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La larga espera del cementerio

El País, | 20 noviembre 2011

Familiares de bebés robados piden investigaciones en el camposanto de Cádiz

 

PEDRO ESPINOSA – Cádiz – 20/11/2011

Dolores Ramírez ha podido abrir el panteón donde le dijeron que fue enterrada su hija hace 31 años. En una caja había restos óseos de un bebé con una cinta identificativa de hospital. El análisis del ADN dará respuesta a la inquietud que conserva desde que le dijeron que su pequeña recién nacida había muerto en el hospital. La apertura se produjo el pasado jueves en el cementerio de San Fernando (Cádiz). Muy cerca, en el camposanto de la capital gaditana, clausurado hace más de 20 años, otros familiares de bebés supuestamente robados desean una orden de exhumación similar. También esperan algunos allegados de represaliados de la Guerra Civil. Porque sus restos siguen en fosas comunes. Y el Ayuntamiento, del Partido Popular, también aguarda poder construir un parque en un amplio terreno frente a la playa.

La asociación SOS Bebés Robados de Cádiz, que agrupa a los familiares que reclaman investigaciones sobre las muertes de sus hijos entre los años sesenta y ochenta, recuperó esta semana la actualidad de la absoluta paralización en la que está sumido el cementerio gaditano. Cerró hace dos décadas y la mayoría de restos fueron trasladados a Chiclana, al camposanto mancomunado. Pero quedan las fosas comunes, muchas bajos las cuarteladas de nichos, donde fueron enterradas miles de personas en los 200 años de existencia del cementerio, unas 400 en la Guerra Civil.

“Las familias queremos que se investiguen hasta el final los casos. Que los médicos que firmaban las defunciones declaren y que se exhumen los restos en los cementerios para descubrir qué pasó con los niños”, explica Luisa Fernanda Terrazas, vicepresidenta de la asociación. El colectivo estima en 300 los casos de bebés supuestamente robados en la bahía de Cádiz. La mayoría de esos niños fueron sepultados en el cementerio de Cádiz y el relato de muchas familias coincide. “Nos decían que había una fosa común para los bebés en el hospital, nos daban un papel y ya está”, relata. También denuncian que muchos de ellos no llegaban a ver a sus hijos, con lo que temen que ni siquiera fueran enterrados, sino entregados a otras familias.

La reclamación de esta asociación enturbia todavía más la situación actual del cementerio. El gobierno de la alcaldesa Teófila Martínez lleva casi tres años anunciando el proyecto de construcción de un parque en el terreno donde ahora mismo está el cementerio. El nuevo plan general así lo contempla. Pero ahora mismo esa intención es inviable. No solo por las posibles órdenes de exhumación que puedan venir de las denuncias de robos de bebés. También por las asociaciones de memoria histórica que recuerdan que en este camposanto también se arrojaron los cuerpos de muchos represaliados.

El Ayuntamiento abrió en 2009 un plazo para que los familiares de fusilados pudieran reclamar a sus seres queridos. Solo se presentaron seis requerimientos. Hubo quejas de la oposición y de algunos colectivos por la falta de publicidad de esta posibilidad pero, transcurridos dos años, se admite la falta de interés. “Ha pasado mucho tiempo. Hay gente que ha muerto, otra que ha olvidado y otra que no quiere recordar”, reconoce Diego Martínez, de la Asociación de la Memoria Histórica de Cádiz. Uno de esos seis casos no se ha podido atender porque la fosa común se encuentra bajo una hilera de nichos que hay que derribar. Y hace falta dinero para hacerlo.

La clausura definitiva del cementerio y el futuro parque ha dejado de ser el proyecto estrella del Ayuntamiento para convertirse en una pesadilla que molesta visiblemente a la alcaldesa. “Entiendo que los familiares puedan tener inquietud pero no los periodistas”, respondió airada el viernes cuando fue interrogada por las demandas de SOS Bebés Robados. Según explicó, el cierre se tiene que aprobar en pleno y, una vez aprobado, se dará un nuevo plazo de reclamación antes de trasladar todos los restos a Chiclana. “Lo haremos con expertos y respetaremos los enterramientos tal y como están. Será muy escrupuloso”, relata Teófila Martínez. Pero no hay plazos. Si está tardando derribar una hilera de nichos, con un coste estimado de 1.200 euros, nadie se atreve a pensar lo que costará el viaje de las fosas comunes a otro lugar.

Las familias que creen que sus bebés fueron robados en Cádiz desean que ese tiempo de espera sea suficiente y que, como Dolores Ramírez en San Fernando, puedan conocer las respuestas que guarda el cementerio.

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/larga/espera/cementerio/elpepiespand/20111120elpand_5/Tes