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“No he leído la biografía de Franco”

El País, | 4 junio 2011

Entrevista a Gonzalo Anes, Director de la Real Academia de la Historia

B. HERMOSO / T. CONSTENLA – Madrid – 04/06/2011

La semana de lluvia y granizo sobre la Real Academia de la Historia y su Diccionario Biográfico Español -una obra de referencia de 50 volúmenes y 43.000 entradas objeto de durísimas críticas- desemboca en el despacho de Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón (Trelles, Oviedo, 1934). Cansado y molesto con la prensa, el director de la RAH sigue defendiendo no solo el diccionario, sino a algunos autores polémicos, como el medievalista Luis Suárez, que evita llamar dictador a Franco en su biografía. Las últimas entradas que han levantado polvareda han sido la de Rita Barberá, escrita por uno de sus asesores, o la del general Alfonso Armada, redactada por su yerno. La entrevista se realizó horas antes de que el pleno aprobara por unanimidad que para la edición digital del Diccionario “se cree una comisión permanente con objeto de fijar los procedimientos de mejora y revisión”, y que los cambios en papel se realizarán “con la mayor celeridad posible”.

 

Pregunta. ¿Se ha planteado dimitir como director de la RAH?

Respuesta. No. En ningún momento.

 

P. ¿No le han afectado las numerosas reacciones contra el papel jugado por la Academia en el Diccionario Biográfico Español?

R. No, no me afectan nada.

 

P. Como director de la obra, ¿cuál es responsabilidad?

R. Mi responsabilidad fue organizar el Diccionario. Y lo hice a través de unas comisiones de académicos. Yo no estuve al tanto de a quiénes se les habían encargado las biografías. No puedo tener el control de 43.000 entradas.

 

P. Es obvio, pero quizá sí podía haberse interesado por las que requerían mayor imparcialidad…

R. Lo que me tranquiliza es que en cada tomo de la Academia pone que las biografías son propiedad de los biógrafos y que la Academia, aunque no estuviera conforme con el contenido, no quiso modificar ninguna por creer que pertenecía a su autor.

 

P. Si dieron normas estrictas sobre la necesidad de objetividad y de abstenerse de dar opiniones, y quedando claro que no se han respetado en algunos textos, ¿por qué no se corrigieron?

R. Porque para eso había que leer todos los textos.

 

P. ¿Y no se leyeron?

R. Sí, se leyeron por el equipo de documentalistas que tenían la misión de uniformar los tipos de imprenta y corregir las erratas.

 

P. Honestamente, ¿cree que Luis Suárez era la persona más idónea para escribir sobre Franco o Escrivá de Balaguer, con su simpatía por ambos personajes?

R. Yo aprecio mucho a don Luis Suárez. Conozco su historial, variado e importante, conozco su actitud liberal durante toda su vida y los resultados de esa actitud en la época de Franco.

 

P. ¿Cree que su entrada sobre Franco es rigurosa y objetiva?

R. No quiero hacer de juez.

 

P. Pero…

R. Porque si quisiera hacer de juez, el Diccionario no se hubiera publicado nunca. Si los miembros de las comisiones y los biógrafos se hubieran erigido en revisores de los textos, no se hubiera publicado jamás. La burocracia lo habría hecho imposible.

 

P. Así se hizo el Diccionario de Oxford…

R. El de Oxford existe desde el XIX y fue ampliado con biografías adicionales estos últimos años.

 

P. Y cuyos textos se someten a varios procesos de revisión.

R. Sí, y el diccionario italiano, que no sé si se somete a esos procedimientos, empezó en el año 60 y está en la letra eme…

 

P. ¿No cree que, al menos con los textos más delicados, tendría que haber habido más control?

R. Posiblemente sí, pero no se hizo, y punto.

 

P. Podemos decir que han sacrificado el rigor por la celeridad.

R. No, el rigor no, porque hemos elegido a buenos biógrafos. Y cada uno es responsable de sus actos. La Academia siempre ha tenido una actitud liberal y confiada en las capacidades de la gente, independientemente de su signo político. Y punto.

 

P. Pero parece claro que el resultado se ha vuelto contra la Real Academia de la Historia.

R. No. Usted lee las biografías de Oxford y también hay discrepancias. Y no se diga del italiano.

 

P. Dice usted que eligieron a buenos biógrafos y que…

R. A los mejores.

 

P. Ya, pero parece que algunos no han sido los más oportunos.

R. Mire usted, si mi criterio hubiera prevalecido, no se habría hecho la edición en papel, se habría hecho solo la digital.

 

P. Resulta insólito escucharle decir que “la Academia no se responsabiliza de los textos”. Pues ¿quién se responsabiliza?

R. Me refería… a los… párrafos iniciales que… aparecen en la entrada de cada tomo. Esa declaración me la tomaron mal.

 

P. Ha dicho que se eligió a los mejores biógrafos. ¿Cómo casa esto con el hecho de que la biografía de la exministra Bibiana Aído se sacara de la web de su ministerio o de que las de las infantas Elena y Cristina las firme directamente la Casa Real?

R. Porque no encontramos bibliografía sobre ellas.

 

P. Eso no es rigor científico.

R. Mire, esos personajes están ahí porque Bibiana Aído tenía que aparecer porque están todos los ministros y no la podíamos excluir. ¿Comprende?

 

P. Pero las infantas…

R. Las biografías de las infantas… La Casa Real da unos datos, lo que está en la web y es lo que aparece ahí. Y punto.

 

P. La Academia se dice dispuesta a modificar algunas entradas. Pero, ¿es verdad que no corregirán nada, sino que como mucho harán añadidos?

R. Pues eso depende de lo que decida en su reunión de hoy [por ayer] la Junta Directiva.

 

P. ¿Emitirán un comunicado tras la reunión?

R. Sí, supongo que la semana que viene se hará.

 

P. La verdad es que manejan ustedes unos ritmos de verdad históricos, ¿eh? [La nota se hizo pública por la noche].

R. ¡Mire usted, ahí está la obra, que es lo que importa! O al menos, lo que nos importa a nosotros. A ustedes, me parece que mucho menos.

 

P. Nos importa mucho esta obra, y aún nos importa más que hubiese salido mejor.

R. Bueno, todo es perfeccionable. En la edición digital se puede dar entrada a todo biógrafo que crea que tiene información que mejore las biografías incluidas.

 

P. ¿Van a ser ustedes especialmente escrupulosos con aquellos personajes del siglo XX que puedan ser otra vez polémicos?

R. Pues yo desde luego le diré que la biografía de Negrín la pienso leer detenidamente. Y que en adelante tendremos más cuidado, empezando por mí. Y si se detectan fallos, se corregirán.

 

P. ¿Quién hizo la biografía de Negrín?

R. Pues… no lo recuerdo.

 

P. ¿De verdad que en ningún momento se le ocurrió leer qué decía la entrada de Franco?

R. Pues mire, como yo viví la época de Franco y conozco muy bien lo que fue, no sentí ninguna curiosidad. Es un fallo mío. Me dedico a otras cosas y son otros personajes los que me interesan.

 

P. Entendemos que ya la habrá leído y nos podrá decir…

R. No, tampoco.

 

P. ¿Perdón?

R. No he tenido tiempo. ¿Qué quieren, que me ponga a leerla ahora, mientras estoy hablando con ustedes?

 

P. ¿Usted cree que Franco fue un dictador?

R. Tuvo varias épocas y actuó de manera distinta según las épocas. Hubo varios francos. Y ninguno de ellos me gustó.

 

P. Pero, ¿fue un dictador o no?

R. Miren, estoy agotado y me tengo que ir.

 

P. Perdone pero, ¿qué le ha parecido la reacción en la prensa y en el mundo de la cultura a todo lo ocurrido?

R. Pues que en ningún otro país europeo habría pasado lo que aquí. Estoy seguro de que si en Alemania, un diccionario biográfico no dijera de Hitler lo que se debe decir, no habría…

 

P. Es que eso no ocurre. El diccionario biográfico alemán cuenta todas las atrocidades de Hitler.

R. Bueno, pues quite el ejemplo de Hitler…

 

P. No, no, es que es muy pertinente esa comparación. En Alemania el diccionario cuenta lo que hizo Hitler. Otra pregunta: ¿cree que la Real Academia de la Historia está obsoleta?

R. No, eso lo creen ustedes. La Academia es una institución muy conservadora en sus ritos. Yo esos ritos los respeto. Pero que seamos respetuosos con los ritos no quiere decir que no seamos muy innovadores respecto a las técnicas de investigación.

 

P. ¿Qué le falta a la Academia?

R. Más mujeres. Las hay muy preparadas pero menos que los hombres. Hay una cuestión: un historiador necesita disponer de muchas horas para documentarse en los archivos. Y por desgracia, en las mujeres esas miles de horas están dedicadas a criar a sus hijos y a ser amas de casa.

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