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Un paga vitalicia por el horror nazi

Público, 07/08/2011 | 8 agosto 2011

Francia indemniza a los hijos de los españoles que fueron detenidos en suelo francés y asesinados en campos de concentración

 

JORDI MUMBRÚ BARCELONA

Sólo tenía ocho años, pero el recuerdo sigue intacto. “Venían siempre de noche”, explica Joan Comellas. A esas horas de la madrugada, la madre ya lo había acostado, como a su hermano, pero era imposible mantener los ojos cerrados cuando llegaban los militares y aporreaban la puerta. La madre abría y los fascistas entraban dando golpes en medio de la oscuridad y revolvían con violencia todas las habitaciones de la casa. Buscaban a Enric, el padre de familia. Por suerte, Enric ya hacía días que se había ido. Cabreados porque no lo encontraban, los fascistas siempre robaban algo de la casa, recuerda Joan con todo detalle.

Durante años, su padre había sido el presidente del Sindicato de Arrendadores y Cultivadores (Rabassaires) en Castellar del Vallès y todos le conocían. Al perder la guerra entendió que tenía que huir y se fue a Francia, donde encontró una familia que lo acogió para que les ayudara en el campo. Para una persona comprometida como Enric, la vida plácida de campo duró poco: cuando los nazis ocuparon Francia, volvió a implicarse y empezó a ayudar a judíos y a militares ingleses a cruzar la frontera a través de las montañas para huir hacia España. Desde allí trataban de ir a Portugal y marchar hacia Inglaterra. Enric salvó muchas personas pero un mal día “hubo un chivatazo”, dice convencido Joan. Cayó en manos de los nazis.

Una mujer busca, desinteresadamente, a todos los afectados para informarles del pago

Parada final en Buchenwald

Tras encerrarlo y torturarlo en una cárcel francesa, los nazis lo trasladaron al campo de concentración de Buchenwald el 19 de enero de 1944. Le dieron un número, el 40.576, y le robaron una vida. En Buchenwald termina su historia. Joan Comellas conserva todavía el tétrico documento que certifica el destino de su padre. También tiene las cartas que le mandaba desde Francia a su madre, antes de ser detenido.

Todos estos recuerdos los encontraron los nietos cuando, hace años, decidieron investigar la historia del famoso abuelo. Pero ya hace mucho tiempo que Joan lo archivó todo y guardó en un cajón los documentos y la historia de su padre. Se han mantenido allí hasta hace unas semanas, cuando una inesperada llamada abrió el cajón de golpe.

Enric fue detenido mientras ayudaba a los judíos a cruzar la frontera

En el otro lado del teléfono había una andaluza militante por la justicia histórica llamada Pilar Pardo. Ella le localizó para informarle de que el Estado francés le quiere recompensar con más de 27.000 euros. La ayuda es para Enric y para todos “los huérfanos de los padres que han sido víctimas de actos de la barbarie durante la Guerra Mundial” en territorio francés. Esta ley compensatoria entró en vigor en 2004 y desde 2008, Pilar Pardo y Javier Crivicich, que falleció recientemente, buscan entre los tétricos listados de los campos de concentración a todos los españoles que fueron detenidos en Francia y asesinados por el fascismo. Cuando localizan a los hijos de las víctimas les dan la noticia: “Tienes derecho a 27.000 euros”. Pilar y Javier han encontrado ya a unas 125 personas en toda España que tenían derecho a esta indemnización y no se habían enterado. “Creo que hemos repartido más de 500 millones de pesetas”, dice Pilar haciendo cálculos. Su trabajo es desinteresado o, como dice ella misma, “por un ideal”. La mayoría de las personas que reciben su llamada responden con incredulidad pero, al poco tiempo, después de mandar a Francia toda la documentación que llevaba años escondida en un cajón, cobran los 27.000 o una paga vitalicia de unos 400 euros mensuales.

El dinero siempre va bien y más en crisis. Aún así, Joan destaca que lo más importante de la indemnización del Estado francés es que alguien valore la vida que Enric entregó en la lucha contra el fascismo. “No espero nada parecido de las instituciones españolas. Ni tan siquiera el perdón”, lamenta. Pilar sigue su búsqueda de huérfanos de padres y madres detenidos o asesinatos en suelo francés. Su correo es pilar.pardo.v@hotmail.es.

http://www.publico.es/espana/390416/un-paga-vitalicia-por-el-horror-nazi