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“Las dos Españas”, cuentos de ayer y de hoy

José Andrés Fernández. La República.es, | 7 junio 2011

Siguen existiendo dos Españas, las de Larra y de Machado; la de aquellos que están de acuerdo con este Diccionario y los que no lo están

 

Y aún habrá quien abogue por enterrar el hacha de guerra; por olvidar, por soslayar, por inhumar las diferencias, las historias de las dos Españas; por unirnos todos, para sacar esto adelante.

La Real Academia de la Historia (RAH) ha ejercido de panegirista y ha publicado su Diccionario Biográfico, donde se tilda a los maquis de “terroristas” y “bandoleros”, al ejército republicano de “enemigo” o al gobierno de Juan Negrín de “dictatorial”. Por otro lado, a Francisco Franco se le retrata como un dirigente católico, moderado e inteligente que montó un régimen autoritario pero no totalitario. Vamos, que no fue un dictador como Negrín.

El autor de la entrada sobre Franco es Luís Suárez, perteneciente al Opus Dei, vinculado a la Fundación Francisco Franco (siendo así uno de los pocos historiadores que puede ivestigar sus fondos) y presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos. En otro orden de méritos, es catedrático emérito de Historia Medieval del departamento de Historia Antigua, Medieval, Paleografía y Diplomática de la Universidad Autónoma de Madrid, es decir, ni siquiera es un experto en Historia Moderna de España, o en la Guerra Civil, o en la II República, aunque claro está que viendo su currículum, sí lo es en la figura de Franco.

Pues bien, tras la polémica que suscitó la publicación del Diccionario, este historiador justificó el no calificar Franco de dictador o no hablar del período de autorquía que vivió el franquismo explicando que “El término dictador no se empleó entonces y un historiador no lo puede emplear, porque sería un juicio de valor. Sobre la autarquía, fue muy poco tiempo: durante la guerra y un año después”.

Es decir, el período autárquico, al ser sólo de cuatro años no merece ser calificado como tal. Entonces, si la crisis actual empieza a desaparecer y la economía se estabiliza para las próximas generales (como seguramente suceda, Zapatero nació con suerte), los historiadores del futuro no podrán hablar de un período de crisis durante la segunda legislatura de Zapatero.

O, si un asesino, durante toda su vida de asesinatos jamás se califica a sí mismo como asesino, quienes somos nosotros para insultarlo de esa manera. (Alguna bestialidad más vomitó en entrevistas posteriores a la polémica. Aquí dejo dos enlaces).

Por su parte, el Director de la RAH, Gonzalo Anes, explicó que en la Academia “no se censura”, y que todos los artículos están firmados, por lo que la responsabilidad de lo que en ellos se vierta recae sobre sus autores. La libertad de expresión, el repudio a la censura, es algo que ha interiorizado y aprehendido muy bien la derecha desde que el general católico, moderado e inteligente muriese. Ahora hay que respetar y aceptar todas las opiniones, todas las ideologías, todas las religiones, aunque unas más que otras. Lucir la bandera tricolor es anticonstitucional (la del águila no); protestar por la presencia de capillas en la universidad pública es delinquir contra la libertad de conciencia y el sentimiento religioso (protestar por la presencia del velo en colegios e institutos no lo es, al igual que realizar misas en esas capillas no es vulnerar la laicidad del estado); y seguramente, impedir un artículo en una obra matemática donde se diga que 2+2 = 5 no será censura, será lógico y cabal, pero impedir que se publique una biografía de Franco donde no se hace ninguna mención al sesgo dictaroial del régimen, es censurar.

Leí hace unos días en el diario Público que en 1992 Vázquez Montalbán escribió que “Por la banalización de la dictadura, aparecerá un diccionario en el que se podrá leer la voz Franco. Franco Bahamonde (El Ferrol 1892-Madrid, 1975). Militar y estadista español. Tuvo un comportamiento heroico durante la guerra de África y dirigió el alzamiento nacional contra una República que había defraudado a los republicanos. Tras la victoria franquista de 1939, gobernó con dureza y, bajo su reinado, se produjo un cambio cualitativo de la sociedad española que la llevó a incorporarse a la modernidad”.

Proféticas las líneas de Montalbán. El autor catalán utiliza una palabra clave: BANALIZACIÓN. Al igual que la banalización de la dictadura ha devenido en este Diccionario Biográfico Español (así como en otras deudas y oprobios históricos), la banalización de esta publicación podría provocar la institucionalización de esa “voz de Franco” (así como de esas deudas y oprobios históricos) y nuevas tergiversaciones y revisiones de la historia de España: puede que en el futuro se entienda como la única posible la teoría conspiratoria del 11-M que el PP y sus medios afines no se cansan de repetir, pues hay que tener en cuenta que la subvención (6,4 millones de euros) para la realización del diccionario fue otorgada en 1998 por Esperanza Aguirre, entonces ministra de Educación y Cultura (y que cuenta con una entrada en el Diccionario que ensalza, por ejemplo, los “procesos de PRIVATIZACIÓN en materias de recogida de basuras”), así como que el director de la RAH no ha dudado en reconocer que “somos deudores de Aznar”. Más allá del riesgo evidente de que el franquismo pase a la futura memoria colectiva como un régimen cuyo único crimen fue el de ser demasiado católico (y por ello se le aplicó la justicia divina a Lorca, ese impío invertido) hay que tener presente que Aznar, Aguirre, el PP, los herederos del franquismo ya han iniciado la forma de escribir su propia historia, ya han empezado a hacer lo que en su día hizo Franco, dejarlo todo atado y bien atado.

Claro que siguen existiendo dos Españas, las dos Españas de Larra y de Machado; la de aquellos que están de acuerdo con este Diccionario y los que no lo están, la de aquellos a los que la revisión y propaganda del franquismo les parece algo insignificante y la de aquellos a los que su simple posibilidad les alimenta un poco la úlcera (una úlcera que pudo iniciarse, por ejemplo, con los vigorosos procesos de privatización -y no sólo en materia de recogida de basuras- de Esperanza Aguirre).

La pasada primavera, durante uno de los muchos actos de apoyo al juez Baltasar Garzón que se realizaron frente a la Audiencia Nacional, el actor José Sacristán, en declaraciones a larepública.es señaló que aquellos a los que les incomoda la investigación de los crímenes del franquismo es “precisamente a los que lo están acorralando [a Garzón]. Hay una serie de mecanismos o grietas por los que estas alimañas se han colado”. Ahora vemos cuales son algunas de esas grietas: la Fundación Francisco Franco, la RAH, el Opus Dei (uno de los académicos de la RAH así como ideólogo de este Diccionario es el cardenal y miembro de la Conferencia Episcopal Antonio Cañizares), los años de gobierno de Aznar (durante los cuales se subvencionó e ideó el proyecto), los años de gobierno socialdemócrata (González Sinde casi ha tenido que enterarse por los medios de que esos 6,4 millones se dedicaban a propaganda franquista), la católica, apostólica y romana libertad de expresión, la banalización y la apatía.

http://www.larepublica.es/spip.php?article24462