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Vergüenza ajena

Emilio Sales Almazán. Foro por la Memoria de Toledo, | 10 noviembre 2010

Sobre La Torre de Esteban Hambrán y su Alcalde 

“Ya soy mayor, ya soy memoria, y a partir de ahí no podrás conmigo” (Juan Marsé, Si te dicen que caí), en homenaje a todos los veteranos antifascistas, en general, y a D. Daniel Serrano Recio, en particular.

 

No es la primera vez que escribo sobre la actuación municipal en esta localidad toledana, me gustaría que fuera la última relativa a este asunto y que pudiera, en adelante, hablar de normalidad democrática, que sus calles estuvieran libres de homenajes a los golpistas o que su colegio público llevara el nombre de alguien que haya dado ejemplo de virtudes en vez de ser un elemento que se significó por su intolerancia y criminal hacer.

Pero quisiera recapitular lo acontecido desde hace unos años respecto a la solicitud hecha al máximo responsable municipal respecto a este tema.

Desde la Asociación “Foro por la Memoria de Toledo” se enviaron dos cartas al Sr. Alcalde para que tomara en consideración la necesidad, por simple higiene democrática, de retirar los nombres de las calles y el del colegio público y que se rindiera homenaje a aquellos torreños que sufrieron la persecución, represión, exilio y muerte por defender la legalidad constitucional que representaba la República. De entre ellos mencionar al Alcalde, Pedro Caballero, y el Teniente Alcalde, Eudaldo Serrano, militantes del PSOE y asesinados, el primero en Talavera y el segundo en Madrid. El silencio fue la respuesta por parte de la autoridad, nos queda la esperanza de que al menos fueran al papel para reciclar.

Descendientes de esta localidad, algunos de los que todavía viven y sufrieron la cárcel y el exilio, hijos de estos y amigos tenían contacto con nosotros y habíamos coincido en homenajes y actos, intercambiamos información y, en algunos casos, el ánimo de pensar que algún día nuestro país se normalizará, que se sabrá la verdad, se hará justicia y se reparará a las víctimas, maduramos la idea de buscar apoyos para exigir a las autoridades locales que hicieran cumplir la ley, esa que está escrita y la otra que hace suponer que un estado, que una sociedad democrática no puede homenajear al fascismo. Por ello se inició una recogida de adhesiones para exigir que se cumplieran estos deseos, estos anhelos de justicia. Durante meses llegaron conformidades desde todas partes, en particular de Francia y España. Hasta 636 se lograron aunque después de su envío siguieron llegando más. Para el 14 de abril se decidió enviar al Excelentísimo Ayuntamiento de La Torre de Esteban Hambrán esta suma de voluntades. La fecha, como es natural, no era elegida de forma ingenua, tiene un significado especial en la idea de un país que quiso ser dueño de su futuro y que se truncó por la acción de la reacción fascista y los poderes económicos, militares y eclesiásticos en 1936.

Este documento se trasladó también a Instituciones provinciales y regionales, a éstas, y por simple rigor con la protección de datos, solo se les envió la carta al Ayuntamiento ya que la relación de adhesiones contenía datos personales y la protección de ellos correspondía en primera instancia a quienes lo recogían y a su destinatario, el Ayuntamiento de la localidad. De las Instituciones a las que se envió esta petición, la Diputación provincial ha guardado silencio hasta le fecha, la presidencia de la Junta de Comunidades lo hizo hasta el cambio de gobierno donde el Consejero de Presidencia (puede ser que más sensible o recogiendo el documento de algún cajón del despacho del presidente) respondió, eso si en una carta amable y políticamente correcta, en definitiva aludiendo a la autonomía y a las competencias municipales.  Debemos reconocer y agradecer al Defensor del Pueblo de la Comunidad que haya sido la única Institución que ha tomado cartas en el asunto y abierto un expediente para recabar información respecto a la actuación municipal. Malos tiempos cuando hay que agradecer y defender lo obvio, que haya que alegrarse de que alguien quiera hacer cumplir la ley.

Recuerdo que en la fecha de la presentación de esta solicitud y ante las preguntas de un medio de comunicación el regidor de la comunidad hiciera gala de su actitud chulesca y despótica, de su burla a los principios democráticos que debe defender desde su puesto de representante del estado en su localidad. Hizo afirmaciones tan graves como las de que cambiar los nombres podría ser contraproducente (se ve que la aplicación de la ley es a criterio personal de este  individuo o de que podría cambiar el nombre del Colegio Público por el de un santo (declaración que no sólo es provocadora si no que contradice su defensa de que la competencia de este asunto corresponde al Consejo Escolar).

Han pasado más de seis meses donde las únicas comunicaciones recibidas son desde la sede del Defensor del Pueblo para informarnos de los avances del sumario. Pero la pasada semana se recibió una carta del Ayuntamiento donde se comunicaba lo siguiente.

El día 18 de mayo (por la actitud de del Sr. Alcalde pensé que la fecha era en julio) se celebró un pleno en el Ayuntamiento, parece ser que hasta que no han recibido la comunicación del Defensor del Pueblo no se han decidido a contestar, donde se debatió la carta enviada por el Foro por la Memoria de Toledo de 14 de abril. El debates para enmarcar, dice el Sr. Alcalde que no está totalmente de acuerdo con lo que se indica en el escrito toda vez que no tiene conocimiento de que existan en el municipio enseñas como se dice. En cuanto a los nombres de las calles a la que se alude de José Antonio Primo de Rivera, no figura así ni en el callejero municipal ni en las placas de la calle, y si José Antonio a secas, sin más. Lo mismo ocurre con la calle Mártires que se puede interpretar como mártires de uno u otro bando o como mártires en sentido indefinido. Por lo que se refiere al Colegio, no pone en duda si es o no verdad lo que se dice en los escritos presentados, pero la cuestión es que el nombre de los Colegios Públicos no los asignan los Ayuntamientos. El procedimiento que se sigue para ello, según la actual normativa es el de que a iniciativa del Consejo Escolar del Centro se solicita informe al Ayuntamiento, quien si lo estima oportuno lo emite oportuno lo emite en sentido favorable a la propuesta formulada por el Consejo Escolar y posteriormente la Delegación de Educación de la Junta de Comunidades es la que aprueba la nueva denominación. Indica también que si es cierto que anteriormente la plaza de la localidad se denominaba del Generalísimo, pero por acuerdo plenario fue sustituido por el actual de la Constitución. Por todo ello considera que actualmente no hay ninguna calle que cumpla las condiciones que se manifiestan en los indicados escritos y que el nombre del Colegio no puede ser modificado por el Ayuntamiento, por lo que entiende que no procede realizar actuación alguna al respecto.

Las intervenciones de los concejales “populares” son de un nivel demostrativo de ese dicho “de casta le viene al galgo”. Que si no es pertinente cambiar los nombres de un signo por los de otro, a parte de los trastornos a los vecinos, que si hay cosas más importantes, que si van a venir forasteros a enseñarles lo que tiene que hacer, etc.

El Concejal Félix Martín manifiesta que en cuanto se refiere al nombre del Colegio “él ha visto un poco de la historia del mismo y resulta que Juan Aguado pagó en su día con su dinero el Colegio. Por todo ello considera que si es así no puede venir nadie después a intentar quitar ese nombre”. El concejal José Mª Serrano le pregunta sobre la fecha y este le contesta que sobre 1941.

El Alcalde interviene da lectura a un documento donde expone que con fecha de 4 de julio de 1931 D. Vicente Santana se dirigía al entonces Ministro en que se solicitaba la construcción de un colegio para los niños y niñas de la localidad. Posteriormente mediante otro escrito fechado unos días después se contesta desde el Ministerio a D. Vicente Santana, indicándole que se daban las órdenes oportunas para que se tramitara la petición realizada. Posteriormente en el año 1934 se encargó e proyecto que fue ejecutado. Bien, hay más intervenciones y se somete a votación la petición de cambio del nombre de las calles. Hay 5 votos en contra (los del Sr. Alcalde, que se unen a los cuatro del PP) por 3 de los concejales del partido que gobierna, donde falta uno que debió faltar o ausentarse ya que no hay más explicaciones. Los concejales del PSOE, menos su cabeza de lista que votó con la posición, votan a favor del cambio siempre que se ponga un nombre que no tenga ninguna significación de signo político.

En lo tocante al cambio de nombre del Colegio Público se reafirman en que la competencia no es del Ayuntamiento, pero los miembros del grupo popular (aquí no dice si incluye al Alcalde) indicaron que independientemente de lo que pudiera decir el Consejo Escolar ellos mantienen su postura de que no se cambie el nombre.

Termina el escrito con el recuerdo del S. Secretario del Ayuntamiento de que este acuerdo pone fin a la vía administrativa y que se puede interponer recurso de reposición potestativo ante el Pleno del Ayuntamiento o acudir recurso contencioso-administrativo.

Ahora es el momento de profundizar en el desarrollo de lo expuesto en ese Pleno. Porque lo que se dilucida no es una cuestión jurídica, la ley llamada de la Memoria Histórica deja relativamente clara cual es la actuación de las administraciones públicas respecto a las exhibiciones de nomenclaturas franquistas en lugares públicos, de lo que hablamos es de voluntad política, de salud democrática, de que dejemos de una vez de ser rehenes del fascismo y que los verdaderos principios de una sociedad democrática entre por los poros de la ciudadanía, aunque con estos representantes públicos la cosa sea complicada, por ser  ellos los primeros que están imbuidos de ese franquismo sociológico.

En primer lugar analizo la intervención de D. Ángel Marinas para explicar que los nombres de José Antonio y Mártires no tienen el significado que nosotros les damos. Creo que no solamente nos toma por tontos es que, además, emplea un sadismo hacia todos aquellos que fueron represaliados (la mayoría de su partido) por defender la legalidad democráticamente elegida por el pueblo español y entre ellos uno que ejercía el mismo cargo que el ahora ocupa, Pedro Caballero asesinado en Talavera. Tal vez nos llegue a decir que el aludido José Antonio podría ser algún cantor de coplas del pueblo o un benefactor de la sociedad de la época, o quien sabe que parida se le podrá ocurrir, pero el nombre de esa calle es la del fundador del partido fascista cuyo máximo representante en la localidad era Juan Aguado López.  La calle Mártires se llamaba calle Valdefuentes que era donde vivía el Alcalde Pedro Caballero. La actual calle José Antonio se llamaba Mártires de Jaca y anteriormente calle Madrid y era el domicilio de toda la familia Serrano Recio.

De la intervención de los concejales populares mucho no se puede añadir, representan las esencias de los que un día se rebelaron contra la legalidad, hijos políticos de aquellos que sustentaron el golpe y dignos herederos del señoritismo del que hacían gala los amos de tierras, hombres y mujeres, dueños de todo y con derecho a todo. De ahí que no sea de extrañar la intervención de uno de ellos que, añadiendo ignorancia a sus ganas de adular a sus jefes, llega a decir que el tal Juan Aguado pagó el colegio y fue en 1941 cuando se inauguró. El líder fascista había muerto el 2 de agosto de 1936 por lo que es de gran duda que cinco años después se pagara el importe de la construcción del colegio. Hacía 5 años que a lo mejor un Azarías había cumplido con hacer justicia.

Es más, para que tengan información (aunque dudo que no lo sepan y sea la continua manipulación la que ejercen para intoxicar) que ofrecemos de manera altruista los datos recogidos sobre el tema nos dicen que en 1936 el teniente alcalde de la localidad y tesorero del pueblo, Eudaldo Serrano, poseía los bonos canjeables por dinero en los bancos que el gobierno del Frente Popular facilitó para construir las escuelas con arreglo a su programa de reforma educativa que defendió en su programa para las elecciones de 1936, cuestión prioritaria junto a la reforma agraria. A la entrada fascista en el pueblo los miembros del Ayuntamiento salieron del pueblo y Eudaldo se llevó consigo los bonos a Madrid ya que las obras del colegio estaban iniciadas pero no acabadas. Estando detenido en la cárcel de Yeserías, en 1940, fue a visitarle Valentín Recio el cual debía tener algún cargo en la alcaldía de La Torre, para reclamarle la entrega de los bonos sobrantes, la contestación de Eudaldo fue que esos bonos estaban en su casa de la calle Covarrubias nº  34 de Madrid cuando los falangistas fueron a detenerle y desaparecieron con otras cosas más. Al parecer esto no fue informado al pueblo. Las escuelas fueron inauguradas a primeros de 1937.

No voy a defender la postura de los concejales socialistas, si bien es cierto que votaron a favor del cambio y que su jefe de filas actuó como un tránsfuga que, además, utilizó subterfugios para no cumplir la ley, el decir que se pongan nombres sin ninguna intencionalidad política es igualar a los que violaron la legalidad con ciudadanos que defendieron las instituciones democráticas. No se puede poner a la misma altura a José Antonio que a Largo Caballero, no podemos equiparar a personajes que dieron un golpe de estado con otros como Pablo Iglesias o Victoria Kent, por no dar una larga lista de nombres. Es más hasta se podrían indagar los nombres que un día tuvieron antes de la sublevación fascista.

En fin, acabo diciendo que siento vergüenza ajena de la actuación del Sr. Alcalde. Que no solamente incumple las leyes si no actúa con desprecio hacia la Institución que rige, una Institución que debe presidirse con el respeto hacia los principios democráticos y que no puede honrar a personajes que violaron esas máximas.

Con mi más profunda tristeza envío un saludo a todas las personas de bien que no dudo habitan en LA TORE DE ESTEBAN HAMBRÁN.

Emilio Sales Almazán,  Presidente del Foro por la Memoria de Toledo.

http://foromemoriatoledo.blogspot.com/2010/11/verguenza-ajena-sobre-la-torre-de.html