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Campaña de apoyo a la creación de un Memorial en el cementerio de Cáceres

PROMECECA, | 4 enero 2011

Apoya la iniciativa de la Asociación Pro Memorial en el cementerio de Cáceres (PROMECECA)

Estimados amigos y amigas:

Para los que sé que trabajáis en la recuperación de la memoria histórica de este país; para los que estáis simplemente interesados en en ello (que sois la mayoría) o conocéis a personas que lo están; para los que consideráis que deberíamos dejarlo estar (que sé también que hay algunos de entre vosotros que así lo consideran), aquí os remito el listado de los 196 fusilados en Cáceres en la Navidad del año 1937 (exactamente del 25-XII-1937 al 20-I-1938) tal y como apareció en la documentación militar del momento (el documento adjunto es una copia del documento encontrado en los archivos del Ejército), entre los que comprobaréis que está mi abuelo Matías Escalera González (uno de los primeros fusilados, el mismo día 25), justo delante de Antonio Canales, el que era alcalde de la ciudad en esos momentos, una persona extraordinaria que ha permanecido en la memoria del pueblo durante décadas, hasta hoy.

Por qué os lo envío en estas fechas, porque así se han dado las circunstancias, acabamos de constituir la asociación de familiares e historiadores que reclama el homenaje público de la ciudad de Cáceres y la construcción de un memorial digno que recuerde a las víctimas enterradas, en fosa común innominada, en su cementerio; y porque fue en un tiempo como este, dedicado tradicionalmente a la hermandad y a la familia, cuando fueron alevosamente fusilado, en una operación de amedrentamiento de la población, sometida desde el inicio mismo del golpe del 36 (en Cáceres no hubo jamás operaciones militares, salvo algunos bombardeos: el asesinato de los cientos de personas que fueron ajusticiadas era, pues, innecesario del todo).

El pasado día 17 de diciembre, participé en un acto en el que se presentó el documental Navidad fusilada, de José María Sánchez Torreño, sobre Máximo Calvo, dirigente guerrillero del Ejército de la República, cuya presencia en la ciudad y posterior asesinato, motivó la represión desencadenada por su Gobernador militar. Allí leí, como nieto de una de las víctimas, el breve texto que os adjunto, donde fijo -a partir de la experiencia personal- lo esencial de mi postura sobre el asunto de la recuperación de la memoria hoy.

Tenemos también un pequeño blog, http://memorialcaceres.blogspot.com/, en el que podéis ampliar la información al respecto, si lo deseáis.

En esta semana vamos a entregar a los cuatro grupos municipales que integran la corporación municipal una propuesta de moción para que sea aprobada en pleno (está basada en la aprobada en Zaragoza), y un nuevo listado de 184 personas más que murieron en la prisión provincial de Cáceres y fueron enterradas en el cementerio de la ciudad, víctimas de la represión.

Si queréis apoyarnos o formar parte del grupo de nuestros colaboradores (ya son más de 70 los e-mails que hemos recibido de otras tantas personas que han manifestado querer colaborar o que nos apoyan; también pueden hacerlo grupos, organizaciones o instituciones, si así lo consideran oportuno), o si queréis alguna información podéis escribirme a mí, o escribir a José Hinojosa (pepehinojosaduran@gmail.com), el historiador que ha sido artífice verdadero de esta asociación, una de las personas, junto con el profesor de la Universidad de Extremadura, Julián Chaves, que más sabe sobre el tema (enviando vuestros datos que van más abajo: tenéis el formato individual o de grupo o asociación).

Un abrazo, a todos y a todas, con el deseo sincero de que en el año que se avecina la vida sea propicia para todos vosotros (y perdonad, si no, este modo tan poco habitual de desearos un feliz año nuevo).

Matías

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D./Dª:

con DNI:

de profesión:

ciudad y provincia:

e-mail de contacto:

Apoya la iniciativa de la Asociación PRO MEMORIAL EN EL CEMENTERIO DE CÁCERES. (PROMECECA) de solicitar a las instituciones públicas extremeñas la creación de un Memorial en el cementerio de Cáceres que dignifique la memoria de las víctimas republicanas de la guerra civil y la posguerra que fueron enterradas en dicho cementerio y que igualmente se proceda al reconocimiento y homenaje público de dichas víctimas.

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La Asociación/organización:

con razón social en:

e-mail de contacto:

Apoya la iniciativa de la Asociación PRO MEMORIAL EN EL CEMENTERIO DE CÁCERES. (PROMECECA) de solicitar a las instituciones públicas extremeñas la creación de un Memorial en el cementerio de Cáceres que dignifique la memoria de las víctimas republicanas de la guerra civil y la posguerra que fueron enterradas en dicho cementerio y que igualmente se proceda al reconocimiento y homenaje público de dichas víctimas.

El tiempo de la memoria y de la dignidad en la ciudad de mi infancia y de mis mayores

Por Matías Escalera Cordero

Sin memoria el tiempo se iguala a la nada, esta afirmación de Goethe en su Fausto, dicha del tiempo de un hombre vale lo mismo dicha del tiempo de una comunidad. Sin memoria no somos nada, ni los sujetos ni los pueblos, y ha llegado por fin, hace unos años, el tiempo de la memoria para nuestro pueblo, que había renunciado a la misma durante la llamada “Transición Democrática” en aras de un futuro que ya se ha construido, y desde el cual ya es también, no sólo posible, sino obligatorio recuperarla para no caer en la nada definitivamente, que es como decir en la completa indignidad; pues la renuncia a la justa memoria de nuestros muertos nos muere, la renuncia a vindicar su dignidad nos hace indignos y nos aniquila emocional y espiritualmente, provocando un nuevo tipo de víctimas más humilladas aún si cabe que aquellas –de su propia sangre– que tratan de olvidar y, en última instancia, desprecian; o cómo llamar, si no, a los hijos, a los hermanos, a los sobrinos o a los nietos que dicen: “no removamos la mierda”, y la mierda son sus padres, sus hermanos, sus tíos o sus abuelos abandonados en cunetas, o arrabales perdidos, o en fosas comunes sin señalar siquiera.

Aunque más estupor nos producen, quizás, aquellos políticos que dicen: “no abramos las heridas”, mientras se dirigen a honrar a sus muertos en los memoriales y en los campos santos que construyeron para ellos con toda lógica.

Sin embargo, el tiempo de la memoria nos ha alcanzado y se ha instalado entre nosotros; e impregna también por fin la vida pública de Cáceres, la ciudad amada de mi infancia, que jamás olvidé a pesar del tiempo y de la distancia, y a la que recuperé, no hace mucho, cuando fui amablemente invitado a la última edición de su Feria del Libro, gracias a un entrañable amigo y poeta cacereño, José María Cumbreño, a quien nunca agradeceré suficientemente su gesto, pues, con ello, me permitió no sólo reencontrarme con la más feliz etapa de mi vida, sino también con viejos y nuevos amigos, como es el caso del igualmente entrañable compañero de Alcalá de Henares, Santiago Pavón, que de un modo tan extraordinario y sorprendente se ha incrustado en la vida de la ciudad; o el del profesor e indagador de la memoria colectiva extremeña, José Hinojosa, por quienes conocí la existencia del libro del profesor Julián Chaves Palacios, Tragedia y represión en Navidad, en donde aparece una referencia a mi abuelo, Matías Escalera González, a mi abuela, Lucía García Zamorano, a mi padre Lino, y a mis tíos.

Por ellos sé que aún es endeble y frágil la candela de la memoria en la ciudad de mis mayores, y que los vientos del encono y de la ignorancia podrían apagarla. Sé que hay muchos otros que, como José Hinojosa o Julián Chaves, han bregado, en estos últimos años, e investigado, hasta restablecerla y avivarla; se lo agradezco, se lo agradecemos de todo corazón todos aquellos cuyos muertos quedaron en el olvido y ellos han contribuido a rescatar.

Sé también, por la prensa extremeña, y por estos nuevos y viejos amigos, que existe el proyecto de un memorial en el cementerio de la ciudad digno y decente que recuerde y honre a las víctimas inocentes de aquella Navidad terrible del año 1937, en la que mi abuelo y tantos otros pagaron con su vida la cuenta del terror y la intimidación (podrían haber sido otros: de niño oía sus historias contadas en voz baja por mis mayores). Sé que la actual Corporación está empeñada en ello; pero, por favor, no pierdan quizás la última ocasión de honrarlos como se merecen, y cuenten con sus descendientes, que sólo deseamos restaurar su memoria, y restablecer así la cadena del tiempo; y que la ciudad de mi infancia y de mis mayores aprecie, por fin, públicamente a sus muertos, y que lo haga a través de ustedes, de sus representantes políticos; muestren la compasión y la pública justicia de una ciudad que no desea abatirse en la más fría y despreciativa indiferencia.

Y para aquellos que aún no lo entiendan les entrego algunos de mis recuerdos y una experiencia concluyente, leer tu propio nombre y apellido, Matías Escalera, en una lista de fusilados; o el testimonio dolorido de un padre, el mío, que con apenas doce años, recién cumplidos, tiene que seguir a la partida que se lleva al suyo, pues es el primogénito de cuatro, en plena Navidad hasta la muerte; o el haber aprendido, de niño, las horas en el reloj de bolsillo –anclado justo en aquella fatídica noche– de un ser al que sólo se le nombraba en voz baja o indirectamente. O a mi abuela hablándome de un alcalde amigo del pueblo al que querían y respetaban todos, o a mi tío contándome cómo contempló casualmente la ejecución de ese mismo alcalde, y cómo oía las detonaciones en el cementerio por las madrugadas. No, no es revancha, ni odio, ni venganza, ya ha pasado ese tiempo; es sólo vida recuperada y justa reparación. Un tiempo de memoria para no igualarnos a la nada.

http://memorialcaceres.blogspot.com/p/fotos.html