Agenda
Artículos y Documentos
Federación Foros por la Memoria
Noticias
Videos de Memoria Histórica
Home » Artículos y Documentos

14 de Abril. 80º Aniversario de la Segunda República Española

Félix Adargoma / UCR, 09 de Abril de 2011 | 10 abril 2011

El próximo día 14 de Abril conmemoramos el 80º aniversario de la proclamación de Segunda República

El próximo día 14 de Abril conmemoramos el 80º aniversario de la proclamación de Segunda República Española, el 14 de abril de 1.931. Hasta ésta fecha, el régimen político en España era la monarquía parlamentaria, que no era otra cosa que una “democracia” recortada, gobernada por el Rey Alfonso XIII, los representantes de las clases de los terratenientes y latifundistas, banqueros, la alta burguesía y oligarquía, y por representantes de la Iglesia católica española, –aliada ésta con las clases dominantes antes mencionadas, que controlaba la mayoría de los centros de enseñanzas privada de España, y los pocos centros educativos públicos, con su ideología reaccionaria, oscurantista, medieval y cavernícola. La mujer no tenía derecho al voto, ni existía el derecho al aborto ni al divorcio. Y los hijos tenidos fuera del matrimonio no tenían derecho alguno.

En aquella España que antes del 14 de abril de 1931, las clases trabajadoras, mayoritariamente campesinos pobres, eran explotados casi como esclavos por las clases dominantes y moldeadas por la ideología católica reaccionaria al servicio de los intereses ideológicos de dichas clases dominantes, vieron cómo de la noche a la mañana, la familia monárquica, cuyo rey Alfonso XIII estaba al servicio de los intereses del militarismo, donde miles de jóvenes morían en las guerras de rapiña en Marruecos, al servicio de los ricos y de las clases explotadoras. El reyezuelo abandonaba España, temeroso por las posibles reacciones de las clases trabajadoras y la burguesía liberal republicana, y aconsejado por uno de sus más fieles colaboradores, el conde de Romanones, que temía una revolución de las clases trabajadoras al estilo de la revolución rusa. Temor este infundado, dado que lo que acontecía en esa época en España no se parecía en nada a las causas que dieron lugar a la revolución rusa de 1.917.

La Segunda República se instaló en España de forma pacífica y fue una alegría de la inmensa mayoría del pueblo español, porque traía la esperanza de que las cosas iban a cambiar a favor y en beneficio de las clases trabajadoras y campesinas, y que se iban a legislar leyes que iban por ese camino, como la reforma agraria, la negociación colectiva democrática entre patronales y sindicatos de trabajadores, leyes laborales que garantizaban los derechos del trabajador en la empresa, ley del divorcio y el aborto, reforma de las políticas educativas públicas, derecho a votar de las mujeres, etc. etc.

Cuando los legisladores parlamentarios republicanos y los socialistas (los socialistas de aquella época, no lo de hoy) comenzaron a legislar y aprobar dichas leyes y mejoras, y a ponerlas en práctica, las derechas económicas y sus partidos políticos, con la complicidad y apoyo de la mayoría del clero y la jerarquía eclesiástica católica, comenzaron a boicotear dichas leyes y a impedir que se pusieran en práctica, utilizando muchas de las veces a sus pistoleros y en varias ocasiones a la guardia civil, para reprimir a los trabajadores.

En muchos lugares, los terratenientes y latifundistas se negaban a contratar a los campesinos diciéndoles “pídanle trabajo a la República”, ya que las clases dominantes odiaban a la República, y querían que volviera otra vez a gobernar el sistema monárquico opresor con su Rey a la cabeza, que eran los que defendían los privilegios de dichas clases. En muchos lugares los latifundistas y terratenientes se negaban a sembrar sus tierras para no darles trabajo a los jornaleros campesinos pobres, que solamente tenían para mal comer lo poco que ganaban en épocas de siembre y recolección en las zonas rurales de Andalucía. Extremadura y Castilla la Mancha, en las fincas de “los señoritos” terratenientes y latifundistas.

En esa batalla sindical, política e ideológica, entre los que no querían a la república y los que la defendían, aparecieron partidos y organizaciones minoritarias fascistas, como Falange Española, que reivindicaban y luchaban por la implantación en España de un régimen fascista. Estos grupos se dedicaron a la provocación a través de sus pistoleros que se dedicaban a matar a militantes socialistas y comunistas, creándose con ello una espiral de violencia.

Desde que el régimen republicano y su gobierno comenzaron a legislar y aprobar leyes que beneficiaban a las clases trabajadoras, como fue la ley de reforma agraria, y a reducir el gasto público reduciendo los efectivos de los oficiales del ejército, a voluntad de éstos, que eran demasiados en comparación con la tropa movilizada, y a reducir el protagonismo, control civil y económico de la iglesia católica, un sector del ejército, la mayoría de ellos familiares de las clases dominantes, y que mayoritariamente habían hecho sus carreras militares matando rifeños y moros en el protectorado español de Marruecos, comenzaron a conspirar contra la República y a organizar un golpe de Estado para echar abajo todas las conquistas sociales y laborales de los trabajadores y volver de nuevo a poner un gobierno y régimen político que defendiera los intereses de clases de la alta burguesía y oligarquía, de terratenientes y banqueros y los privilegios de la iglesia católica.

El 10 de agosto de 1932, muchos de los militares antes mencionados, encabezados por el general Sanjurjo, intentaron dar un golpe de Estado. Dicho golpe les falló, y dicho general y muchos otros militares que le secundaron, fueron condenados a penas de prisión y el general Sanjurjo a pena de muerte, que luego le fue conmutada. En dicho intento de golpe de Estado, el general Francisco Franco no quiso participar alegando que “no estaban las condiciones dadas todavía para dar un golpe de Estado”.

Franco y sus militares africanistas(1) esperarían unos años más a que las provocaciones de los partidos de derechas y la falange hicieran de España un país “ingobernable”, para poder “justificar” su golpe de Estado del 18 de Julio de 1936, y que debido a la movilización rápida de las organizaciones políticas y sindicales de las clases trabajadoras y campesinas, que pararon dicho golpe militar en amplias zonas del territorio español en la península, Franco y sus militares, y su ejército de mercenarios moros-marroquíes, los partidos de derechas articulados en la CEDA (Organización Española de Derechas Autónomas) y la Falange, ayudados por el fascismo de Mussolini y el nazismo de Adolf Hitler, convirtieron dicho intento de golpe de Estado en una guerra civil, que tanta sangre y sufrimiento costó al pueblo español y a las clases populares y trabajadoras.

Y que empezó con el apoyo nazi-fascista de los regímenes italiano y Hitleriano, con la complicidad pasiva de los gobiernos Inglés, Francés y de los EE.UU., que terminó con la derrota del régimen republicano, de las clases trabajadoras, y de los liberales republicanos, después de tres años de cruenta guerra civil, los cuales se vieron en su mayoría que tener que abandonar España hacia el exilio, siendo muchos de ellos y de ellas (socialistas, comunistas, anarquistas, sindicalistas, y nacionalistas republicanos catalanes, vascos y gallegos) al caer prisioneros bajo el régimen implantado por el fascismo y militarismo franquista, fusilados, y otros tantos encarcelados y torturados, y sus familias sometidas al hambre y a vejaciones y discriminaciones sociales y laborales.

Numerosas personas defensoras de la república fueron sacadas de las cárceles y otros de sus propias casas, y fusiladas y enterradas en cunetas o pozos, sin haber cometido delito alguno, simplemente por votar por los partidos republicanos en las elecciones o por luchar en defensa de la República. Los asesinos fueron falangistas y militares franquistas, y personas pertenecientes a los partidos de las derechas (la CEDA).

En marzo de 1939, el régimen republicano fue derrotado y Franco y los suyos (los ricos, la burguesía reaccionaria y la iglesia católica), implantaron en todo el territorio español, y en sus colonias, un régimen político de terror y fascista, totalitario y militarista, anulando todos los derechos conseguidos por las clases trabajadoras y populares durante la segunda república.

La guerra civil provocada por esas clases dominantes y por Franco y sus militares, dejó a España arrasada y en la miseria. Nos hicieron creer que se levantaron contra la República para “salvar España” y la convirtieron en un desastre económico, cultural y social. Se levantaron contra la República NO para “salvar España”, sino para salvar los intereses económicos de esas clases dominantes que durante siglos tuvieron a España en la cola de Europa y a las clases sociales trabajadoras en la miseria, en la ignorancia y en la semiesclavitud.

La iglesia católica nos ha vendido durante los años del franquismo, e incluso muchos de ellos hasta la actualidad, que la guerra civil provocada por Franco, sus militares y los partidos de derecha monárquicos y fascistas, fue “una cruzada” para mantener a los trabajadores en la ignorancia y en la semiesclavitud. Cuando realmente dicha iglesia apoyó la preparación del golpe de Estado franquista mucho antes del golpe, para mantener sus privilegios económicos y sociales. Utilizaron a Dios y al cristianismo como coartada para encubrir los verdaderos intereses que siempre han defendido: sus intereses económicos y sociales y los de las clases dominantes. Fueron cómplices y colaboradores en la matanza y asesinatos de republicanos durante y después de la guerra civil.

No dicen ahora los franquistas y fascistas, y los herederos de dichas ideología y régimen político, reconvertidos en “demócratas”, que gracias al régimen de Franco en España se empezó a vivir mejor. Y es “cierto”, -pero eran ellos, y son ellos, los que si vivían, y viven mejor-, vivían y viven de la explotación de las clases trabajadores, junto con las grandes empresas, multinacionales y Bancos. De obtener del trabajo de las clases trabajadoras grandes beneficios. Años después de acabar la guerra civil, Los trabajadores tuvieron que abandonar por miles España para trabajar en otros países como Venezuela, Alemania, Bélgica, etc., porque en la España del régimen de Franco se morían de hambre y de miseria.

El desarrollo de la economía en España y la mejora del nivel de vida no lo creo Franco y sus clases dominantes. Dicho desarrollo y mejora del nivel de vida lo levantaron las remesas de divisas que los trabajadores españoles enviaban a sus familiares en España, el turismo que desde años 1.950 y1.960, vieron en España un lugar de mucho sol, alimentos y alojamientos baratos comparados con los de sus países, y ello comenzó a dejar mucho dinero en los bancos españoles y en los capitalistas.

Con todo ello también colaboró la explotación brutal que las patronales españolas contra los trabajadores del campo y de las ciudades, pagándoles salarios de miseria y de hambre para luego ellos embolsarse millones y millones de pesetas a costa de los sacrificios de los trabajadores y campesinos asalariados. Dinero éste que luego muchos de ellos invirtieron en los negocios turísticos de las costas españolas y playas de la península y en las islas Baleares y Canarias.

Con lo arriba expuesto, se puede comprobar que NO fue el régimen franquista “el milagro” de que España saliese de la miseria en que quedó con la guerra civil provocada por las derechas fascistas españolas y por los militares golpistas franquistas, sino que fueron las clases trabajadoras explotadas al máximo, y el dinero del turismo, los que levantaron la economía y el desarrollo económico y social de España, y un poco el nivel de vida de sus clases trabajadoras como consecuencia de las migajas que tuvieron que ceder las patronales y las empresas para mantener cierta “paz social” relativa en el movimiento obrero.

Con la muerte del dictador Franco, y parte de los que hicieron la guerra civil con él y sus herederos ideológicos, la burguesía española franquista, y los financieros, apoyados por el capitalismo internacional, con el heredero de Franco al mando del nuevo régimen monárquico en la figura del rey Juan Carlos I, nieto de Alfonso XIII, abrieron las puertas de España a la democracia parlamentaria vigilada, a la legalización de partidos políticos y sindicatos, para poder acceder con sus negocios comerciales e industriales a los países europeos que formaban parte, en aquella época, llamado el Mercado Común, hoy llamado Unión Europea.

Pero como se puede comprobar, la situación para las clases trabajadoras y campesinas continúan siendo precarias. Un sector importante de los trabajadores se encuentra en situación de paro, en el desempleo, sin visos de acceder por ahora a un puesto de trabajo digno. Otra gran mayoría se encuentra con trabajos precarios, con contratos de trabajo de vergüenza, con unas leyes laborales que en la práctica casi no sirven para proteger a los trabajadores. Otra parte de se encuentra en paro y en situaciones difíciles para poder seguir pagando las hipotecas abusivas a los bancos (ya hay muchas familias desahuciadas por no poder pagar las hipotecas de sus viviendas, y se encuentran en la calle). En muy poco tiempo las cifras del paro pueden ascender a los cinco millones de desempleados.

¿Es necesaria una nueva República para España, que sea un Estado confederal, democrático, parlamentario, social y de derecho, en el respeto a los derechos de los trabajadores y a los justos derechos humanos de los sectores ahora desprotegidos? ¿Una República que tenga un sistema electoral donde el voto de una persona tenga la misma representatividad y valor que la de otro de cualquier otro lugar, y el reparto de representación en las instituciones sea proporcional a los votos conseguidos de cada partido; donde el Jefe del Estado no lo sea de por vida ni tenga inmunidad penal, y que el Jefe del Estado sea elegido directamente por los españoles? Muchos entendemos que sí, que es necesaria una República democrática que contenga todos esos derechos y leyes y otras que se dé el propio pueblo a través de sus representantes en un Parlamento republicano auténticamente representativo y democrático.

No termina este manifiesto sin hacer mención a dos hombres que simbolizaron la defensa de la Segunda República en la paz y en la guerra civil, que fueron D. Manuel Azaña Díaz , presidente de la Segunda República, y D. Juan Negrín y López, presidente del Gobierno de la Segunda República. Dos hombres honestos y democráticos.

http://unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/nuestra-memoria/la-segunda-republica/1389-14-de-abril-80o-aniversario-de-la-segunda-republica-espanola