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Una historia de Horta-Guinradò… Monumento ‘David i Goliat’

El Periódico, | 15 octubre 2010

La huella de los voluntarios por la libertad

 

 PILAR GARCÍA

BARCELONA

Un monumento de Schifrin, en la boca norte del túnel de la Rovira, recuerda a los brigadistas

Clarence Kailin cumplirá el 6 de noviembre su último deseo: descansar junto a su amigo John Cookson. 72 años después de la muerte de este, John Kailin viajará con las cenizas de su padre desde EEUU hasta Marçà (Priorat). Su amistad se forjó en el campo de batalla. El que le costó la vida a Cookson el 11 de septiembre de 1938. Les unieron sus ideales. Los mismos que, cuando estalló la guerra civil, movieron a 35.000 voluntarios a cruzar las fronteras de sus 50 países para defender a la república española.

El coraje de los brigadistas internacionales, que lo dejaron todo para plantar cara al fascismo, ha dejado huella en Horta-Guinardó. En la boca norte del túnel de la Rovira, con el bullicio del intenso tráfico de fondo, una escultura convierte la rambla del Carmel en un espacio, desconocido para muchos transeúntes, de recuperación de la memoria histórica. David i Goliat, obra del escultor estadounidense Roy Schifrin a iniciativa de la Spanish Civil War Historical Society, conmemoraba el día de su inauguración, el 28 de octubre de 1988, el 50º aniversario de la emotiva despedida que Barcelona brindó a las Brigadas Internacionales.

El monumento contó con las aportaciones de Woody Allen, Gregory Peck o Leonard Bernstein, entre otros. Una inscripción recoge un fragmento del discurso que aquel día de 1938 pronunció Dolores Ibárruri, Pasionaria. «Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando, cuando el rechinar de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad (…) hablad a vuestros hijos, habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales (…)».

Recordar para no olvidar. Es lo que reivindica la Associació d’Amics dels Brigadistes Internacionals a Catalunya (ADABIC). La presidenta, Carmen Higueras, resalta que «fue un movimiento único» cuyo motor engrasaron miles de valientes con firmes ideales, a veces ignorados: «No eran mercenarios ni soldados de fortuna. Eran luchadores por la libertad». Lluís Martí Bielsa, expresidente de ADABIC y secretario de la Associació Catalana d’ex-Presos Polítics, insiste en que «eran personas aguerridas en la lucha contra el fascismo» y, lejos de buscar medallas, se declaraban «agradecidos por la oportunidad que en España tenían de combatirlo». Una lucha que a este catalán nacido en Aragón le mereció la Creu de Sant Jordi en el 2006.

David i Goliat, que recurre al gigante filisteo derrotado por un pastorcillo para simbolizar la caída del fascismo, reunirá el 23 de octubre a defensores incansables de la libertad. Una ofrenda floral homenajeará a los brigadistas a los pies de la escultura, que estrenará su señalización como espacio del Memorial Democràtic para difundir el papel de esos voluntarios y preservar su imborrable recuerdo. Otro de los puntos del distrito que se prevé señalizar es el Pavelló de la República.

«(…) No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz florezca… volved». Las palabras de la Pasionaria calaron hondo en Clarence Kailin. Tanto que, siete décadas más tarde, vuelve en el que será ya su último viaje.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/distritos-de-bcn/20101013/huella-los-voluntarios-por-libertad/530232.shtml