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Carta al alcalde de Candeleda (Ávila) en relación con una bandera republicana

Gerardo Rivas. El Plural, 24/02/2011 | 25 febrero 2011

Igual que usted “insta” al Foro por la Memoria a que elimine la bandera republicana, yo le recomiendo que lea a aquel poeta que murió en la cárcel por hacer “apología política” de la República y con el que usted sólo comparte nombre y apellido

Estimado Miguel Hernández -¡encima tiene usted que llamarse así!-: desconozco cualquier detalle de su persona -salvo que, de momento, milita en el partido socialista- y tampoco tengo el placer de conocer la que supongo maravillosa localidad que rige en su condición de alcalde, sólo sé lo que he leído en la prensa sobre un hecho muy concreto acaecido bajo su jurisdicción y relacionado con una bandera. Y es que usted ha instado al Foro por la Memoria a eliminar, por considerar que hace “cierta apología política”, la enseña republicana que aparece en la obra “Alegoría de la II República” de la fosa-mausoleo erigida -en el cementerio municipal- en memoria de los represaliados durante el franquismo.

Atienda con atención, Miguel Hernández, pues le voy a contar una historia que, seguramente, ignorará porque de haberla conocido, incluso aunque usted fuese del PP -partido al que sinceramente yo le atribuí su militancia política cuando leí la noticia-, no hubiese tomado esta decisión que le deshonra y que me adelanto en calificar de indigna y ofensiva para la memoria de todas las personas de izquierdas que dieron su vida y su libertad por la República.

El día 8 de septiembre de 1936 a Julio Serapio Sánchez, que tenía entonces 12 años, le dijeron que venían los “moros” -así al menos él lo recuerda- y junto con un tío suyo, se escondió en una cueva que había debajo de su casa. Pasada esa noche a buen recaudo, a la mañana siguiente se dirigió a la Cuesta del Avión, un paraje de la localidad que usted dirige, a cuidar las vacas de un tal Facundo y, una vez allí, vio como cuatro “señores del pueblo” -de esta forma se refiere a ellos aún hoy en día, por lo que no es difícil averiguar la posición social e ideología política de los cuatro-, arrastraban los cuerpos de siete personas desde la orilla de la carretera hasta debajo de una oliva donde una fosa previamente excavada esperaba a sus destinatarios. La sublevación militar franquista se había producido hacía sólo dos meses y ya comenzaban a hacer la “limpieza de rojos republicanos” en el pueblo.

De los siete restos que han sido exhumados, gracias al testimonio de aquel niño y hoy anciano de 87 años, se conoce solamente la identidad de cuatro, siendo dos de ellos padre e hijo -un jornalero que tenía 66 años cuando fue asesinado y su hijo un barbero de 36-. ¡Cuántas jornadas de sol a sol habría consumido el padre en las tierras de sus asesinos y cuántas las veces que les habría rasurado las barbas su hijo!

Interpretando, como le he dicho antes y por hacerle un favor, que usted ha actuado por desconocimiento e ignorancia, convendría que también supiese que el problema de España en la década de los años treinta del pasado siglo no eran los “rojos”, no, los problemas de este país eran el hambre, la miseria, el analfabetismo, la explotación y el caciquismo. La II República quiso acabar, o cuando menos paliar, esta situación pero la burguesía, con el apoyo inestimable de la Iglesia Católica, viendo peligrar, ambas, la situación de privilegio que habían mantenido durante siglos, se alzaron contra el gobierno democráticamente elegido por los ciudadanos cubriéndolo todo con una sábana rojigualda -con águila incluida- de muerte y traición.

La guerra civil no fue una cainita lucha feroz sin contenido político, ni el franquismo fue un prolongado paréntesis entre gobiernos democráticos y es por ello, Miguel Hernández, que la bandera republicana hace “apología política” -¡faltaría más!- pero ¿no es cierto que ese mismo cementerio está plagado de crucifijos que hacen “apología política y religiosa” de una determinada forma de pensar y, en cuyo nombre, los fascistas españoles de los años treinta organizaron una “Cruzada” para acabar con las incipientes libertades que esperanzaban a un pueblo? ¿Tendrá usted, entonces, la valentía de reclamar también que sean retirados estos crucifijos?

Pues igual que usted “insta” al Foro por la Memoria a que elimine la bandera republicana del mausoleo del cementerio municipal de Candeleda, yo le recomiendo que lea las poesías de aquel poeta que murió en la cárcel por hacer “apología política” de la República y con el que usted parece que sólo comparte nombre y apellido. En particular lea aquella que lleva por título Los cobardes. De ellos decía:

Estos hombres, estas liebres,

comisarios de la alarma,

cuando escuchan a cien leguas

el estruendo de las balas,

con singular heroísmo

a la carrera se lanzan,

se les alborota el ano,

el pelo se les espanta.

Valientemente se esconden,

gallardamente se escapan

del campo de los peligros

estas fugitivas cacas,

que me duelen hace tiempo

en los cojones del alma.

Y hasta aquí mi repulsa a su decisión que me duele, muy especialmente, por llevar la firma de alguien que dice ser socialista. Reciba un cordial saludo republicano

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas

http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=56068