Agenda
Artículos y Documentos
Federación Foros por la Memoria
Noticias
Videos de Memoria Histórica
Home » Artículos y Documentos

El diario que costó la vida a un monfortino en la Guerra Civil

La Voz de Galicia, 26/2/2011 | 2 marzo 2011

Un libro rescata las reflexiones del militar Faustino «Meana»

JOSÉ ANTONIO CARDELLE MONFORTE

No había amanecido en A Coruña cuando sonó la descarga del piquete de ejecución en las proximidades del Polvorín de Adormideras, actual Punta Herminia. Eran las 5 de la mañana del 10 de mayo de 1937 y la vida del monfortino Faustino Vázquez Carril, artillero destinado en el Parque Divisionario nº 8, había llegado a su fin. Se cumplía así la sentencia del Consejo de Guerra ordinario de Plaza del 15 de abril que lo había condenado a la pena de muerte.

Faustino era conocido por sus vecinos y amigos de su Monforte de Lemos natal por el apodo de Meana. Su hermano Luis, con el que le unía una especial relación de confianza y complicidad, respondía al apelativo de Carril. Meana vio la luz el 18 de abril de 1914 en la casa número 28 de la calle de Santa Clara, aún existente, aunque actualmente remozada.

Era el sexto de los nueve hermanos del matrimonio formado por José Ramón Vázquez Gayoso y Basilisa Carril Rojo, naturales respectivamente de Baamorto y Fiolleda, en donde habían contraído matrimonio a las siete de la mañana del día 11 de febrero de 1901, cumpliendo así la costumbre, tan extendida en la época, de casarse a esa temprana hora cuando no se contaba con el consentimiento paterno. De ahí también que decidiesen poner tierra de por medio y establecerse en Monforte, donde él ejerció de zapatero.

Afición periodística

El sexto de los hijos de este matrimonio se formó en el colegio de los Escolapios, al que asistió hasta los quince años y en el que adquirió una lucida caligrafía. Compaginó su trabajo de oficial de peluquería con la afición a la lectura asidua de novelas, «especialmente de Mata y Zamacois», y al fútbol. Esta última le llevó a militar en equipos locales modestos, entre ellos los Calaveras del barrio de Carude, de los muchos que en esa época existían en la ciudad y que menciona el periódico monfortino El Combate, en el cual, por cierto, sufrió Faustino el revés de no ver publicada una entrevista realizada a un presidente de club por sus «conceptos duros» y «alusiones molestas». No obstante, su afición periodística se desarrollaría a la postre colaborando en El Eco Deportivo de A Coruña.

Pero la crisis laboral de los años 30 debió obligarle a replantear su vida y optar por el ingreso en el Ejército. Es con ocasión del fallecimiento de su padre, el 12 de julio de 1936, cuando, estando en Monforte de permiso, comienza el relato de sus Apuntes de mi blok (Diario bélico-Guerra Civil Española 1936-37), que aunque no proporciona datos nuevos sí ofrece una versión de primera mano, con la frescura propia del reportero aficionado, de lo acaecido en la ciudad del Cabe a raíz de la noticia del pronunciamiento del ejército de África, de los momentos de indecisión y de la posterior declaración del estado de guerra, así como la organización de la expedición para la defensa de Lugo y su posterior desenlace.

«Chulos» de Cantones

Entremezcladas con sus vivencias, Faustino desgrana sus ideas y pensamiento. Admirador del «gran político don Manuel Azaña», anticlerical, republicano de convicción y con ideas de izquierda si bien ajenas al marxismo, parece simpatizar por la Izquierda Republicana de la época. No es contrario al ejército, pero sí a gran parte de los mandos alzados contra los que en varias ocasiones dirige sus invectivas (especialmente contra Franco y Queipo de Llano), si bien también reconoce actuaciones valerosas a los tenientes coronel Teijeiro y López Pita y al Coronel Aranda. Tampoco Falange goza de sus simpatías achacando a gran parte de sus integrantes la ausencia del valor necesario para incorporarse al frente y limitar su actuación a la represión de retaguardia, lo que le lleva a emplear hacia ellos la expresión de «chulos de Cantones», por ser los lugares de A Coruña en los que paseaban.

Relata el diario los sucesos que van acaeciendo en su progresión militar, endulzados por momentos de asueto con cánticos, deportes, raciones extraordinarias y recuerdos a Galicia, en contraposición a las privaciones que sufren, algún revés militar y la especial desazón que ocasionan varios fusilamientos producidos en su entorno, que le hacen razonar amargamente contra la guerra y sus causantes.

http://www.lavozdegalicia.es/lugo/2011/02/26/0003_201102L26C12991.htm