franquista fueron víctimas y murieron de forma injustificada y sin razón, pero no sin motivo”. La causa de su triste destino no fue “la casualidad, ni el fatalismo. Los motivos nimios pudieron ser el detonante, pero no las verdaderas causas. Los golpistas los seleccionaron a ellos, junto a decenas de miles más, para que hoy sepamos que eran los referentes de cada lugar del esperanzado y entusiasta proyecto de vida que los españoles de los años 30 del siglo pasado habían comenzado”. Estas muertes, añadió, fueron parte de “un plan de exterminio para eliminar físicamente a los disidentes”. Después de más de setenta años “ignorados, silenciados y negados, vuelven a estar presentes en el corazón y en la mente” de sus vecinos y de los que piensan lo mismo que ellos.

Juli Cuéllar, del Memorial Democratic de Catalunya, y familiares de los homenajeados tomaron después la palabra. Antonio Buenaluque, hijo de Francisco y hermano de Ramón, dos de los fallecidos, siguió el acto con contenida emoción. “Estoy orgulloso de ver la solidaridad y el apoyo unánime de este pueblo condenando a los verdugos y rehabilitando la memoria de las víctimas”, manifestó.

Banderas republicanas y aragonesas, flores y canciones como “Al vent” de Raimon y la albada de Labordeta, y el poema de Miguel Hernández “Tristes guerras”, leído por la nieta de uno de los fallecidos, añadieron emotividad a un acto que para muchos de ellos supuso el cierre de un triste ciclo. “Por fin, al final, se ha hecho algo de justicia”, comentaba una de las asistentes al retirarse del cementerio.

Los actos continuaron por la tarde en Ayerbe con una proyección de documentos alusivos presidida por José Antonio Sarasa, alcalde de la localidad. En ella participaron José María Gargallo, Emilio Manrique y José María Laborda, teniente de alcalde de Santa Eulalia.

 

El periodista y escritor Víctor Pardo pronunció la conferencia “Rescoldo del tiempo destruido”, en la que configuró un marco de la Guerra Civil en Aragón, con una importante huella de violencia entre localidades muy próximas. Habló después de las circunstancias en las que se detuvo a los seis fusilados y glosó sus biografías, con datos recabados de archivos y familiares. Hizo además especial hincapié en que “en la entrada del cementerio hay enterrados diez vecinos de Almudévar”, y la conveniencia de rescatar sus cuerpos para sepultarlos con dignidad.

http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=637432