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Polémico Negrín

La Vanguardia, | 23 febrero 2011

El último presidente de Gobierno republicano recibió críticas de todos los bandos y, exiliado, murió en el olvido

Cultura | 23/02/2011 –XAVIER MONTANYÀ

El último presidente de Gobierno republicano recibió críticas de todos los bandos y, exiliado, murió en el olvido, incluso de su propio partido | El ‘oro de Moscú’ o la muerte de Andreu Nin son algunos de los casos que el archivo de Negrín puede aclarar

Presidente del Gobierno en los convulsos tiempos de la Guerra Civil, la figura de Juan Negrín ha estado siempre envuelta en la polémica, incluso después de su muerte en el exilio; demonizado por el franquismo pero, también, por quienes se suponía luchaban en su mismo bando. Ahora, más de medio siglo después de su desaparición, diversas iniciativas intentan hacer una lectura más ecuánime de su acción política y de los episodios más controvertidos de su trayectoria. La salida a la luz de numerosos documentos de su archivo personal debe contribuir a esta nueva aproximación a un político fundamental en la historia de España

“J.N.L”. Tres letras en una lápida del cementerio parisino Père-Lachaise identifican la tumba de uno de los políticos españoles más controvertidos, criticados y, a la vez, más admirados del siglo XX: Juan Negrín López, fallecido en el exilio en 1956, a los 64 años.

Negrín, médico fisiólogo y diputado del PSOE en la Segunda República, ocupó durante la Guerra Civil cargos de máxima responsabilidad. Fue ministro de Hacienda (1936-37), presidente del Gobierno (1937-39) y desde abril de 1938 hasta el fin de la contienda asumió, además, la cartera de Defensa. Tras la derrota, fue blanco de las críticas feroces de ambos bandos. Para los franquistas fue un bolchevique vendido a la URSS. Durante décadas, asociaron su nombre al del diablo. Los revolucionarios lo responsabilizaban de la represión comunista contra anarquistas y poumistas tras los Fets de maig de 1937, y otros, de la prolongación excesiva de la guerra, con un coste adicional en vidas humanas. El líder anarquista Diego Abad de Santillán, en 1940, llegó a escribir en su libro Por qué perdimos la guerra: “Si el gobierno Negrín hubiese tenido que responder de su gestión política, económica y financiera, habría tenido que terminar ante el pelotón de fusilamiento”.

En el exilio, Negrín se mantuvo como presidente del Gobierno de la República hasta 1945. En 1946 fue expulsado del PSOE. Los últimos años de su vida los pasó en París, atendiendo a la educación de sus nietos. Negrín, el hombre que quizá mayor peso político asumió en la lucha contra la sublevación fascista en España, murió en el olvido, sin honores, ni medallas. Y así ha permanecido, desde la muerte de Franco y la transición, hasta nuestros días. No obstante, historiadores como Gabriel Jackson y Ángel Viñas siempre lo han defendido, alegando que quizás sea el más grande estadista español del siglo XX, y que gran parte de las acusaciones que contra él se han hecho son inconsistentes.

Respecto a la crítica por haber prolongado excesivamente la guerra, Enrique Moradiellos, en Negrín. Una biografia de la figura más difamada de la España del siglo XX, si bien constata que su objetivo fue resistir en espera del inicio de la guerraeuropea, cita una frase definitiva de Franco que sí demuestra la intención y los motivos del bando sublevado en alargar el conflicto: “En una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática del territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los ejércitos enemigos que deje el país infestado de adversarios”. Por su parte, Juan Negrín, en carta a sus hermanos, meses antes de morir, escribía: “Si en algo dicen la verdad, es mi merecido. Si difaman y calumnian, por anticipado, perdono a quien lo haga”.

La polémica siempre ha envuelto su figura. Pronto se podrá analizar más en profundidad, así como conocer documentos inéditos y otras facetas de la persona y el político. Nuevos elementos lo propician. Un documental, de próximo estreno, Ciudadano Negrín, dirigido por Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe, que se presentó en el pasado Festival de Cine de Valladolid, obtuvo el primer premio en el Festival de Jaén y estuvo nominado para los Goya. Y la próxima apertura al público de sus archivos en la Fundación Juan Negrín de su Canarias natal. Además, en el año 2009, en un acto simbólico, el PSOE, en lo que se definió como un acto de reparación de una injusticia, rehabilitó a Juan Negrín retornándole el carnet del partido a su nieta Carmen.

El presidente del Gobierno de la República en aquellos años cruciales, de 1937 a 1945, es uno de los últimos personajes en aparecer ante el gran público en el proceso de recuperación de la memoria histórica.

Carmen Negrín, y su hermano Juan, se educaron en París con su abuelo. “Era como un padre.  Nos enseñó a ser autónomos, críticos, y a pensar por nosotros mismos. No hay que ser objeto, hay que ser sujeto, nos decía”. Carmen estudió Literatura Comparada y Ciencias Políticas en Berkeley en los sesenta, y ha trabajado treinta años en la Unesco, hasta que se prejubiló para dedicarse a la puesta a punto del archivo. “A nivel popular –reflexiona–, mi abuelo aún es totalmente desconocido. Franco hizo un trabajo extraordinario de limpieza sociológica, política, histórica. Fue un lavado de cerebro casi perfecto. La iglesia tiene también su parte de responsabilidad porque impartía la educación. Mi abuelo era el enemigo número uno, por tanto, había que difamarlo y borrarlo de la memoria colectiva. Además, las divisiones entre republicanos, y en particular dentro del PSOE, hicieron que tampoco fuera el primero que se haya tratado de recuperar. Creo que el hecho de dar a conocer el archivo hará que ya no se pueda seguir ocultando su verdadero papel durante la guerra”.

¿Por qué ha sido tan duramente criticado también por los republicanos? “Había que buscar un chivo expiatorio. Cuando uno pierde, es el culpable. Y él, además, lo asumió, aceptó esa responsabilidad, con todas sus consecuencias. No dimitió como Azaña. Tras la caída de Catalunya, cruza la frontera francesa junto a Azaña, pero él regresa inmediatamente, a Madrid, porque la guerra no ha terminado. Le cargaron las culpas. ¡Una guerra con tantos muertos…! ¡Y la represión de la dictadura, que fue peor aún! Desde el exilio, estaba informado de lo que pasaba en España. Todo eso también lo cargaba sobre sus hombros.”

Para Carmen, la apertura del archivo permitirá dilucidar muchas cosas. “No soy historiadora, son ellos los que tiene que pronunciarse. Pero, por ejemplo, está el decreto que aprueba el envío del oro del Banco de España a Moscú, para la compra de armamento y ayuda de guerra. Está firmado por Azaña, presidente de la República, lo cual demuestra que se discutió en consejo de ministros y fue una decisión colectiva, no unilateral de Negrín. Por tanto, es más que improbable que Indalecio Prieto que, además, era el ministro de Defensa y que, como tal, iba a beneficiarse de ese envío, no lo supiera, como siempre dijo. Cuando Ángel Viñas vio este documento, exclamó: “¡Llevo años buscándolo, empecé a dudar de su existencia!”.  Sobre las acusaciones de que hubo quien se aprovechó del oro, Carmen afirma: “El oro se gastó en el esfuerzo de guerra, armas, comida… Está todo detallado y documentado en el archivo. Además, hemos encontrado un telegrama de los rusos, de enero de 1939, anunciando que van a otorgar el primer préstamo, porque el oro ya se había agotado. El préstamo nunca llegó, por cierto. Hay que precisar que él, al morir, pidió a mi padre que entregara al Estado español toda esta documentación, que, tras haber recibido todos los datos, los silenció y siguió fomentando el mito del oro”.

Entre los miles de papeles, hay también un esbozo de lo que hubieran sido sus memorias. “Se publicarán –anuncia Carmen–, aunque sean muy breves. No le dio tiempo de terminarlas. Sólo había escrito unas cincuenta páginas”. Uno de los temas que aparecen en este escrito es el de la desaparición del líder del POUM, Andreu Nin. Además de la reivindicación de Negrín, Carmen es parte implicada en el proceso jurídico contra los crímenes del franquismo. Tras la imposibilidad de juzgar en España estos crímenes, el pasado mes de julio del 2010, ella y una decena de asociaciones de la memoria histórica presentaron una demanda en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre los actos de naturaleza genocida y de crímenes contra la humanidad cometidos bajo el régimen de Franco. “Metieron en la cárcel a  mi bisabuelo, ‘por culpa de su hijo’. Él preguntó, ¿cuál de ellos?, puesto que tenía uno que era fraile. Era de derechas y católico, pero era el padre de Juan Negrín. Ese fue su delito. Murió en un hospital-cárcel. Un tío de mi abuelo desapareció. Hace poco supimos dónde lo enterraron. También era muy católico, sin embargo no hay ni una cruz en su tumba sin nombre. No sabemos con certeza qué hicieron con él. La información oral dice que lo mataron a pedradas en la calle, pero hasta que no se abra la tumba y se investigue no lo podremos confirmar… Me daría muchísima pena que la justicia española no pueda resolver los crímenes del franquismo, honorablemente. Sería una vergüenza, pero tristemente creo que va a ser así”.

http://www.lavanguardia.es/cultura/20110223/54118303924/polemico-negrin.html