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Tenerife: El callejero de nunca acabar

El Día, | 21 septiembre 2010

Una nueva sentencia reconoce que el Ayuntamiento de Santa Cruz ha vulnerado el derecho de la Asociación de la Memoria Histórica

  

ACHI IZQUIERDO, Santa Cruz de Tenerife. Una nueva sentencia, cuya existencia se ha dado a conocer ahora por parte de la Asociación de la Memoria Histórica de Tenerife, reconoce que el Ayuntamiento de Santa Cruz ha vulnerado el derecho de este colectivo a recibir respuesta a una petición formulada con relación al cumplimiento en la capital de la Ley de Memoria Histórica, en lo referente a la retirada de nombres de calles y símbolos de la etapa franquista, tal y como ocurriera con un fallo dado a conocer también días atrás y que establece la realización de un catálogo con la simbología del régimen de Franco en la ciudad.

La presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Mercedes Pérez Schwartz, recordó que este colectivo ha tenido conocimiento de este fallo “hace escasas fechas”, donde el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 “viene a decir que nos hagan caso en nuestro requerimiento de exigir el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica”.

El debate sobre este asunto subyace en la complejidad de elaborar una relación con las calles y rincones de la ciudad cuyo nombre está relacionado con la etapa franquista y, sobre todo, por el grado de implicación de las personas que se reseñan en el callejero con esa etapa de la historia de nuestro país.

El promedio de estos espacios aún presentes en la ciudad ronda los 70 o los algo más del centenar, según el criterio de cada uno de los historiadores consultados, aunque aún no se dispone de una lista oficial de los mismos.

Dudas

Sin embargo, el investigador Pedro Medina Sanabria ha confeccionado una lista con 108 nombres, que facilitamos en esta información a título de orientación, aunque parte de su contenido ha sido cuestionado por la propia Asociación de la Memoria Histórica. Pérez Schwartz, presidenta de la asociación, señala que se recogen nombres que no se corresponden con esta característica, algo que, dijo, “no nos ofrece garantías”, por lo que abogó por elaborar un catálogo “partiendo del callejero, pero con la voluntad del ayuntamiento, que creó una comisión para este tema, pero no se ha reunido nunca”.

La responsable del colectivo indicó que “ahora hay como novedades las dos sentencias, una en respuesta a la petición del abogado Pérez Ventura, que solicitó un catálogo y la participación ciudadana, y la nuestra”, que aunque es anterior a la dada a conocer la semana pasada, conforma un argumento suficiente para desbloquear este asunto, puesto que la corporación municipal sólo ha cambiado hasta la fecha los nombres de ocho calles.

Esta asociación no cuenta con una relación de calles, aunque estima que, “junto a escudos, símbolos y monumentos que habría que retirar conforme a la ley, decisión que corresponde a las administraciones, podría suponer un centenar de nombres”.

Pérez Schwartz añadió que para solventar este aspecto en Santa Cruz sería suficiente “con abordar el catálogo, elaborado por un equipo de trabajo integrado por las asociaciones de Memoria Histórica, especialistas universitarios y técnicos municipales”, pues tampoco se mostró partidaria de someter esta decisión a “referéndum popular con cada vía, ya que se trata de quitar toda la simbología franquista conforme a la ley”.

Por su parte, Medina Sanabria reivindica que “se cambien los nombres para ser sustituidos por su denominación original”, pues aclaró que también hubo cambios durante la República, “un incumplimiento claro por parte de los dos sistemas políticos de la ordenanza del alcalde Santiago García Sanabria, de la década de los años 20, en la que decía que una vez que se imponga un nombre a una calle, nunca debía ser cambiado”.

Remarcó que la Ley de Memoria Histórica no es coercitiva, “sino de ampliación de derechos, dejando al criterio de las instituciones la retirada de esos símbolos” o también la rectificación de “contrasentidos como la designación de Franco como hijo muy predilecto de la ciudad, cuando nació en Ferrol”.

Medina Sanabria dijo que “no estoy en contra de que se conserve la memoria de los que cayeron por un lado y por otro, pero la cuestión está en que esas calles tenían un nombre anterior, por lo que es un asunto difícil de dilucidar en el que hay que llegar a un acuerdo”.

El excesivo culto a la personalidad que se generó en la etapa de la dictadura provocó que muchos nombres de colaboradores del régimen tuvieran su calle, según Medina Sanabria, que señaló que muchos eran franquistas que llegaron a provocar o participaron en la muerte de otras personas. Indicó que destacaron en otras áreas, como la medicina, la política o la cultura y el deporte, “pero yo a lo que me dedico es a intentar que aflore la verdad, reivindicando a las víctimas y poniendo a su lado a los verdugos, pero que la gente saque sus conclusiones, a pesar de que en España hubo una ley de amnistía”.

Medina Sanabria explicó que para elaborar su relación recurrió al libro oficial de las calles de la ciudad, “y en muchos casos ni conocía a estas personas, pero de la investigación de calle por calle se va determinando la relación con el franquismo, independientemente de que había magníficas personas, por lo que me niego a juzgar con los ojos de hoy lo que ocurría hace más de 70 años”.

Desde la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica, el ayuntamiento de Santa Cruz ha recibido las criticas de diferentes colectivos por su falta de actuación a la hora de tomar medidas para la erradicación de estos símbolos. Una de las decisiones que ha adoptado fue un decreto de la Alcaldía con el cambio de nombre de ocho calles. Así, la rambla del General Franco pasó a llamarse rambla de Santa Cruz; la avenida José Antonio Primo de Rivera se denomina avenida Marítima; la General Mola cambió por Islas Canarias; mientras las calle General Goded, General Fanjul, General Sanjurjo, General Moscardó y General García Morato perdieron sus galones para denominarse Perdón, Olvido, Sueños, Amor y Tolerancia, respectivamente. El primer cambio se produjo con la muerte de Juan Pablo II, que sirvió para que la calle conocida como 18 de Julio recibiera el nombre del Santo Padre, borrando la fecha de la sublevación de la Guerra Civil en Tenerife en 1936.

Ahora queda un largo proceso de consenso o decisión, pero nunca con la división que provocó precisamente el periodo que se pretende enmendar.

http://www.eldia.es/2010-09-20/TENERIFE/1-callejero-acabar.htm