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In memoriam

Diario de León, | 27 enero 2011

Una piedra de talco y un texto de Quevedo, en el Museo de León, único recuerdo a las víctimas de la represión franquista en San Marcos

26/01/2011 ana gaitero | león

Una imponente piedra de talco y un premonitorio texto de Quevedo labrado sobre una lámina de hierro -”«Vivo en conversación con los difuntos y escucho con los ojos a los muertos»-” son el único recuerdo que se puede rastrear en San Marcos de su triste biografía como prisión y campo de concentración durante la Guerra Civil.

Las palabras del insigne literato del Siglo de Oro, quien también sufrió prisión en el que hoy es uno de los paradores más reputados de España, explican la presencia de una gran piedra de talco en la sala del Museo de León en San Marcos. El montaje escultórico es el único recuerdo a la existencia del campo de prisioneros cuando se va a cumplir, el próximo 18 de julio, el 75 aniversario de la sublevación militar que acabó con el régimen democrático de la IIª República Española.

«En memoria de quienes sufrieron prisión, torturas y muerte durante la Guerra Civil Española (1936-1939)», reza, en español y en inglés, el epitafio colectivo. San Marcos fue campo de concentración hasta 1940.

El director del Museo de León, Luis Grau, concibió la escultura con una gran pieza de mineral de talco, donada por Carlos Gutiérrez, y una gran chapa de hierro para «simbolizar la lucha y la resistencia de algo natural, como es el pueblo y la democracia, tomando además la materia del lugar de donde vino una mayor resistencia, las montañas mineras de León, a la agresión atroz de un golpe deliberado, armado y fascista», explica Grau.

La pieza está en el museo desde el 2007 como un hito frente al «injusto olvido» del campo de concentración en la sala del museo que da testimonio del edificio desde que dejó de ser convento jacobeo. Entre lápidas y sarcófagos vacíos, el montaje contribuye al ambiente de «recogimiento y memoria».

En San Marcos fueron «tristemente célebres», señala el historiador Javier Rodríguez, «el Museo, la Tercera, la Cuarta, el Patio, el Picadero y, sobre todo, la Carbonera, una habitación exigua que llegó a albergar 50 presos. No hay más recuerdo, dentro ni fuera, a las víctimas de la represión. Tampoco se sabe, a día de hoy, el número de personas que pasaron por la cárcel y campo. Inicialmente procedían del Frente Norte y en el 40 abundan los prisioneros catalanes. «San Marcos es un lugar de la memoria como cada uno de los 180 campos de concentración del franquismo», recuerda el historiador al reclamar que se explique su sentido y se reflexione sobre su trascendencia tal y como se ha hecho en otros países que padecieron dictaduras. «Son símbolos que rehabilitan a las víctimas».

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=580215