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Sangre azul, ideas rojas

Deia, | 22 agosto 2010

Carlos Hugo de Borbón, fallecido esta semana, renovó el Partido Carlista

  

Javier núñez – Domingo, 22 de Agosto de 2010

Bilbao

Carlos Hugo de Borbón, fallecido esta semana, renovó el Partido Carlista, aproximándolo a posturas federales y de izquierdas. Montejurra y la debacle electoral de 1979 le hicieron abandonar la política

El próximo sábado, día 28, los restos mortales de Carlos Hugo de Borbón Parma serán depositados en la cripta de la familia en la iglesia Steccata, en Parma. Carlos Hugo falleció el pasado 18 de agosto en Barcelona debido a un cáncer de próstata. Aspirante a un trono que nunca alcanzó, Carlos Hugo de Borbón fue un hombre con sangre azul, pero con ideas rojas que le llevaron a enfrentarse al franquismo y mantener una relación fluida con los partidos de izquierda que se oponían al régimen dictatorial del general Franco.

Carlos Hugo nació en París el 8 de abril de 1930. Hijo de Javier de Borbón Parma, era descendiente directo de Felipe V, primer rey Borbón del Estado español. Tras pasar su infancia entre Italia y Francia, al comenzar la II Guerra Mundial se trasladó con su familia a Canadá. Licenciado en Económicas por la Universidad de Oxford, en 1956 su padre le envió al Estado español con el fin de reconstruir la organización carlista.

En esos años, Carlos Hugo de Borbón, que llegó a trabajar durante varios meses en una mina asturiana, mantuvo contactos con grupos de izquierda como el Movimiento Obrero Tradicionalista (MOT). Estas ideas le llevaron a preconizar una renovación ideológica del Partido Carlista, que derivó hacia posturas de izquierdas y federalistas. En 1964 contrajo matrimonio con la princesa Irene de Holanda, con la que tuvo cuatro hijos, y de quien se divorció en 1981.

A lo largo de la década de los 60, Carlos Hugo mantuvo su enfrentamiento con el régimen franquista. Fue expulsado varias veces del Estado español, la última de ellas en 1968 cuando la orden de expulsión contra él y su familia se convirtió en definitiva. Un año después, Franco designó como su sucesor a título de rey a Juan Carlos de Borbón. Siendo un hombre totalmente opuesto a las ideas franquistas, Carlos Hugo de Borbón llegó a asegurar que entendía el por qué Franco había elegido a Juan Carlos como sucesor.

En abril de 1975, seis meses antes de la muerte de Franco, Javier de Borbón abdicaba en favor de su hijo Carlos Hugo, que se convertía de este modo en pretendiente carlista a la corona española y presidente del Partido Carlista.

Carlos Hugo regresó al Estado español en numerosas ocasiones de forma clandestina y en una de ellas, en 1976, fue protagonista directo de los tristes sucesos de Montejurra. El Partido Carlista, que mantenía una alianza política con el Partido Comunista, convocó a la subida anual al monte navarro, cita a la que fueron invitadas organizaciones como el PSOE, PTE, ORT o MCE. Antes de llegar a la cima les estaban esperando partidarios de su hermano Sixto, arropados por elementos de extrema derecha y apoyados desde altas directrices del Estado, quienes mataron a tiros a dos seguidores de Carlos Hugo, Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez.

Estos terribles sucesos hicieron mella en Carlos Hugo que, tras volver al Estado español de forma definitiva en 1977, y después de la debacle electoral de 1979, decidió abandonar la política para dedicarse a la docencia en EE.UU. En 1991 se trasladó a Bruselas.

Aún alejado de la actividad política, Carlos Hugo de Borbón Parma participó en actos en los que reclamó su titularidad, como jefe de la Casa Borbón Parma, a los derechos que le asistían como pretendiente carlista a la corona del Estado español.

Este mismo año de 2010, en marzo, Carlos Hugo estuvo presente en la inauguración del Museo de la Historia del Carlismo en la localidad navarra de Lizarra.

dos siglos de división Y es que en los dos últimos siglos, los carlistas han reivindicado sus derechos a la corona. El sucesor de Fernando VII, que reinó de 1813 a 1833, era Carlos María Isidro de Borbón, pero con el apoyo de los liberales, el monarca cambió la ley sucesoria nombrando reina a Isabel II, hermana de Carlos María Isidro.

Los carlistas, opuestos ideológicamente a los liberales, nunca aceptaron las maniobras por las que se desposeyó a Carlos María, lo que dio origen a las tres guerras carlistas a lo largo del siglo XIX, época en la que algunos miembros de la dinastía carlista llegaron a ejercer el poder en algunas zonas del Estado español.

Desde entonces, los carlistas han tenido sus propios pretendientes a la corona, si bien no han llegado al trono del Estado español. Tras la muerte de Carlos Hugo, la línea sucesoria se mantiene en su hijo Carlos Javier, príncipe de Piacenza.

Socialistas y ecologistas Tras el fracaso electoral del Partido Carlista en 1979 -Carlos Hugo de Borbón encabezó la lista en Nafarroa, donde lograron los mejores resultados- en noviembre de ese mismo año, Carlos Hugo renunció a la presidencia del partido. En abril de 1980 dejó definitivamente la organización, abandonando la política activa.

En estas tres décadas, el Partido Carlista ha mantenido sus estructuras, aunque su respaldo electoral ha ido decayendo. Así, su mayor cota en unas elecciones generales fue en 1979 cuando logró 50.552 votos. En 1982 sólo obtuvo 224 votos. Cuatro años después, en 1986, concurrió a las elecciones en coalición con Izquierda Unida. Y es que el Partido Carlista fue uno de los fundadores de IU, coalición que, sin embargo, abandonó en 1987. El Partido Carlista no volvió a presentarse hasta el año 2000, en el que lograron 2.131 votos. En 2004 sumaron 1.813 votos y en las últimas elecciones generales, en las que presentaron candidaturas en trece circunscripciones, sumaron 2.080 votos.

Desde noviembre de 2009 el secretario general federal del partido es Jesús María Aragón. En su página web, el Partido Carlista se define como una formación política “democrática y popular que lucha por la sustitución del actual Estado español, de estructuras liberal-capitalistas, por un nuevo marco socio-político basado en la libre confederación de los Pueblos y en la construcción de una nueva sociedad de carácter humanista, autogestionario, socialista y ecologista”.

Dentro de su ideario como formación política, el Partido Carlista reconoce que en la actualidad no plantea ningún tipo de pleito dinástico, y va más allá al señalar que “nos oponemos a la actual Monarquía, heredera y continuadora directa de la dictadura franquista, como a las estructuras de poder centralistas y capitalistas en las que se apoya”.

http://www.deia.com/2010/08/22/politica/sangre-azul-ideas-rojas