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Para un republicano la fosa común es un lugar sagrado

Santiago de Córdoba Ortega. Jaén Víctimas del Franquismo, | 2 agosto 2011

No el Valle de los Caídos

 

 

PARA UN REPUBLICANO LA FOSA COMÚN ES UN LUGAR SAGRADO, NO EL VALLE DE LOS CAÍDOS

Estimad@s amig@s, hace un momento he visto el reportaje ¿EL VALLE DE TODOS?  que Informe Semanal de TVE emitió el pasado 30 de julio. Como historiador la temática sobre el Valle de los Caídos sólo era una referencia más de la criminalidad franquista, suficientemente documentada, ocupando en mi librería varios espacios, entre ellos el escrito por mi amigo Fernando Olmeda: “El Valle de los Caídos. Una memoria de España” (Barcelona, 2009); no obstante, desde el 10 de julio es también un asunto personal, lo que me retrotrae a mis sentimientos gregarios de la familia.

Después de muchos años investigando la represión franquista en la provincia de Jaén había sido incapaz de localizar el lugar exacto del fallecimiento y enterramiento de mi tío paterno Francisco. Hace más de veinte años que comencé a investigar la represión franquista en la provincia de Jaén, documentando hasta ahora varios miles de expedientes electrónicos: 3.590 fallecidos por la represión franquista (2.752 en la provincia y 838 en otras provincias andaluzas y comunidades del Estado español); 2.360 muertes por acción de guerra y bombardeos nacionalistas; y 4.251 expedientes sumarísimos, representando un tercio del total de jiennenses que sufrieron cárcel o trabajos forzados en campos de concentración.

Desde muy pequeño, durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, había oído la constante queja de mi abuela Antonia no saber casi nada sobre su hijo Francisco. Recuerdo su cuchicheo y llanto, porque el miedo era tan grande que no se podía llorar por un hijo; también recuerdo los circunstanciales comentarios de mi padre Santiago, (afiliado el 1 de junio de 1931 a la FTT-UGT y castigado a trabajar en el desescombro del Santuario de la Virgen de la Cabeza, sin expediente previo, en un batallón disciplinario de soldados bajo la dirección de Regiones Devastadas); o la rabia contenida de mi tío Luis, (de las JSU, que pasó duros años esclavizado en el Batallón de Soldados Trabajadores Número 6 construyendo la carretera de Igal en Navarra y después en las fortificaciones de Algeciras). Hubo de pasar años para que yo pudiera comprender esto y otros secretos familiares, porque para los vencidos la guerra no terminó en 1939.

A través de foros, medios digitales o del proyecto andaluz “Todos los Nombres”, del que soy colaborador, he recibido múltiples peticiones solicitando información sobre sus familiares. Muchas tuvieron respuesta, pero en algunos casos no me fue posible. Cuando así sucedía, para que no se desanimaran, les contaba el caso personal de mi tío Francisco: Casi al final de la guerra civil mi abuela recibió la visita de un vecino que había estado en el frente con su hijo. Según él, a finales de marzo de 1937 había visto, durante el fragor de la Batalla de Pozoblanco, cómo su cadáver era enterrado junto a más de 100 soldados republicanos en una fosa común excavada en el campo. Les decía a tod@s mis comunicantes que a pesar de  investigar casi el 100% de los fallecidos jiennenses en la provincia y, gracias a la generosa ayuda de historiadores y asociaciones de la MH, casi el 50% de los fallecidos en otras comunidades, no había sido capaz de localizar y documentar la muerte de mi tío Francisco, aunque no perdía la esperanza de hacerlo.

Ahora, después de 75 años de su muerte y la mitad buscando alguna información, el pasado 10 de julio localicé de forma causal en la red las circunstancias del fallecimiento y el lugar donde yacen sus restos. Mi tío no falleció en la Batalla de Pozoblanco (marzo-abril 1937), sino en tierras catalanas (Lérida, 1938-39). Según el Archivo Histórico Nacional, Fondo Causa General, serie  Pieza principal de la provincia de Barcelona (legajo 1591, Caja 1, Expediente 7, folio 36), su nombre aparece en el municipio de Montmany-Figaró como uno de los diez miembros  del Comité Revolucionario Rojo (letra C, número 4) y también como uno de los cuatro integrantes del Comité de Acción (letra C, número 9), cuyo documento fechado el 21 de mayo de 1941 lo suscriben el alcalde, el jefe de la FET y de la JONS y el comandante de puesto de la Guardia Civil.

Según las Webs de la Universidad de Lérida -Departamento de Historia- (Memorial Democrático. Los muertos de la Guerra civil y de la represión franquista en tierras de Lérida: Cementerio y Valle de los Caídos) y también la de “En Recuerdo de Todas las Víctimas” mi tío francisco falleció en el municipio de Lérida (Hospital Militar), enterrado en una fosa común del Cementerio (Patio de San Miguel) y en 1958 trasladados sus restos al Valle de los Caídos. La fuente de estos datos corresponden a la investigación de Queralt Solé, doctora de historia contemporánea y profesora de la Universidad de Barcelona, publicados en 2008: “Els morts clandestins: Les Fosse comunes de la Guerra Civil a Catalunya (1936-1939)”.

Según Queralt Solé, en la Subdelegación de Gobierno de Lérida existe un documento con la “Relación nominal del personal que fue enterrado en el Cementerio de esta Plaza, según datos facilitados por el Hospital Militar, cuyos restos reposan en el Departamento de San Miguel, con expresión del Cuerpo a que pertenecían, empleo y nombres y apellidos”. En esa relación aparece “Francisco Córdoba Martínez, hijo de Francisco y Antonia, natural de Andújar (Jaén), soldado del Parque de Montaña del Ejército del Norte”. En 1958 los 145 restos mortales de esta lista gubernativa, fueron exhumados y trasladados al Valle de los Caídos. Como se indica en el programa de TVE, “Informe Semanal”, a los familiares de los republicanos no se les pidieron autorización. Franco lo hizo sin oposición alguna de las familias, como pudieron hacerlo los familiares de los fallecidos nacionalistas;  incluso mis abuelos Francisco y Antonia no sólo desconocían dónde estaba su hijo, sino que al pertenecer a la otra España y tener a sus hijos clasificados como desafectos al régimen, el silencio y el miedo eran vitales para la supervivencia.

Posiblemente esta información no tenga interés científico para mis amig@s y compañer@s historiadores, porque pertenece a la memoria histórica personal o a la intrahistoria, según Miguel de Unamuno; no obstante, creo que su casuística, a la que tantas veces se acude para exponer o explicar algún hecho de nuestra pasado cuando la documentación es insuficiente, puede servir como hipótesis para casos muy semejantes, pero sobre todo para los familiares de las víctimas que, como yo hasta hace unos días, desconocen cuándo fallecieron y dónde yacen los restos de sus ascendientes.

 

Santiago de Córdoba Ortega

REFERENCIAS:

– TVE. Informe Semanal:   ¿EL VALLE DE TODOS?

http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-valle-todos/1164641/

– Universidad de Lérida -Departamento de Historia- : Memorial Democrático. Los muertos de la Guerra civil y de la represión franquista en tierras de Lérida: Cementerio y Valle de los Caídos. http://webserveis5.udl.es/gcivil/cem_lleida.php

– “En Recuerdo de Todas las Víctimas: Francisco Córdoba Martínez

http://www.enrecuerdode.com/inclusiones.php?name=córdoba martínez&passawayplace=&placeoforigin=

 

https://www.facebook.com/notes/ja%C3%A9n-v%C3%ADctimas-del-franquismo/para-un-republicano-la-fosa-com%C3%BAn-es-un-lugar-sagrado-no-el-valle-de-los-ca%C3%ADdos/10150249238981292