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Apuntes “indignados” en torno al Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia

Sergio Gálvez Biesca. Mundo Obrero/Rebelión, 04-06-2011 | 5 junio 2011

En la historia como en la política nada es casual

 

 

A falta de una mayor perspectiva a la hora de valorar la publicación del Diccionario Biográfico Español más que ante “novedad” nos movemos en el terreno de las obviedades. O acaso los historiadores e investigadores que han venido trabajando con rigurosidad la reconstrucción de la historia de España del siglo XX se podían esperar otro resultado. En la historia como en la política nada es casual.

En torno a la Real Academia de la Historia el conocimiento popular venía a transmitir un conjunto de imágenes estereotipadas: falta de prestigio académico, clientelismo, sectarismo… pero sobre todo se nos aparecía como conservadora y elitista. Es decir, dentro del imaginario colectivo representaría al clásico “señor feudal” de los departamentos académicos. Lo que no nos podíamos imaginar –y por ahí se puede explicar el profundo rechazo a la citada obra– es que además de conservadora fuera profundamente reaccionaria y franquista. A todo ello se suma un hecho a tener presente: el director del Diccionario Biográfico, Gonzalo Anes, en principio, no aparecía vinculado a la corriente revionista franquista. Respetado historiador económico con títulos de referencia además está considerado como uno de los introductores de la obra del hispanista Pierre Vilar.

Como sucede con otros aspectos de la vida todo tiene su límite. Más en tiempos en que la reconstrucción y recuperación de nuestro pasado traumático, y por tanto de nuestra memoria e historia democrática, ha venido a desterrar mitos y símbolos, con el añadido de la demostración empírica de una política de exterminio del franquismo contra el adversario político. No se trata de ninguna cuestión baladí sino de “crímenes contra la humanidad”.

En el terreno de las responsabilidades apuntar dos ideas. Primero, la del Ministerio de Cultura . Dejando aparte varios interrogantes sobre la gestión de lo público, quizás lo que resulte más grave es la dosis de legitimidad política que confirió al Diccionario Biográfico el estar de cuerpo presente la propia Ministra de Cultura en su presentación. Lo que nos lleva a una pregunta: ¿desde el Ministerio no se leen lo que financian, lo que apoyan? La segunda reflexión a repensar es sencilla y breve: la gratuidad de hacer apología del franquismo y por tanto de despreciar a las víctimas de la dictadura. Lo que viene a demostrar, en suma, el excelente estado de salud de nuestro modelo de impunidad.

En fin, no quisiéramos desaprovechar la ocasión para invitar a los señores y seño ras académicos a que se acercaran a la experiencia investigadora que en el año 2002 la Sección de Historia de la Fundación de Investigaciones Marxistas pondría en marcha cuando se procedió a revisar –en el buen sentido de la palabra– la historia del Partido Comunista de España. En tiempos nada fáciles en tanto el anticomuniscomo causaba furor, nuestro proyecto se sustentó en tres principios básicos: fin de la historia militante, rigurosidad en lo metodológico y lo teórico y ante todo se contó con los mejores expertos sin prejuicios ideológicos ni consignas. O dicho en otras palabras: entendimos y entendemos la historia como ciencia –como explicaba el mismo Pierre Vilar– frente a los propagandistas y los tergiversadores de lo histórico.

Fuente: Artículo publicado en Mundo Obrero, n° 237, junio de 2011. Versión extendida de la edición de papel.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=129743