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Berlín: jornadas sobre españoles deportados a campos nazis

Deutsche Welle, 07.09.2010 | 10 septiembre 2010

El simposio empezó el martes y termina el miércoles en el auditorio de la “Topografía del Terror” de Berlín

 

Más de 10.000 deportados españoles se cuentan entre los prisioneros de los campos de concentración del nazismo, la mayoría exiliados y muchos de ellos catalanes.

En su gran mayoría, los españoles eran exiliados republicanos que fueron apresados en Francia, y un número muy importante de ellos era de origen catalán.

Los datos fueron proporcionados en el simposio “La deportación española en los campos de concentración nazis”, que empezó el martes y termina el miércoles en el auditorio de la “Topografía del Terror” de Berlín, edificio dedicado al estudio y la conmemoración de las víctimas del terror nazi.

En el campo de concentración de Dachau, luego de la liberación, en 1945.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  En el campo de concentración de Dachau, luego de la liberación, en 1945. El objetivo de las jornadas, que cuentan con apoyo de la Generalitat de Catalunya, es en parte “presentar en Alemania la Base de Datos de Deportados Españoles en los Campos Nazis, desarrollada por la Universidad Pompeu Fabra y el Amical Mauthausen”, dijo a dpa Miquel Caminal, director del Memorial Democràtic de Catalunya.

“Con esa investigación se busca responder dos preguntas: quiénes eran los deportados españoles y por qué se los deportó” agregó. “No se trata sólo de poner nombres a quienes sufrieron la pérdida de su identidad, sino también de explicar que allí, aunque murieron personas, se intentó que murieran ideas”, señaló el investigador.

“Porque los republicanos deportados eran trabajadores, socialistas, anarquistas, republicanos nacionalistas, pero en todo caso personas comprometidas con la verdad y la justicia. Por lo tanto hay que volver a darles identidad y defender su dignidad, explicando las ideas por las cuales fueron deportadas”, sostuvo.

Mauthausen, Buchenwald y Dachau

“De los aproximadamente 10.000 deportados, unos 7.000 estuvieron en el campo de Mauthausen”, en el actual territorio austríaco, cuenta a dpa Alfons Aragoneses, responsable de la Base de Datos presentada en Berlín. Se sabe que también los hubo en Buchenwald, donde estuvo el escritor Jorge Semprún, o en Dachau. “Y registrando archivos nos hemos dado cuenta de que hubo incluso un pequeño grupo de españoles en Auschwitz, y 3 o 4 en Treblinka y en otros lados”.

Valla de alambre de púas y puerta de entrada a Buchenwald, estado actual. El campo es hoy un lugar de la memoria.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  Valla de alambre de púas y puerta de entrada a Buchenwald, estado actual. El campo es hoy un lugar de la memoria.”Eso significa que la deportación española fue más dispersa de lo que se pensaba en un primer momento. O sea que en todo este archipiélago de campos hubo participación española”. Sobre Semprún, Aragoneses cuenta que “por supuesto, lo tenemos referenciado y lo reconocemos muchísimo”, aunque el escritor no es un colaborador directo de la Base de Datos.

La investigadora Rosa Toran, del Amical de Mauthausen, que reúne a las víctimas españolas del campo, explicó que la especificidad de los deportados españoles se define por ser “los únicos que una vez liberados no pueden regresar a su país y deben mantener la condición de apátridas con que entraron en el campo”.

“En Mauthausen los españoles tienen un índice de mortalidad superior a la media, porque como llegan en mayo de 1940 y están hasta 1945, su permanencia es muy larga. El 65 por ciento de los españoles internados muere, cuando la media está entre el 40 y 45 por ciento”, cuenta Toran.

Marcados con el triángulo azul de apátridas

“Se los marcaba con el triángulo azul de apátridas o emigrantes. Eso tiene relación con la dictadura de Francisco Franco, porque los rojos que estaban fuera de España no son españoles. Se los capturó en Francia como enemigos del Estado español. Pero había una contradicción: dentro del triángulo azul de apátridas les habían agregado la ‘S’, por España”, cuenta la investigadora, y muestra una reproducción del signo que lleva prendida a la camisa.

Toran investiga en la actualidad el destino de los españoles tras la liberación, y en particular en “la trayectoria de los republicanos que decide regresar a España”. “Aunque la mayoría siguió en el exilio, a partir de 1947 una minoría decidió regresar. Y en plena dictadura, en comparación con otros países donde recibieron compensaciones materiales y atención médica, en España hay muchos que fueron encarcelados, perseguidos, y no tuvieron ningún reconocimiento”, explica.

En el campo de Sachsenhausen, en las afueras de Berlín, “los españoles no fueron un grupo mayoritario, y durante mucho tiempo se los olvidó”, cuenta por su parte la Dra. Astrid Ley, investigadora alemana. “Como los españoles llegaban de Francia, los nazis catalogaron a muchos como franceses, lo que hace muy difícil su  identificación. Por el momento hay unos 200 españoles identificados, pero creemos que llegan al doble”.

 “España no se sumó a la guerra por razones económicas y políticas”

En Sachsenhausen “fueron un grupo relativamente pequeño pero que se distinguía muy bien, por su pasado común -eran todos republicanos, y la mayoría catalanes-, su unidad y espíritu de cuerpo, y además por conseguir condiciones de trabajo relativamente buenas”.

“La mayoría trabajaba en un comando altamente tecnificado, donde se hacían partes de aviones; en comparación, por ejemplo, con los prisioneros judíos, que hacían trabajo físico muy pesado, tenían un sitio muy bueno y calificado”, señala.

En Buchenwald, relata Elena Rodríguez Codd, de la Universidad de las Islas Baleares, los nazis catalogaron a los prisioneros españoles “con mayor variedad que en otros campos”. “No sólo como prisioneros políticos sino también en la categoría de asociales, o aquellos que ofrecían resistencia y debían ser reeducados; otros tenían entrada como políticos franceses”. La investigadora presentó una ponencia sobre procedencias y categorías de los españoles en el campo.

El simposio se abrió con una disertación del historiador alemán Walter L. Bernecker sobre las relaciones entre España y Alemania durante la época nazi (1933-1945). Según la tesis que defendió, la política de España hacia Alemania estuvo condicionada por la difícil situación interna del país peninsular, que si no se sumó a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) como combatiente, no fue por rechazo al conflicto armado o a las ideas nazis, sino por imposibilidad económica y política.

dpa

Editor: Pablo Kummetz

http://www.dw-world.de/dw/article/0,,5982823,00.html