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Fanny Edelman: Militante eterna

Héctor Bernardo. Tercera Información, 18-09-2011 | 20 septiembre 2011

Fanny Edelman es todo un símbolo de que el compromiso militante jamás se acaba

 

Sus primeros pasos en la política los dio a los 20 años. En febrero cumplió 100 años de vida y 80 luchando por un mundo mejor. Combatió contras las fuerzas de Franco durante la Guerra Civil Española. Recorrió el mundo apoyando las reivindicaciones de los trabajadores y los reclamos por la igualdad de género. Fanny Edelman es todo un símbolo de que el compromiso militante jamás se acaba.

Como muchos de los jóvenes que hoy se suman a la militancia movidos por las ansias de construir un mundo mejor, cuando sólo tenía 20 años Fanny Edelman comenzó a dar sus primeros pasos en la lucha contra las injusticias sociales. Fue integrante de Socorro Rojo; se unió a Partido Comunista; participo en la defensa de la República durante la Guerra Civil Española; trabajó durante 50 años (desde 1947 hasta 1997) en la Unión de Mujeres de la Argentina; fue secretaria general de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, entidad que bajo su dirección realizó importantes trabajos con la ONU, la UNESCO, UNICEF y la OIT(durante su conducción la Federación fue una de las entidades que propuso a la ONU la creación del día internacional de la mujer). Su compromiso militante la llevó a estar en Vietnam, Cuba, África y en cada rincón del mundo donde se pudiera trabajar en pos de los derechos y las reivindicaciones de los trabajadores y por la igualdad de género. Hoy, con 100 años recién cumplidos, sigue militando con lucidez y entusiasmo. Preside el Partido Comunista y asegura que hay que apoyar críticamente el proceso que lleva adelante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

A poco de cumplirse un nuevo aniversario del fin de la Guerra Civil Española, nos acercamos a charlar con ella sobre sus comienzos en la militancia y su participación en ese proceso que marcó la historia mundial, y que asegura le dejó la firme convicción de lo fuerte que puede ser un pueblo cuando pelea por sus derechos.

– ¿Cómo empezó su militancia?

Siempre sentí los dolores de la gente. Vengo de un hogar muy modesto que también tenía muchos dolores. Hasta los 20 años me dediqué a ayudar a mi madre y a mi padre. Pero diría que el salto lo di cuando llegó la primera dictadura militar, en el año ´30. Esa dictadura que robó derechos, que alteró completamente la vida de la nación. Esa dictadura realizó una gran persecución contra anarquistas y comunistas. Las cárceles se llenaron.

-¿En ese contexto dio sus primeros pasos en la militancia?

En esas circunstancias conocí a una rusa, cuyo nombre hoy escapa a mi memoria, una mujer que después del triunfo de la revolución rusa salió acicateada por su marido,que no tenía mucha simpatía por los revolucionarios. Ella siempre sintió un dolor muy fuerte por haber abandonado ese país al que quería mucho y también quería mucho todo el proceso que allí se estaba gestando.

Cuando la conocí, ella se dio cuenta de mis inquietudes, de mis preocupaciones y me invitó a trabajar en Socorro Rojo. Ella me explicó que Socorro Rojo era una institución de carácter internacional que funcionaba activamente en solidaridad con los presos políticos y sociales. Los integrantes de este grupo recorrían las ciudades y recolectaban alimentos para los presos y para los familiares de los presos. Además, juntaban dinero para solventar el salario que el jefe de la familia no podía dar porque estaba preso.

– ¿Allí surgió su vinculación con el pensamiento comunista?

Sí, fue ahí porque Socorro Rojo estaba dirigido por tres comunistas muy significativos que para mí tuvieron una importancia muy grande, sobre todo Alcides de la Peña, una médica recibida en Córdoba que había sido expulsada de la facultad por comunista. Con ella se entabló una profunda amistad que duró hasta su muerte. Una mujer a la que yo respetaba muchísimo.

Hubo otras personas que también me enriquecieron muchísimo. Cuando vivíamos en Vicente López conocimos a un grupo de anarquistas. Hombres de gran talento, gente de un valor humano muy grande. Para mí significó mucho porque ellos me adentraron en los aspectos culturales del pensamiento revolucionario. Allí conocí a figuras cómo Álvaro Yunque, que me impresionó enormemente; o Leónidas Barleta, que había creado el teatro del pueblo. Con mi compañero nos hicimos muy amigos de él. Es una figura que lamentablemente hoy está muy abandonada, Leónidas Barleta.

¿Es para esa época que comienza a gestarse lo que después derivaría en la Guerra Civil Española?

En 1934 nos conmueve profundamente una gran huelga de los obreros de la cuenca minera de Asturias, que fueron reprimidos brutalmente. Eran los peor pagados de toda Europa. Esa huelga tuvo repercusión acá en lo que llamábamos el Patronato Español de Ayuda a las Víctimas Mineras. Ahí nos acercamos. Tan brutal fue esa represión, dirigida por el general Franco, que se formó una comisión investigadora de los horrores. Hubo fosas comunes, torturas brutales, una cosa espantosa.

De allí surgió la figura de Pasionaria, hija de mineros, esposa de un minero, hermana de mineros. Dedicó toda su fuerza y su capacidad a la solidaridad con los mineros. Una mujer de una personalidad apasionante, por su capacidad de movilización, por su decisión, por su contacto humano permanente con el pueblo. Durante la guerra ella jugó un papel esencial.

– ¿Cómo fue que usted se sumó a las tropas que fueron a combatir a España?

Cuando estalló la guerra, nuestro partido y otras fuerzas políticas propiciaron un gran movimiento de solidaridad. Un movimiento de solidaridad material, moral y política. Se constituyó lo que se llamó la Federación de Organizaciones de ayuda a la República Española,que movilizó a miles de personas. Se juntó dinero, ropa, calzado, medicamentos, sábanas, todo lo que fuera posible. Mi compañero era periodista de una gran organización obrera, la Federación de la Construcción. En el núcleo donde estaba trabajando se comentó la presencia cada vez mayor en España de brigadas internacionales; en realidad eran los perseguidos en sus países de origen que tenían que trasladarse a alguna parte. Estas brigadas internacionales jugaron un papel esencial durante la guerra y naturalmente estimularon profundamente la solidaridad. Para mí la solidaridad es un elemento esencial de nuestro pensamiento revolucionario. Ahí surgió la idea de ir a España.

– ¿Cómo fue su participación?

En España me incorporé a Socorro Rojo y mi compañero, que era periodista, fue como representante de La NuevaEspaña, que era el periódico que hacía acá el movimiento de solidaridad.

Estuvimos dos años. Fue una experiencia inolvidable, incapaz de medirse. Cuando un pueblo defiende lo suyo, qué fuerza tiene… qué fuerza tiene. Se luchaba con hambre, con frío e incluso a veces desarmados.

¿En aquel contexto fue que conoció al poeta Antonio Machado?

Sí, tuvimos la fortuna enorme fortuna de conocer al gran poeta Antonio Machado, que fue el que, durante el durísimo invierno del ´36, convocó al pueblo español a dar lo que pudieran para cubrir las necesidades de los soldados. Y a mí me tocó dirigir la campaña, un honor extraordinario y una experiencia inolvidable.

¿La derrota fue un golpe muy duro?

La guerra no se perdió por incapacidad, sino por la traición de uno de los jefes de la República,que le abrió Madrid a las tropas franquistas.

Ese fue un momento realmente trágico, trágico. Ahí se produjo la huida hacia la frontera francesa de miles de hombres, mujeres y niños, de viejos y jóvenes. Y en la frontera francesa,en lugar de recibirlos como refugiados, los colocaron en campos de concentración. El gobierno francés tiene una responsabilidad terrible,porque para favorecer la política de Franco y sus aliados nazis y fascistas impidió que las armas que el gobierno Español había comprado cruzaran la frontera y entraran a España. Ese fue un período realmente negro.

– ¿Cómo fue el regreso?

Nosotros volvimos y nos dedicamos a recibir a los refugiados. En el movimiento de solidaridad de Argentina, de Chile y de Uruguay reunimos dinero para traer a 3 mil refugiados. Luego también, pero con muchísima más dificultad, organizamos la ayuda a los presos políticos. Cien mil presos políticos tuvo la dictadura de Franco, de ellos más de 20 mil eran mujeres. Son inenarrables las torturas, los crímenes que cometió durante los 40 años de dictadura.

Crímenes que siguen impunes.

Recién ahora, 70 años después de terminada la guerra, se instituye una especie de movimiento por parte del gobierno español para recuperar la memoria. Eso se logró por la presión enorme de familiares de aquellos que murieron durante la guerra, para descubrir lasfosas comunes y recuperar a sus muertos.

Esa guerra fue clave no sólo para España sino para todo el mundo.

Franco tomó el poder en abril y en septiembre los nazis atacaron Polonia y se inició la Segunda Guerra Mundial, que se transformó en una guerra antifascista cuando ingresa la Unión Soviética y se instituye la coalición de los países antifascistas. Aquí también se desarrolló un movimiento enorme de solidaridad que estuvo profundamente enraizado en el pueblo. Creo que esos dos movimientos (por España primero y por la Unión Soviética después) elevaron profundamente el sentimiento antifascista de nuestro pueblo. La Guerra Civil Española lo despertó y la Segunda Guerra Mundial lo amplió de manera extraordinaria.

Usted dijo en una entrevista que la derrota en la Guerra Civil Española no le había dejado una desilusión.

No, porque conocimos al pueblo. Conocimos su heroísmo, su sacrificio y ese sentimiento de patria tan profundo arraigado en cada uno de ellos. Por otra parte,hay que tener en cuenta que el gobierno del Frente Popular elaboró la constitución más progresista que tuvo Europa, y estableció la reforma agraria, algo fundamental para un pueblo sometido durante siglos a la rapacidad del feudalismo de la nobleza. De manera que para los campesinos era una liberación extraordinaria. Y se aplicó durante la guerra. Fue una experiencia extraordinaria.

Una relación dialéctica

Más allá de ser una referente histórica, Edelman participa activamente de la discusión política Partido Comunista, por lo que en esta charla la coyuntura no podía quedar de lado.

¿Cómo es la relación con el Gobierno?

La presencia de la juventud motivada por la muerte de Kirchner es un tema para profundizar más. ¿Por qué la muerte de un hombre como Kirchner movilizó tanto a los jóvenes? Yo creo que esa juventud aprecia en la política kirchnerista un cambio. Nosotros tenemos una política muy clara con el Gobierno. Nosotros somos dialécticos, y entendemos que haya aspectos de la política gubernamental que son positivos y que hay que apoyar. Apoyamos la Asignación Universal por Hijo, la jubilaciones, la recuperación de Aerolíneas, la Ley de Medios, la política exterior con todo lo que representa la UNASUR; también apoyamos al Gobierno durante el conflicto de la 125, etc., etc. Son claros avances para la sociedad. Pero del mismo modo criticamos otras cuestiones, como la ley de los partidos políticos, que creemos que va hacia el bipartidismo, la ley antiterrorista, o la falta de medidas que afecten a las grandes multinacionales, a fin de obtener el dinero que garantice el 82% para los jubilados. Esperamos que el Gobierno radicalice su política y, entre otras cosas, recupere el patrimonio nacional (el petróleo, la minería, la marina mercante, etc.).

Nosotros tenemos nuestro propio programa, que apunta hacia el socialismo, pero en las condiciones actuales creemos que tenemos que tener un apoyo crítico y constructivo, porque no creemos que los otros partidos puedan tener una política a favor de los intereses del pueblo.

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article28850