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Historias en prisión de la Guerra Civil

farodevigo.es, | 13 enero 2011

El historiador Domingo Rodríguez Teijeiro acerca su punto de vista sobre las cárceles

El historiador y docente Domingo Rodríguez Teijeiro acerca un nuevo punto de vista sobre la prisión durante la Guerra Civil en su libro “Presos y prisiones en la Galicia de la guerra y posguerra 1936-1945”. A lo largo de sus páginas explica su funcionamiento, su organización, la represión que se daba en sus celdas y el papel de la Iglesia. El autor habla de las diferentes actitudes por parte de responsables de los recintos penitenciarios y del papel que jugaban las monjas y determinados sectores de la población en ayuda a los internos de estos centros.

“Las prisiones fueron un elemento clave en la represión franquista”. De esta manera es como el historiador y docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte, Domingo Rodríguez Teijeiro, valora su libro “Presos y prisiones en la Galicia de guerra y posguerra, 1936-1945” recientemente publicado.

Aunque el tema de la Guerra Cicil en relación con la opresión está hondamente estudiado, con esta nueva publicación se acerca un nuevo punto de vista de la situación y funcionamiento de las cárceles durante los primeros años del franquismo, no tanto desde la memoria histórica, sino desde el análisis de la documentación que se conserva de diferentes prisiones provinciales de Galicia.

Como subraya el autor “se echó mano de la historia y no solo de la memoria”.

Como consecuencia, todo el libro está enfocado “desde el punto de vista de las prisiones”, lo que significa que se explican como funcionaban o como se organizaban a partir de la documentación que el propio historiador fue recabando de las antigas prisiones provinciales. Como comentó Teijeiro, “uno de los grandes problemas con el que se encuentra el historiador es la falta de fuentes”, pero en esta ocasión descubrió que la cárcel de la provincia de Ourense conservó todo el archivo histórico de sus predecesoras, lo que le permitió enfocar la investigación desde esta nueva óptica documental.

“Tal es el volumen de información almacenada que no hay ninguna provincia española que la iguale”, señala el historiador.

Gracias a la disponibilidad de estas fuentes primarias, Domingo Teijeiro dejó en segundo término el empleo de la memoria histórica, ya que “muchos recurren a ella precisamente por esa falta de fuentes”.

“En el estudio de las prisiones durante la Guerra Civil “había necesidad de conocer otro punto de vista, no solo la de crear un análisis a partir del testimonio de los presos”, dando lugar a un “trabajo de historia, no de memoria”, amplió. En su obra también empleó el testimonio sobre todo para contrastar lo que describían las fuentes documentales.

Es, a juicio del autor del libro, transcendental el estudio de las cárceles durante los primeros años del franquismo porque se convirtieron en una institución clave con la que frenar los movimientos en contra del régimen, disolviendo y represaliando cualquier grupo de población contrario a los valores establecidos. Pero, como explicó el historiador “las cárceles no eran solamente un emplazamiento de castigo, se pretendía algo más, reconvertirlos”. De esta forma, además de desmovilizar movimientos subversivos, las instituciones penitenciarias tenían la intención de redimirlos, de reorientarlos, de desactivarlos ideológica y políticamente para volver a reinsertarse en la sociedad, “ya que en su mayoría eran trabajadores, proletarios y hacía falta mano de obra”, en palabras de Teijeiro.

Aunque se trataba de un sistema represivo, consecuencia de una guerra civil, lo cierto es que dentro de este contexto, dentro de la vida de una prisión, se encuentran diferentes actitudes de gente que se preocupa por los presos. Así, “a pesar de que muchos morían de hambre porque el sistema no era idóneo para mantener tal volumen de población, por ejemplo monjas de la prisión de Celanova recorrían la comarca para conseguir alimentos con los que mantener a los presos”, aclara el historiador. “No se puede obviar que había malos tratos por parte de los funcionarios de prisiones, habiendo noticias de disparos a los presos por estar asomados a la ventana, pero mientras había estas muestras de brutalidad también hay evidencias de las gestiones del director de la prisión para que no se repitiesen estos hechos”, señala.

Papel de la Iglesia

La Iglesia jugó un papel importante en la historia de las prisiones de posguerra. En ellas “encontraron una oportunidad para adoctrinar a una población que en un principio era anticlerical”. Se intentaba reconvertir a los presos a partir de conferencias, charlas, misas o a través de un sistema de reducción de penas por el trabajo intelectual, mediante el estudio del catequismo. “Sirviéndose de un sistema que ampliaba los beneficios de la libertad condicional, se permitió salir de la cárcel a la gente con condenas de 20 años”, concretó Domingo Rodríguez. No obstante, era necesario diferenciar entre los presos denominados “anteriores al 1 de abril de 1939”, condenados por delitos durante la guerra, que eran los que gozaban das medidas más “benevolentes” y de la reducción de penas, y los “posteriores a 1 de abril de 1939”, reos por movimientos políticos en contra del franquismo, los que no tuvieron ninguna exención.

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2011/01/12/historias-prision-guerra-civil/508072.html