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Un trabajo que recupera la memoria

Lne.es, | 19 octubre 2011

Las historiadoras Carmen García y Amaya Caunedo explican cómo se elaboró el mapa de fosas comunes del Principado

 

Gijón, Miriam SUÁREZ

Las historiadoras Carmen García y Amaya Caunedo explican, en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, cómo se elaboró el mapa de fosas comunes del Principado

La Pedrera. Finca de Rodríguez Sampedro. Dos cadáveres, ambos identificados, aunque se desconoce su edad y profesión. A los restos de José Herminio Amado y Francisco Blanco se les ha podido poner nombre, pero son muchas las víctimas de la Guerra Civil y de la represión franquista que continúan en paradero desconocido. La Universidad de Oviedo ha realizado una investigación sobre Memoria Histórica que localiza en el mapa de Asturias más de 300 fosas comunes.

La profesora Carmen García, directora del proyecto, y la historiadora y antropóloga Amaya Caunedo intervinieron ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón para explicar cómo se ha desarrollado este trabajo de investigación. Su estudio arroja luz sobre un acontecimiento histórico que dejó 26.500 muertos en Asturias, pero «sigue siendo más lo que desconocemos que lo que conocemos», admitió Carmen García.

El mapa de fosas comunes se completa con una base de datos, que se irá actualizando periódicamente, e incluye víctimas «de los dos bandos». Este trabajo contaba con el apoyo de la Consejería de Bienestar Social y del Ayuntamiento de Gijón, pero su nuevo equipo de gobierno, de Foro Asturias Ciudadanos (FAC), ha decidido retirarle la subvención. Aun así, ni Carmen García ni Amaya Caunedo dan por cerrada una investigación en la que los testimonios orales juegan un papel tan importante como las fuentes documentales. «Con los “paseados” dependemos de las fuentes orales, lo que requiere una labor muy intensa, porque no siempre quedan familiares y, cuando los hay, no todos quieren hablar. Éste es un tema que, setenta años después, sigue levantando ampollas», aseguró Caunedo.

En Aller, todavía sigue vive uno de los asesinos de entonces, lo que influye en el silencio de su pueblo. En Cangas del Narcea o El Franco, sin embargo, encontraron muchos vecinos dispuestos a colaborar en la localización de los represaliados. «Aunque las explicaciones de los testigos son, a veces, muy vagas. A las víctimas, además, no solían enterrarlas donde las mataban», señaló Carmen García.

Las fosas «regladas», esto es, las de los ejecutados a través de Consejo de Guerra, están más y mejor documentadas. La del cementerio de Ceares es una de las más grandes de Asturias. «Cuentan que todos los días pasaban camiones para recoger los cadáveres de las cunetas y llevarlos a El Sucu», apuntó. Los archivos municipales y parroquiales ayudan también a llenar algunos vacíos de los registros civiles de la época. Aunque, según Caunedo, «en Grado nos remitieron al Arzobispado, que no nos facilitó la labor».

La conferencia, moderada por Luis Miguel Piñera, puso a flor de piel los sentimientos de muchos de los asistentes al acto. «¿No hay banqueros entre los represaliados?», preguntó el público con ironía, ante una lista plagada de jornaleros, sastres, mineros o limpiabotas.

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/10/18/trabajo-recupera-memoria/1144177.html