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27 de Septiembre: ¡A la lucha, a la vida, por la libertad!

Maité Campillo. Kaos, 26-9-2011 | 28 septiembre 2011

“Asesinos de razones y de vidas, que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días y que en la muerte os persigan nuestras memorias”

 

Todavía os temen, el poder no quiere ni oír hablar de víctimas de la dictadura, os temen a todos; a cientos de miles de muertos, os temen porque estáis entre nosotros. Vigilan nuestros ojos por cada señal que nos enviáis, nuestros movimientos. Vuestras tumbas, y las fosas comunes desenterradas se les atragantan porque su objetivo es silenciar, que nadie piense. Por eso tienen miedo, saben que no estáis muertos, que como el cantante de todas las épocas Lluis Llach, “a fuerza de noches amáis la vida… a fuerza de verdades a fuerza de mentiras”. Saben que sólo mataron la materia, lo saben, que entre nosotros sigue fresco vuestro empeño esculpido en la historia del antifascismo internacional junto a las palabras del compositor y músico que les condena: “Assassins de raons i de vides que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies i que en la mort us persegueixin les nostres memòries”/ Asesinos de razones y de vidas, que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días y que en la muerte os persigan nuestras memorias.

36 años de fondo, de una de las muchas noches largas del franquismo. Noche del 27 se Septiembre de 1975. Cinco árboles en quietud, cinco clavos junto a otros muchos asesinados que siguen deambulando por el espacio, acompañándonos, dispuestos, a enterrar de una vez por todas el nazismo franquista. Cinco troncos de miles de astillas de savia presurosa. Noche de espera, que ciñó en puño internacional la protesta contra los crímenes de la dictadura. El apoyo, de ese lado del mundo anticapitalista a rebosar de antifascismo fue patente e inolvidable para el que lo vivió, una bandera de lucha.

Mucho se ha hablado, año tras año, de los últimos fusilamientos de la momia del fascismo; de la impunidad de la dictablanda, y del abandono y desprecio a las familias de los asesinados, que siguen buscando resarcir la memoria de los suyos peleando un lugar en la historia de la lucha por la libertad. Persistiendo en anular sentencias y abolir dicha impunidad que rodea 32 años de gobiernos de turno. De eso hablamos, de su ruido metálico de paz en el mundo y hablamos de su doctrina pacificadora, al igual que la franquista que no es igual pero que es lo mismo, a la hora de pacificar con la OTAN, y sin ella en Euskal Herria; en su pacificación mantienen el disparar al aire, y desde el aire, apuntan al pacificador y al militante. Sobre esta lucha de contrarios, ellos, los asesinados desde 1936 hasta nuestros días; ahí están, en ese punto de dias que son años, que son décadas sin que les dieran ni tiempo para hablar, defenderse, ni tan siquiera despedirse de las cientos, miles de personas que les querían. Los desarraigaron a garrote vil, fusilados y a golpes de tortura; ahí están, fuera del alcance de nuestros abrazos. Y ahí sigue la montaña, vibrando con todos ellos, con su inmensa y permanente boca activa, y si la amordazan, nos queda la palabra.

A sus faldas los árboles brotan frutos; junto con la palma, baten en mis oídos el son de las caracolas. Piedras de todas los tamaños y tonalidades de piel cantan, suenan sobre formas y procedencias sin igual al ritmo de sus hojas. Los campos sembrados ríen; una continuidad de peñas y picos de cresta altiva forman una larga cordillera. Las montañas abren y cierran nubes de gas sobre sus puntas que se resisten, deseosas de observar su gente como telón de fondo de una nueva forma de vida que se prolongó años entre soles, lluvias, niebla, nieves, tormentas. Un escenario: el pueblo; una coreografía: los huertos y animales de las cuadras en su ritmo y vida natural; cuevas, cabañas de pastores y cordones resistentes airean irguiendo ropa a secar al aire libre, algunas de sus prendas han sido hitos para los autores principales de la resistencia en su guerra de guerrillas, como lo fueron las señales de la luz de las casas, focos escénicos alentando a la vida. El maqui camina, (como caminaron todos los fusilados del franquismo hasta su agonía), a su alrededor la muerte ciñendo sus talones. A distancia observa, en medio del sufrimiento el valle, alimentando su agonía. Son los suyos también torturados en la aldea, pueblo; acosados, interrogados, increpados a cualquier hora del día y de la noche. Recuerdos, avisos y alarmas que envían a través de las prendas, también su color formó jalón de muy diferentes sorpresas dentro del mudo lenguaje dirigido a los del monte.

Ellos no descansan, duermen durante el día, son lobos de la noche entorno a las llamas de la lumbre, por eso su dolor es más profundo. Rastrean huellas, olfatean escurriéndose a las escondidas, sorprendiendo; escuchan en silencio bajo las zarzas y setos, esperan… la Guardia Civil pasa de largo sin verlos, siiiilencio. Descansan de sus caminatas nocturnas pueblo a pueblo, algunos ya intentando divisar la frontera. Así años, buscados por perros adiestrados con generosa pólvora en la recámara. Años que acabó la guerra, pero no la persecución, la muerte, la represión dura.

[Observé un ave fuera de su camino, dormid@ sobre su propia historia, sobre las piedras y cantos que agitaron su vida en otros tiempos. Su boca seca, exprimida por la impotencia que brinda la apatía que la devora.]

La tierra violentada, violada, ultrajada; sobre sus contracciones ellos, aún se resisten a dejar la montaña. La tierra vomita sangre, cientos de tumbas colectivas silenciadas por la propia barbarie que aportó el terror; flotan patentes, desenmascarando el nazismo europeo que se cebó sobre un estado, un pueblo, tres de sus cuatro partes campesino. La sangre que de ellos emanó, sigue filtrándose; llegó a los huertos buscando la casa en el valle, sigue en su recorrido hacia la luz de nuestros días.

Las hermosas montañas, las bellísimas rocas de formas irregulares, por la erupción de la metralla, coronan una costa de su lucha, (que la escuela indujo a creer, que abuelos y padres eran majaderos; como si la historia por ellos vivida, fuera leyenda inventada por plebe muerta de hambre) sobre la que se alimentó un gran puño de nuestro tiempo, nos sigue alimentando. No en muchos países, se pudo ver cosa igual sobre la montaña humana enfrentada a un arsenal bélico europeo escalofriante, dirigido por gobiernos miserables contra hombres y mujeres de la tierra.

Arriba la bandera, en lo más alto sus puños. Los picos de la montaña realzan la tricolor. Monte abajo todo rojo, fertilizando formas y estilos propios de una lucha que continúa más allá del olvido.

Hoy, recuperando sus tumbas a dentelladas, contra un poder de “civilización democrática”, que vomita franquismo en todas sus leyes sobre nuestras espaldas. La piel se eriza, el dolor no se ha alejado; los fundamentos de la dictadura mantienen leyes en equilibrio, como losa que aplasta, ahoga, asfixia, mata. Una sudadera de fiebre ardiente, de juventud, recorre como rayo que no cesa mi cuerpo.

Me siento como Miguelito, soñando entre sábanas de almidón y estruendo, exteriorizando nuevas expresiones y sentidos.

Impulsada como nómada entre bosques, deambula como loba mi instinto femenino; abrazada al mundo y sus caminos, todo es camino. Atrás la impotencia apática, el feo “humor” desmoralizador del asquead@, y sus tragos de desidia acumulada, atrás siempre!!!. ¡A D E L A NT E!, los “vagabundos del misterio”, héroes de la persistencia haciendo camino, peleando el camino, los veo… Vanguardia que laureo por el brillo y tono de su color y sabor fresco, sobre el que fundamentan hermosas razones emblemáticas de casta guerrillera: ser o no ser, revolución o muerte. ¡Al monte, al monte! ¡A la vida, a la lucha, a la libertad!. Y, en este espacio para el riesgo desfilamos todos, hasta los que nunca han pisado el piso o alfombra de un teatro revolucionario. ¡Todos quieren aprender, conocer, formar parte de un sistema nuevo, ese que se parece a la historia que generación tras generación forma parte de nuestras vidas desde que nacemos, como agua imprescindible de la que bebemos.

Y Franco se despidió fusilando, (y los Reyes aplaudiéndole), tal como entró en el poder en el 36. Paradojas de la vida, este año se cumplen 36 años, de los últimos de sus crímenes. Murió confesado, comulgando, asesinando, pero vamos llegando. Resistir es vencer, combatir organizar, construir. Siempre adelante compañeros, la revolución es permanente. Un año, otro más, sumando fondo a los últimos fusilamientos: Sánchez Bravo, García Sanz, Baena Alonso, Otaegi eta Txiki… y, en Durango, mandaron retirar la placa en recuerdo a éstos últimos, igualmente en Amorebieta, el nombre de la calle por mandato “español”, (no de Isabel la Católica), sino de la política “transicional” que rige la constitución monárquica heredera del fascismo que masacró el espíritu de Libertad y República.

Mientras, entre tanto y tanto, en pleno centro de Bilbo, (plaza Moyua), el edificio de hacienda presume un escudo franquista desde hace décadas en lo alto del edificio. Algo más lejos, Melilla, buen ejemplo donde la “democracia” encarnada en el PP, (Fraga, como el 100% de los implicados en la dictadura, morirá sin ser juzgado por sus crímenes), condecora a un asesor “orgulloso”, de haber presenciado la ejecución de Puig Antich. En Melilla, se mantiene la última estatua que homenajea al dictador del garrote vil, y en sus calles siguen sobreviviendo nombres y monumentos que recuerdan al asesino. El franquismo vive en la constitución a través de la monarquía legada por él, condecorando a apólogos del terrorismo a favor de la pena de muerte y del garrote vil, en este caso sobre el joven Puig Antig. Se “jactan” de esta manera a través del águila imperial del yugo y de las flechas. No es único, hay más ejemplos por Hego Euskal Herria, por toda la península, ¡no digamos en el archipiélago canario donde el 18 de julio se celebra con desfiles y amanecen pueblos bañados en carteles de la falange. No, no queremos que toda esta “filosofía”, sirva de atracción turística, como sirven los crematorios humanos de miles de inocentes, comunistas, libertarios antifascistas y más, al margen de ser o no ser judíos de religión.

Contra la tiranía y su impunidad, me uno a mis amigos antifascistas de todos los colores; mi odio lo dejo para el castigador de humanidades del planeta y sus satélites. Ya que si todos tenemos derecho a vivir en él, por lo tanto a compartir su espacio, ¿porqué se empeñan en hacernos desaparecer?. Y, yo odio a la gente que hace eso. Pero entre tanto, canto por que esos muertos, puedan llegar a sus puertos.

PD.

Ministros, militares, jueces y policías siguen sin depurar, y sin ninguna investigación para la recuperación de los niños robados a las presas políticas. 82 años!, de injusticias permanentes con una política oligarca terrateniente y una banca especulativa de expolio sin límite, y un pueblo, sin presente y sin futuro para sus hijos.

***

Carta de despedida de José Humberto Baena, uno de los últimos fusilados por el régimen franquista.

Papá, mamá:

Me ejecutarán mañana de mañana.

Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue.

Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente.

Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero. No por mí. Pero tenéis que consolaros pensando que tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo, al menos yo así os lo pido.

¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte!

¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera mi último abrazo! Pero no os preocupéis, cada vez que abracéis a Fernando, el niño de Mari, o a Manolo haceros a la idea de que yo continúo en ellos.

Además, yo estaré siempre con vosotros, os lo aseguro.

Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido.

Haced todo lo posible para llevarme a Vigo.

Como los nichos de la familia están ocupados, enterradme, si podéis, en el cementerio civil, al lado de la tumba de Ricardo Mella.

Nada más. Un abrazo muy fuerte, el último.

Adios papá, adios mamá.

Vuestro hijo:

José Humberto

Maité Campillo (actriz)

http://www.kaosenlared.net/noticia/184111/27-septiembre-lucha-vida-libertad