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Córdoba: Nombres para evitar el olvido

El Día de Córdoba, 19.03.2011 | 20 marzo 2011

Varios monolitos instalados en los cementerios de La Salud y San Rafael homenajean y reconocen los esfuerzos de los cordobeses víctimas del franquismo

GEMA N. JIMÉNEZ | ACTUALIZADO

Mármol verde y letras doradas es la combinación elegida por el Ayuntamiento para plasmar el nombre de 2.200 cordobeses que perdieron su vida por defender la legitimidad de la II República en una de las épocas más controvertidas de la historia de España: el franquismo. Casi 40 años en los que los españoles se vieron sometidos a la dictadura del general Francisco Franco, perdiendo derechos tan esenciales como la libertad de expresión o de libre ideología.

Ángel Abad Morales, Juan Abril Pardiñeiro, Domingo Acedo González, José Acosta Vázquez, Antonio Acuña Carballar, Enriqueta Lorenza Álvarez Espada o Ana Aranda Pérez forman parte de las personas que fallecieron de forma injusta y cruel a manos del bando franquista. Desde ayer sus nombres permanecen inscritos en varios monolitos instalados en los cementerios de La Salud y San Rafael, dos de los puntos en los que a diario eran fusiladas decenas de personas. Uno de los familiares que no quiso faltar al acto de inauguración de los monumentos homenaje fue Antonio Zurita, a quien el paso del tiempo no ha borrado de la memoria “aquellos años tan tristes y sombríos”.

Este cordobés perdió a su padre, Juan Zurita Rojas, con tan sólo 10 años. Su fusilamiento tuvo lugar el 23 de septiembre de 1936 en el cementerio de La Salud. “Mi padre era maquinista de ferrocarril, un sector con el que el bando franquista se cebó de una forma muy cruel”, asegura con la voz entrecortada de la emoción. Tras su “injusta” muerte, su madre se tuvo que hacer cargo de él y de sus cuatro hermanos, pero finalmente tuvo que acudir a la ayuda de otros familiares para poder tirar hacia adelante. “Mi madre no podía sola con cuatro hijos, así que tuvimos que irnos a vivir con algunos tíos hasta que finalmente conseguimos que nos dieran una pequeña paga”, relata.

Desde su casa, cercana al camposanto, Antonio escuchaba los disparos e, incluso, en alguna ocasión presenció desde lo lejos cómo los soldados “sin piedad” disparaban a sus víctimas, colocadas en fila. “De mi mente jamás conseguiré borrar el sonido de aquellos disparos y a mi abuelo cuando me llevaba a casa para que no me diese cuenta de lo que en verdad estaba ocurriendo”. Pero, con el paso de los años Antonio ha ido acumulando un sentimiento de rabia mezclado con resignación que “me hace luchar y defender una sociedad más igualitaria y más sana”.

Muy similar es la historia de Miguel Caballero, quien perdió a su progenitor, Julián Caballero Vaca, el 11 de junio de 1947. “Mi padre fue fusilado en Trassierra por los soldados del general Franco de una forma totalmente injusta”, señala. Aquella pérdida supuso para su familia “todo un varapalo, ya que tuvimos que aprender muy pequeños a vivir sólo con nuestra madre”. Estas son sólo dos historias de las cientos de familias para las que estos monumentos consiguen rescatar del olvido y el anonimato a miles de personas. El alcalde, Andrés Ocaña, se mostraba especialmente satisfecho y afirmaba que “como Ayuntamiento lo que hemos hecho es algo que debíamos a todas estas personas y a sus familiares, a pesar del tiempo que se ha tardado en ello”. Ocaña lamentó a su vez que el PP no acudiese al acto.

http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/930528/nombres/para/evitar/olvido.html