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El Himno de Riego

Guillermo de la Torre. Nuevatribuna.es, 30-10-2011 | 31 octubre 2011

El himno de Riego, ese tiene su origen el primer decenio el siglo XIX, en el marco de la euforia liberal

 

Según la RAE, himno: “composición poética en alabanza a Dios, la Virgen o los Santos”, “loor de dioses o héroes” “honra a un gran hombre, a la celebración de una victoria o suceso memorable, que expresa júbilo y entusiasmo”

Hay himnos de batalla, religiosos, mortuorios o esperanzados… todos en mayor o menor medida tratan de inculcarnos el recuerdo, el ejemplo o el deseo.

Hay himnos magníficos; el “Himno a la Alegría”, de Schiller y Beethoven,”la Marsellesa”, “La Varsoviana”, “God save the King”…

En nuestra querida piel de toro, y centrándonos en los que glosan a la patria, pais, estado, terruño, comunidad (ustedes decidan) nos encontramos con himnos patrióticos y patrioteros (disculpen, la expresión) a largo y ancho del país, sin olvidarnos del constitucional que conforma nuestra identidad.

Si tuviera que escoger uno, por supuesto, me quedo con “Asturias patria querida” y si tengo que desembarazarme de alguno -perdónenme los ínclitos autores- sin lugar a dudas el de la Comunidad de Madrid, imposible de recordar ni canturrear y que aburre hasta decir basta.

Pero pasemos sin dilación al tema que nos ocupa. Siempre recordado en abril, aparece como casi un espejismo, el Himno de Riego, dedicado en su origen al “teniente coronel Rafael de Riego” luego, general liberal que dio su vida por la constitución de 1812, siendo ejecutado por orden del Rey “Felón” (Fernando VII), y que ha pasado a la posteridad, no solo por la personalidad de Riego, sino porque además llegó a ser el Himno de la Segunda República Española y del exilio.

El himno de Riego, ese “himno callejero y saltarín” –que comentaba Pío Baroja”- tiene su origen el primer decenio el siglo XIX, en el marco de la euforia liberal, una vez derrotadas las fuerzas invasoras de Napoleón, y aprobada y vigente la Constitución de 1812 (“La Pepa”), derogada luego por el “impresentable” felón, que luego restablecería y juraría (por un breve tiempo) en 1820.

El Rey felón llegaría a cantar el Himno de Riego con republicanos y liberales a voz en grito desde un balcón del Palacio Real ante la enfervorizada multitud, para posteriormente volverla a derogar (de ahí su apodo), no sin antes desterrar o fusilar liberales y republicanos a diestro y siniestro.

Son himnos como: el Trágala, Pendón Morado, la celebérrima Marcha de Cádiz, a las víctimas del 2 de mayo, o el popular Himno a la Victoria de Fernando Sor

Como nos enseña Esteban González, no debemos olvidar, algunos himnos nacionalistas creados posteriormente en épocas absolutistas… pero el Himno de Riego ha tenido unas características especiales que lo han hecho pasar a la posteridad como algo más.

El Himno tuvo letra desde el principio y muchas más con el paso del tiempo. La original se debe a un compañero de armas de Riego, Evaristo San Miguel, tan asturiano y exaltado como su amigo. Luego vendrían otras letras como la de Alcalá Galiano (patriotas guerreros/blandió los aceros) y la que “triunfaba” en 1836 (que mueran los que claman/ por la moderación/por atacar los fueros/de la constitución) y años después en vida de Baroja, “si los curas y monjas supieran/ la paliza que van llevar/ subirían al coro cantando /libertad, libertad, libertad” y finalmente, la arreglada por don Antonio Machado de la que luego hablaremos, inaugurando la Segunda República

Otra cosa es la música, donde los eruditos no acaban de ponerse de acuerdo. Según Blasco Ibáñez el autor es José Melchor Gomis de Colomer (director de la banda del regimiento de Artillería de Barcelona) ascendido a director de la banda de la milicia nacional con el triunfo de ”Lapepa” en 1820, pero las indagaciones posteriores solo le conceden el papel de arreglista. Y partir de aquí, una lista algo extensa de posibles autores: el guitarrista Francisco Huerta, el teniente coronel Jose María de Reart y Corps (según Mesonero Romanos), al maestro Manuel Varo (único músico mayor de la banda del regimiento de Riego-según Grimaldi), de Antonio Hech (músico suizo adscrito al regimiento de Granada) o incluso inspirado en la danza de de Mayordomos de Benasque (Huesca) -prohibido en 1939 por la dictadura franquista al parecerse al de la república.(¿Quién se parecía a quien?)

Sea como fuere el Himno de Riego fue, oficiosamente, el de España desde el 7 de mayo de de 1822 al 7 de noviembre de 1823, porque es la fecha en la que fue ahorcado el general Riego en la Plaza de la Cebada de Madrid, tras la reinstauración del absolutismo con la ayuda de “los 100.000 hijos de San Luis” (y su p..madre)

Pero la semilla quedó y no hubo levantamiento o revolución liberal donde no se volviese a cantar (1845, la “vicalvarada”).

Con la revolución anti borbónica de 1868 se prescinde de la marcha real y se encarga al director de la banda del 2º regimiento de ingenieros José Squadriani la composición del himno nacional, estrenado el 7 de febrero de 1869 en el patio del ministerio de la guerra, “nueva Marcha Nacional… para el día de apertura de las cortes constituyentes”.

Como afirma López Peña, “demasiado revolucionario debió parecerle ese himno al general Prím”. En septiembre de 1870 es convocado concurso para la creación del himno y es declarado desierto. Asesinado Prim el nuevo rey italiano restablece la marcha real mediante una real orden, pero Martínez Campos da un golpe de estado, trae de nuevo a los borbones y la marcha real nunca llega a ser declarada himno oficial.

El último destello del Himno de Riego se produce en 1931, con el advenimiento de la Segunda República. A pesar de las reticencias de algunos por su sonido a “charanga” y ante la insistencia de don Manuel Azaña (ilustre ateneísta y futuro presidente de la República) el nuevo himno de la República arropado y arreglado por don Antonio Machado y don Oscar Esplá y cantado por la afamada Laura Nieto acompañados por la extinta banda del regimiento de alabarderos reales, en esta ocasión de smoking, es “presentado en sociedad” en el Ateneo Cultural de Madrid, y más tarde será declarado himno oficial de la República

El resto ya es historia. Letra tiene y se puede cantar, aunque tal vez carezca de la solemnidad de la marcha de granaderos, en la versión que ahora conocemos y que algunos insensatos querían ponerle letra.

Se me ocurre dejaros con aquello que se enseñaba a las españolitas al respecto en la dictadura

A propósito del pobre Himno de Riego, me parece oportuno recordar estas frases de “Formación Política: lecciones para las Flechas / Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y las JONS”, libro que tenían que estudiar las niñas de España durante el franquismo:

“Explíquese a las niñas cómo los himnos, por su capacidad de arrastrar a los grupos humanos que cantan juntos, y al cantar, se sienten fuertes y unidos en una misma fe y un mismo entusiasmo, son muy importantes en las ocasiones revolucionarias, es decir, cuando los hombres han de luchar por cambiar el sistema de su Patria. A los acordes de la Marsellesa se hizo la Revolución francesa, que hizo cambiar tan profundamente el sistema del mundo. Y aún se sigue cantando ese himno. La Internacional, con su música magnífica y la fuerza de su letra, se ha cantado y se canta en todo el mundo por los que creen en el comunismo como una salvación. Y ya veis la fuerza actual del comunismo, que ha hecho de Rusia una potencia como nunca lo fue dentro y fuera de sus propios territorios. Y el Giovonezza, que surgió para la creación del Estado fascista. En cambio, el “Himno de Riego” es una música tan de charanga, tan pobre y ramplona como la propia obra política que representó”.

Por eso, y a pesar de todo, quizás tiene su encanto.

El Himno de Riego

 

Letra: Evaristo de San Miguel Valledor

Serenos y alegres / valientes y osados / cantemos soldados / el himno a la lid. / De nuestros / acentos / el orbe se admire / y en nosotros mire / los hijos del Cid.

Soldados la patria / nos llama a la lid, / juremos por ella / vencer, vencer o morir.

El mundo vio nunca / más noble osadía, / ni vio nunca un día / más grande el valor, / que aquel que, inflamados, / nos vimos del fuego / excitar a Riego / de Patria el amor.

Soldados la patria / nos llama a la lid, / juremos por ella / vencer, vencer o morir.

La trompa guerrera / sus ecos da al viento, / horror al sediento, / ya ruge el cañon / a Marte, sañudo, / la audacia provoca / y el ingenio invoca / de nuestra nación.

Soldados la patria / nos llama a la lid, / juremos por ella / vencer, vencer o morir.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/2011-10-29/el-himno-de-riego/2011102913095700843.html