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La curva de las viudas de Ceuta

Francisco Sánchez Montoya. 19/08/2011 | 20 agosto 2011

Esa “Curva de las viudas de Ceuta” se cobró muchas vidas de dirigentes republicanos ceutíes

 

FRANCISCO SÁNCHEZ MONTOYA

fsanchezmontoya@hotmail.com

El dirigente sindicalista ceutí Ramón Arnau, en la tarde del 17 de julio de 1936, tras tener conocimiento de la sublevación en Melilla, se reúne en la Casa del Pueblo junto a otros dirigentes políticos y sindicales, las horas pasan rápida y los acontecimientos se están precipitando. Sobre las 23,00 horas observa como en las puertas de la Delegación del Gobierno se lee un bando, la ciudad está tomada por las fuerzas sublevadas.

Ya no puede huir hacia Tánger, como hicieron otros compañeros y salvaron la vida. Se dirige a su casa en la Huerta Martínez y se despide de sus padres, Ramón era familia de la dirigente sindical ceutí Antonia Céspedes “La Latera”, también detenida y ejecutada en la cárcel de mujeres del Sarchal. Se oculta en el campo en la zona del Tarajal, en el llamado “Arroyo de las bombas” en espera de acontecimientos. Los miembros de la falange local, continuamente daban batidas por la zona, sabían que muchos dirigentes políticos y sindicales se encuentran en ocultos en espera de poder huir hacia Tánger. En una de éstas batidas fué detenido y trasladado a la comisaría.

Tras estar dos días en la comisaría de policía, sufriendo duros interrogatorios, le comunican de madrugada, que lo van a trasladar a la prisión de García Aldave, el sabe que no son horas para realizar traslado, y que esa es la formula que se está llevando a cabo para ejecutar en cualquier cuneta de la Ciudad a los dirigentes políticos. No puede hacer otra cosa que acceder al traslado, sabe que su vida en esos momentos no vale nada. En la puerta de la comisaría, en la Plaza de Los Reyes, un camión le espera con varios falangistas. Junto a Ramón Arnau, también va el joven zapatero y miembro de las Juventudes Socialistas, José Molina Castillo, los dos son esposados, en el intercambio de sus miradas se trasmiten la tragedia que están viviendo.

Cuando apenas le quedan algunas curvas para llegar a la prisión de García Aldave, todavía albergaban la esperanza de llegar con vida a los barracones del centro penitenciario, pero el camión se detiene, el chofer grita “nos hemos quedado sin gasolina, tenemos que subir caminando”. Los dos saben que les llegó la hora. Son bajados y comienzan a caminar delante de ellos. Al llegar a la aciaga curva son tiroteados. Ramón Arnau pudo contar en un expediente ese suceso: ” Cuando me llevaban detenido, hacia la Posición A, junto a otro, al parecer se paro el coche por falta de gasolina, nos bajaron, echamos a andar, y dispararon sobre nosotros, cayendo en el suelo mi compañero y yo por un barranco”.

El joven José Molina recibió un solo impacto, en la cabeza, falleciendo en el acto y a Ramón Arnau, en un principio se le dio por muerto, pero al certificar su muerte en el depósito de cadáveres del Cementerio de Santa Catalina comprueba que estaba aún con vida, lo trasladaron al hospital de la Cruz Roja, donde se está recuperando. El 5 de agosto el director del hospital, recibió un oficio del director del hospital militar, comunicándole que debido a la mejora del detenido, Ramón Arnau, se le debe trasladar para una mayor seguridad, ya que podía intentar escapar del centro civil. El 6 de agosto fue trasladado, y cinco días después pese a su gran mejoría, y según el informe, al que he tenido acceso: “falleció como consecuencia de un sincope cardíaco”.

Esa “Curva de las viudas de Ceuta” se cobró otras muchas vidas de dirigentes ceutíes, como la de Eduardo Morales Gallardo, de 16 años, que pese a su juventud era delegado de la UGT en la barriada de la Unión y José Hernández López de 30 años. Durante las elecciones de febrero de 1936, se destacaron por su lucha a favor del Frente Popular, preparando los mítines del candidato socialista Manuel Martínez Pedroso. El 30 de julio de 1936, cuando se encontraban en la barriada, sobre las 19 horas apareció un coche con cuatro falangistas, pistolas al cinto, se bajaron dirigiéndose hacia ellos, cuando lo van a detener logran huir, comenzaron a dispararles pero sin alcanzarlos. Establecieron un servicio de vigilancia y sobre las 20,30 horas cuando vuelven confiados a sus casas, procedieron a su detención. Al igual que las otras ejecuciones. En el Consejo de Guerra se puede leer: ” El camión donde son transportados se detiene por una avería, una curvas antes de llegar a la prisión de García Aldave, los bajamos y comienzan a caminar hacia la prisión, intentaron escapar aprovechando la oscuridad de la noche e iniciaron la huida hacia un barranco existente en el margen izquierdo de dicha carretera, les tuvimos que disparar, falleciendo los dos, con sendos disparos en la cabeza”.

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