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“Llerena 1936. Fuentes orales para la recuperación de la memoria histórica”

| 14 diciembre 2010

De Ángel Olmedo Alonso. (Prólogo por Francisco Espinosa Maestre)

 

Se puede adquirir al precio de 14,50 euros a través de La Librería de El Sueño Igualitario

380 páginas

 

PRÓLOGO

Por Francisco Espinosa Maestre

En la última década hemos asistido a un importante avance en la investigación del golpe militar del 18 de julio y sus consecuencias. En algunos casos, como en Extremadura, este avance ha ido unido en gran parte a una línea de trabajo amparada desde el poder regional y las Diputaciones, subvencionando un proyecto del que se ha hecho cargo la Universidad. De este proyecto, y en relación con el trabajo que nos ocupa, hay aspectos positivos que sí podemos comentar ya. Me refiero a la línea de investigación alentada por el premio “Arturo Barea” y a la tarea de exhumación de fosas comunes desarrollada en diferentes puntos de la región mediante campos de trabajo cuyo director ha sido desde sus inicios en 2003 Ángel Olmedo. De ahí sus trabajos sobre la represión en San Vicente de Alcántara-Alburquerque (2003) y éste de ahora sobre Llerena, estrechamente relacionado con la exhumación de la fosa del arroyo Romanzal en 2005.

Es pues el “marco de trabajo” del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura de donde surge esta investigación cuyo núcleo, aunque el autor realice un esbozo de los años republicanos, no es otro que la represión franquista en Llerena. Olmedo recrea bien los días rojos –el brevísimo período de tiempo (del 18 de julio al 5 de agosto) en que los comités locales antifascistas intentaron hacer frente a los gravísimos problemas provocados por el golpe militar– y la ocupación de la ciudad extremeña por las fuerzas de Castejón. En realidad, el sueño de “tierra y libertad” que representó el tiempo posterior a las elecciones de febrero del 36 y, por extensión, esos días posteriores al 18 de julio, fue tan breve y fue sofocado de tal manera que ninguno de quienes lo vivieron pudo olvidarlo –por su carácter excepcional– ni recordarlo –por el terror al que quedó asociado.

Cuando Castejón se dirige a Llerena lleva ya acumulada una considerable experiencia en la práctica del crimen de guerra. Su nombre ya quedará asociado para siempre a las matanzas realizadas en diferentes lugares de las provincias de Sevilla y Huelva. Lo ocurrido en Llerena el día 5 de agosto, una orgía de violencia y terror, lleva el sello de Castejón, es decir, la marca de los africanistas que desarrollaron sus carreras en la lucha contra las cabilas del Rif. Una imagen valdrá más que nada: en su recorrido por las carreteras extremeñas los golpistas no sólo van esparciendo los cadáveres de los rojos que se llevan de cada pueblo sino que, en imagen que ya plasmó Goya y que en el libro refiere uno de los testimonios, cuelgan sus cabezas de los árboles. Son esta desmesura y absoluta desproporción las que diferencian a las zonas ocupadas por el ejército de África de las demás. El golpe había fracasado y había que aprovechar la fractura del Estado y el desconcierto generalizado para hacer avanzar en dirección a la capital, al precio que fuera, a las fuerzas de choque del ejército español. Son estas urgencias las que marcan la actuación de la columna de la muerte al mando de Franco y su cuadrilla. Todo ello queda bien reflejado en las impresionantes fotografías reproducidas en el libro, realizadas por un periodista portugués que acompañaba en ese momento a las fuerzas de Castejón.

La aportación de Ángel Olmedo es la reconstrucción del proceso represivo. Ya sabemos que los documentos que nos legó la dictadura son parcos en información sobre este asunto. Fue mucha la energía derrochada para ocultar la matanza fundacional. La novedad es el recurso a la fuente oral, ya utilizada en otros trabajos anteriores pero de especial relevancia en este caso y por lo que a Badajoz se refiere. Se trata de la memoria de la gente que sufrió en su propia carne o en su ámbito más cercano los zarpazos de la represión. Y no está mal que esto se haga en un contexto en que desde diferentes ámbitos se pone en duda la memoria frente a la historia y se critica el concepto extendido hace ya tiempo de memoria histórica. Y no deja de ser curioso ver unidos a coro en sus críticas a la derecha política, que abomina de todo este proceso iniciado a fines de los noventa; a parte del mundo académico, que en general llegó tarde a esto y no sólo no acaba de captar la cuestión de fondo sino que tiende al reparto de responsabilidades, e incluso a gente relacionada con el propio partido del gobierno que puso en marcha el tortuoso proceso que culminó en la Ley de Memoria. Hay para todos los gustos.

Sin embargo, como demuestra el trabajo, los testimonios orales informan de hechos que nunca aparecerán en documento alguno y matizan, corrigen y enriquecen a los propios documentos. En hechos como los que nos ocupan, un golpe militar que devino en guerra civil y en una dictadura de cuatro décadas, es indispensable, siempre que sea posible, el recurso a la memoria: Memoria siempre al servicio de la Historia. De ahí el valor, entre otros, de testimonios como los de Julián Núñez, Encarna Ruiz o Juan Manuel Rafael. ¿Cómo si no nos hubiéramos enterado de la historia de los “cuadros” que señalaban las casas de los dudosos o de hasta qué extremos se llegó con los familiares en la prohibición de cualquier gesto que recordara a los desaparecidos o, por citar otro ejemplo, de lo que fue realmente el hambre para los vencidos? De ahí el valor de la paciente investigación y recogida de testimonios llevada a cabo por Ángel Olmedo.

La carencia de documentación o la percepción de la gente, que rara vez tenía acceso a la trastienda del proceso represivo, no debe hacernos olvidar que la criba fue organizada desde arriba y que la máxima autoridad era el comandante militar, ya fuera guardia civil o militar, dependiendo de la importancia de la localidad. El contacto entre la comandancia militar, el gobierno militar provincial y el Estado Mayor de la División era constante. Tampoco conviene olvidar que incluso en las matanzas del 36, y por más que en muchos casos se decidiese sobre la marcha la “aplicación del bando de guerra”, se realizaron juicios rápidos con tribunales constituidos por fascistas de rango comarcal o provincial presididos siempre por la autoridad militar local. De ahí que en modo alguno quepa hablar de “paseos” o de “patrullas de incontrolados”. Esta pantomima seudojudicial dejó sin duda un rastro documental que debió quedar depositado en los cuarteles de la Guardia Civil al que aún no se nos ha permitido acceder.

El caso de la fosa del arroyo Romanzal refleja a la perfección el trasfondo de lo que decimos. Conviene leer el libro aunque solo sea para seguir esta historia que tiene su origen en el asesinato de unas cuarenta personas en septiembre de 1936 y su ocultación en una fosa común cercana al pueblo; luego pasarán siete décadas, primero marcadas por el silencio impuesto por el terror y después por el olvido pactado en la transición. Todo el mundo sabía dónde estaba el lugar y lo que había dentro, como sabía que allí no había que arar. La mayoría de los familiares murieron con el pesar de no haber dado sepultura digna a sus muertos. Hubo que esperar a 2005: sesenta y nueve años. Ésta es la gran victoria del franquismo: haber logrado ocultar sus orígenes criminales hasta muchos años después de su desaparición como régimen político, lo que demuestra que, pese a la muerte del dictador y a la transición política, fue tanto lo que pervivió del sistema anterior que se garantizó su perpetuación en ciertas cuestiones clave.

Libros como el de Ángel Olmedo, como los que antes le precedieron en el premio “Arturo Barea” sobre Zafra, Fuente de Cantos o Almendral, sirven, por tarde que lleguen, para suplir por historia lo que no era sino propaganda, para permitir que cicatricen las heridas del pasado y para compensar en la medida de lo posible la deuda que tenemos con los que nos precedieron en el intento de crear una sociedad en la que el interés privado no divergiera tanto del bienestar social colectivo.

 

ÍNDICE

PRÓLOGO……………………………………………………………………………………..11

1. INTRODUCCIÓN …………………………………………………………………………15

1.1. Estado de la cuestión: Recuperar la Memoria Histórica. Una deuda pendiente ………16

1.2. Justificación del trabajo. …………………………………………………………….19

1.3. Metodología desarrollada. …………………………………………………………..20

1.4. Carencias de las fuentes escritas y la importancia de las fuentes orales ..24

 

2. APROXIMACIÓN A LLERENA Y LA II REPÚBLICA ………………………………..27

2.1. Localidad de Llerena………………………………………………………………….28

2.2. Situación política y corporaciones municipales en Llerena. ………………….30

2.3. Reforma Agraria en Llerena y luchas obreras…………………………………..33

2.4. Vida cotidiana en Llerena…………………………………………………………….43

 

3. GUERRA CIVIL Y SU REPERCUSIÓN EN LLERENA ……………………………….53

3.1. Rebeldes procedentes de Sevilla llegan a la provincia de Badajoz……….. 53

3.2. Terror organizado y víctimas de la guerra……………………………………….56

3.3. Repercusiones del levantamiento militar y consecuencias para Llerena. …59

3.4. Intentos de organizar la resistencia. ……………………………………………..63

3.5. Detención de derechistas en Llerena. ……………………………………………65

3.6. Proceso revolucionario en Llerena: un intento frustrado……………………..69

3.7. Traición de la Guardia Civil y detención de milicianos…………………………78

3.8. Fusilamientos de milicianos y huida de Rafael Maltrana a zona republicana ……………..84

3.9. Operaciones de los sublevados para la ocupación de Llerena……………….97

3.10. Últimos focos de resistencia: Asalto a la iglesia por los rebeldes………..100

 

4. REPRESIÓN, FOSAS COMUNES Y “DESAPARECIDOS” ………………………. 109

4.1 Sobre la supuesta represión republicana y la posterior represión franquista en Llerena…………109

4.2 Manipulación de los registros sobre los fusilados……………………………..119

4.3. Magnitud de la represión en Llerena. …………………………………………..122

4.4. Documentos gráficos de la tragedia. ……………………………………………131

4.5. Terror a las tropas ocupantes……………………………………………………..140

4.6. Fusilamientos del Arroyo Romanzal y otras fosas comunes en Llerena….143

4.7. Nueva ola represiva tras el contraataque republicano del 31 de agosto de 1936…………….154

4.8. Muerte de combatientes derechistas en Llerena y sus consecuencias…..164

4.9. ¿Dónde están los fusilados de la conocida como “Columna de los 8.000”? ……………168

 

5. ASENTAMIENTO DEL NUEVO PODER Y LA DURA POSTGUERRA …………..183

5.1. Nuevo poder franquista en la zona de Llerena: Comisiones Gestoras. ….183

5.2. Medidas desarrolladas para reivindicar la memoria de los vencedores….189

5.3. Cambios en la Comisión Gestora de Llerena y continuación de la represión. …………193

5.4. Visión de los vencidos……………………………………………………………….199

5.5. Fin de las reformas y vuelta al sistema anterior. …………………………….209

5.6. Represión tras la guerra y Guerrilleros en Llerena …………………………..218

5.7. Sistema carcelario: Justicia Militar y Consejos de Guerra…………………..221

5.8. Falange: Poder local y elemento de control social …………………………..243

 

CONCLUSIONES…………………………………………………………………………….253

ANEXOS………………………………………………………………………………………257

I. Balance aproximado de víctimas de la guerra y del franquismo en Llerena …………..259

II. Ciudadanos de Llerena que pasaron por Consejo de Guerra y prisión…… 295

III. Documentos sobre el control social durante la dictadura franquista en Llerena y comarca ……….343

IV. Documentos de los registros oficiales, periódicos y B.O.E. con el tratamiento dado a los diferentes contendientes…….359

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA ……………………………………………………………. 365