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Honremos a los familiares de los fusilados en Pamplona en el 36

Edurne Eguino. Noticias de Navarra, 20-09-11 | 21 septiembre 2011

Intervención en el pleno de la Concejala de Izquierda-Ezquerra

 

POR EDURNE EGUINO, * CONCEJAL DE I-E; INTERVENCIÓN EN EL PLENO

Martes, 20 de Septiembre de 2011

NO es la primera vez que en la sala de Plenos del Ayuntamiento de Iruña-Pamplona se presentan y debaten mociones en el mismo sentido de la que presenté este viernes, en nombre de Izquierda-Ezkerra. Tampoco es la primera vez que asisten a la misma familiares de fusilados y represaliados del franquismo, ni que se expresan ante el Pleno, como lo han hecho hoy (en referencia a la sesión del pasado viernes).

Aún así, quiero agradecer a quienes componen este Pleno la oportunidad de expresarme al respecto y de dar la bienvenida si se me permite, en el nombre de todos los presentes, a los familiares de fusilados y represaliados, que han podido y querido acudir hoy aquí.

Espero que se sientan honrados al escuchar mis palabras, porque ese el mínimo hoy, y no otro. El ánimo de que se reconozca su sufrimiento durante 75 años y se reconozca también la dignidad que como personas individuales y tomadas una a una, se merecen y vienen reclamando estos últimos años.

Este año se han cumplido 75 años desde el golpe militar de 1936, que acabó con un régimen democrático y legal, como era la II República, que desembocó en una larga y cruenta guerra civil y que continuó con una dictadura, larga, dura y sobre todo carente de cualquier legitimidad porque no garantizó nunca los derechos humanos básicos de la ciudadanía. Un régimen que acabó con la Constitución de 1931 y negó el sufragio universal hasta 1977.

Me gustaría centrarme en el drama humano que supuso y supone aún hoy, para muchas personas, que a veces, conviven a diario en nuestro entorno, sin ser nosotros conscientes de su enorme dolor. Creo que analizar y debatir sobre esta moción desde este punto de vista, el humano, nos puede acercar en las posturas y finalmente darles unanimidad a los textos de acuerdo que proponemos.

Tengo la firme convicción, e intento ejercerla todos los días, de que las personas estamos por encima de todo lo demás, por encima de ideologías, por encima de opciones políticas, por encima de todo, está la valía de todas y cada una de las personas, que además somos iguales en derechos y deberes.

A pesar de la política y de las ideologías, las personas nos parecemos más entre nosotras de lo que nos diferenciamos y creo que deberíamos recordar esto con más frecuencia.

Ejercer el respeto absoluto y en toda circunstancia a las personas, nos salvaría de muchas atrocidades, si no ya de las pasadas, sí de las que pudieran venir. Solo con aplicar este principio en nuestro trabajo en el ámbito político mejorarán espectacularmente los resultados medidos en términos de convivencia de identidades, de calidad de vida y de equidad o justicia social.

Centrándonos por tanto en el hondo sufrimiento que supuso el golpe militar de 1936 en un primer momento, y en la posterior instauración de la dictadura, quiero hacer míos algunos de los sentimientos expresados por las personas directamente afectadas por aquellos hechos, varias de las cuales nos han acompañado durante este pleno.

A los primeros días de incertidumbre siguió el horror que conlleva el tomarse la justicia por la mano: registros sin autorización, detenciones sin cargos, denuncias ante las supuestas nuevas autoridades, juicios sumarísimos, cuando los hubo, paseos sin regreso, asesinatos impunes en plena calle… y un largo etcétera de desmanes en lugares como esta ciudad y como toda Navarra, alejados del frente de guerra y donde no hubo resistencia armada alguna. Hubo quien escapó y quienes se exiliaron perdiéndolo todo: familia, amigos, trabajo, propiedades y teniendo que rehacer sus vidas desde el tremendo dolor que supone el exilio exterior.

Pero la mayoría se quedaron, tuvieron que quedarse, no hubo opción y sufrieron eso que se viene definiendo como el exilio interior, a través de las mayores humillaciones que a duras penas podríamos imaginar: madres, hermanas, esposas, novias e hijas paseadas por las calles, con la cabeza rapada y tomando aceite de ricino; insultos en la escuela, en el centro de trabajo y en plena calle. Ese exilio interior que sufrieron a través del estigma moral de ser de los malos de ser de los rojos, que conllevaba también un estigma social y un estigma económico. ¿Cómo llamaríamos a estas prácticas y actuaciones hoy en día? ¿Estamos libres de que se vuelvan a repetir?

Ha sido una época muy oscura y lamentamos decir que no ha terminado. A día de hoy aún no nos es posible pasar la página de esa historia porque sigue habiendo muchas preguntas sin contestar, muchos silencios sin romper, muchas negativas de instituciones y archivos a las solicitudes de conocimiento de la verdad e incluso algunas absurdas negaciones de lo ocurrido.

La primera generación de afectados, quienes eran adultos cuando estalló el horror, ya ha muerto. Han vivido y han muerto sin saber siquiera dónde están sus muertos y desaparecidos, sin que nadie les haya perdido perdón, habiendo vivido en una sociedad que no mostraba ni la mínima comprensión a su dolor. Han muerto, como dicen las asociaciones de familiares, sin verdad, sin justicia, sin reparación. Tenemos junto a nosotros hoy a la segunda generación, con edades ya muy avanzadas en algunos casos. Entre los asistentes, hijos y nieta de fusilados suman hoy aquí diez asesinados.

Dicen los expertos en salud mental, entre otros, que para superar traumas de esta naturaleza son muy necesarios los homenajes, monumentos y referencias físicas de recuerdo y de encuentro. Lo estamos viendo estos días con el drama que supuso el 11-S. Diez años después, el mundo se llena por doquier de homenajes, de monumentos y de referencias físicas que ayudan a las personas y familias afectadas a superar el trauma.

Entre nosotros tenemos aún a esta segunda generación que lleva 75 años de sufrimiento, de marginación, de silencio y de miedo. 75 años reviviendo recuerdos de barbarie, llorando en soledad a sus desaparecidos, callando, abandonados a su suerte. Hasta hace pocos años, unos diez en que se empezaron a reunir en torno a las asociaciones de familiares de fusilados, donde han encontrado consuelo a través de la escucha, donde pueden expresar la dignidad que nunca perdieron, las convicciones morales que les empujan a investigar, a trabajar, a conocer y transmitir lo ocurrido con un solo objetivo: que se devuelva el buen nombre a sus familiares y que no vuelva a ocurrir nada semejante.

Aquel golpe militar supuso el asesinato de siete concejales de este Ayuntamiento, cuyos nombres y apellidos figuran en el texto del Acuerdo que se propone y que quiero recordar uno por uno: Gregorio Angulo, Ignacio San Pedro, Florencio Alfaro, Victorino García, Mariano Sáez, Corpus Dorronsoro y Amadeo Urla.

En el Pleno anterior nos comentaba el sr Núñez, del PP, que conocía a una víctima del terrorismo, que no manifestaba ningún odio, y que eso era digno de admirar. Hoy, sr Núñez, tenemos con nosotros personas que tampoco manifiestan odio alguno, a pesar de los 75 años de sufrimiento que llevan consigo. Piden simplemente un reconocimiento a la existencia de sus familiares, piden un lugar donde encontrar un sentimiento cercano a la paz interior, al visitar y leer una placa con el nombre de sus familiares, concejales de este ayuntamiento en aquel fatídico 1936, piden un lugar digno en la Vuelta del Castillo donde sentir la comprensión de toda la sociedad que les acompaña en su dolor y sus recuerdos y piden un lugar digno donde mantener los restos de quienes desgraciadamente no llegan a ser ni siquiera identificados.

Y este año del 75 aniversario del golpe militar de 1936, las asociaciones de familiares agradecerían especialmente, que el Ministro de Justicia en persona entregará las Declaraciones de reparación y reconocimiento personal que correspondan a todos los familiares de Navarra, en un acto institucional, en el lugar que la propia Administración navarra designe.

Hagámoslo por ellos, y hagámoslo rápido porque el tiempo acabará también con esta segunda generación, que necesita como agua, de la reparación que les debemos, como sociedad que aprende de su pasado.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/09/20/vecinos/pamplona/honremos-a-los-familiares-de-los-fusilados-en-pamplona-en-el-36