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“A los represaliados se les compensa poniendo las cosas en su sitio”

Viva Huelva, 30/06/2011 | 2 julio 2011

Encarnación Lemus es una de las historiadoras más destacadas en la reconstrucción de la represión que sufrieron las víctimas del franquismo

 

 

Teresa Montaño

Encarnación Lemus es una de las historiadoras más destacadas en la reconstrucción de la represión que sufrieron las víctimas del franquismo. Experta en la Transición, siguió escribiendo del exilio, para investigar después sobre la clandestinidad de los sindicatos en los 60 y la historia de los opositores en los años 40, especialmente el papel de las mujeres. Lemus ha dado voz a los represaliados, la posibilidad de contar su versión antes de morir. Por todo ello, ha obtenido el Premio Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica.

La labor de Encarnación Lemus trasciende lo puramente académico para alcanzar lo ético. Es una obligación contraída con los represaliados para contar una historia que ha sido negada durante mucho tiempo y que no empieza a conocerse e investigarse hasta los años 90. Su trabajo es una cuestión de justicia.

¿Cree que la justicia para las víctimas del franquismo llega demasiado tarde?

–Justicia es volver a escribir la historia. Estas personas que eran tratadas como reos, como asesinos, como anti patria, ya no lo son, eso se ha corregido, aunque es doloroso que no se haya abordado hasta 3o años después de la Transición. Lo que no se está abordando es considerar nulos los juicios del franquismo, pero a veces cuando se pide eso no se observa los cientos de miles de juicios que hay, eso no se puede hacer de la noche a la mañana. Aunque fuera de manera simbólica, se deberían revisar si no todos los juicios, sí los de personajes que sirvieran de ejemplo. También hay gobiernos autonómicos que están dando reconocimientos simbólicos. Creo que esa herida no se compensa con dinero, pero es un reconocimiento en forma de cheque, aunque el daño moral se compensa poniendo las cosas en su sitio. En el 89 empiezan a moverse estos temas pero no eran políticamente correctos. Hacia mitad de los 90 hubo una visita de los brigadistas internacionales y no hubo ninguna repercusión. Ellos quisieron visitar el Congreso y no hubo ninguna personalidad para recibirlos. En los 90 aparecen también asignaturas nuevas en las universidades, donde se podía actuar con libertad.

¿Es una necesidad abrir las fosas?

–Es una necesidad saber que existen. La relación con esa realidad es una necesidad profunda del alma de los familiares y del país. Un país no puede estar ciego a su pasado, porque debemos saber quienes somos como individuos y como colectivo. No sabría dar una respuesta a si es una necesidad abrir las fosas e identificar. Trasladar los muertos de sitio tal vez dependa de las distintas circunstancias familiares, pero dignificar donde están sí es una necesidad social. No creo que se vaya a ningún lado moviendo restos, e identificarlos cuando están mezclados o enterrados en cal es imposible económicamente. Trasladar los restos puede ser a veces ir contra la Memoria Histórica.

¿Qué opinión le merece la labor de las asociaciones por la Memoria Histórica?

–Las actuaciones institucionales han sido respuestas a la demanda social. La sociedad se tiene que movilizar para cambiar las situaciones, que es lo que ha pasado con volver a escribir la historia de la dictadura. Me merecen todo el respeto y han cumplido su misión.

¿Se quedó el Gobierno corto con la Ley?

–Hay una parte en la Ley que no está contemplada, que es considerar ilegales los juicios. En parte, de donde proviene el problema del juez Garzón, al cual considero un héroe de este país, es que las distintas leyes de amnistía fueron planteadas por la izquierda y hoy nos podemos doler de que la solución fuera así. Cuando comienza el proceso democrático, las leyes de amnistía buscaban no sólo que salieran los presos sino que desaparecieran los cientos de expedientes que estaban en activo. Para conseguir eso se hace una amnistía universal a propuesta de la izquierda, que implicaba, y es lo que no se vio, que también iban a quedar amnistiados quienes hubiesen cometido delitos contra los derechos humanos en la dictadura. Ahora tenemos las consecuencias.

¿La Transición se hizo de la mejor manera que se podía hacer?

– La Transición se hizo en el 75 con una izquierda muy débil y con la derecha en el poder. Mis primeros escritos sobre la transición, cuando tenía menos de treinta años, eran muy críticos porque era consciente de todo a lo que se había renunciado, tenía una cierta dosis de ingenuidad porque creía que la sociedad estaba reconciliada, era crítica porque creía que la Transición era demasiado continuista, la reforma implica que no hay cosas nuevas. Pero hoy vuelvo a escribir sobre lo mismo y creo que en el 75 la forma más segura de defender las libertades para el futuro inmediato era hacer la Transición que se hizo, hoy estoy con la izquierda que hizo la Transición y entiendo porqué fue tan generosa, si una sociedad no es capaz 35 años después de sostener un criterio común con respecto a la recuperación histórica mucho menos la del 75. La Transición se cerró pero hubo tiempo en los 80 y 90 para iniciar el resarcimiento moral.

Con el Premio Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica se reconoce su trayectoria personal y profesional en la difusión de los valores de la memoria histórica ¿Cuáles son estos valores? ¿Qué supone recibir este premio?

–Los historiadores estamos acostumbrados a tener poca trascendencia más allá del aula o los compañeros. Cuando esta intimidad se rompe y de vez en cuando hay un reconocimiento te sientes bien, crees que estás cumpliendo con tu trabajo. Pero creo que lo que he hecho tampoco es tan extraordinario, hay mucha gente que empezó a escribir otra historia que era necesaria, y premiarme a mí es premiar a otros. Me siento parte de un grupo, he sido vicepresidenta de Historiadores del Tiempo Presente y de Historiadores del Exilio y la mayoría hemos escrito esta historia. Yo soy miembro del comité del patronato de Nieto Alcalá Zamora, que fue presidente de la República y simboliza toda la recuperación, es el primer exiliado.

Usted es Defensora del Universitario ¿en qué consiste esta figura?

– Es una figura de mediación cuando hay desencuentro entre las partes. Existe desde el año 2000 y atiende desde al personal de administración y servicios hasta al profesorado y al alumno.

http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=184873&i=36&f=0