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El futuro del Valle de los Caídos

Lne.es, | 4 diciembre 2011

El exministro Otero Novas plantea enterrar a generales republicanos junto al dictador

 

Oviedo, L. Á. VEGA

Los huesos también dividen a Asturias

La propuesta de trasladar los restos de Franco desata opiniones encontradas en el Principado l

La petición del Gobierno a la familia de Francisco Franco para que retire los restos del general de su tumba en la basílica del Valle de los Caídos ha vuelto a reabrir la polémica en torno a un monumento que para unos exalta el régimen franquista y perpetúa la humillación de los derrotados y que para otros está consagrado a la reconciliación de los españoles. La primera pregunta que surge es si era necesario plantear este debate. La segunda trata de dilucidar qué hacer con los restos del generalísimo. El jurista y ex ministro José Manuel Otero Novas ya planteó en alguno de sus libros que la solución al conflicto es enterrar junto a Franco a algún destacado general de la República, como Vicente Rojo o Antonio Escobar.

Otero Novas opinó que con el cierre de la basílica «el Gobierno ha conseguido lo contrario de lo que buscaba, nunca ha tenido tanta afluencia como ahora». El ex ministro de UDC no tiene dudas de que el Valle de los Caídos es un monumento a la reconciliación. «Yo escuché relatar a Juan de Ávalos, el autor de las esculturas de la basílica, que estando exiliado en Lisboa, porque era de las Juventudes Socialistas, fueron a buscarle y le pidieron que regresase para hacer un monumento a la reconciliación de las dos Españas. También le escuché decir que Franco nunca pensó en ser enterrado allí. Tal es así que cuando se decidió enterrar a José Antonio en el altar mayor hubo que hacer una gran obra, porque debajo había una corriente de agua. La decisión de llevar allí a Franco fue firmada por el Rey, no sé si a propuesta del presidente del Gobierno. Es verdad que hay enterrados más republicanos que nacionales, pero el hecho de que en el lugar de honor estén Franco y José Antonio desequilibra el sentido de la reconciliación», aseguró Otero. La solución «no es levantar un muerto y llevárselo», añadió. «Es llevar, con el beneplácito de su familia, los restos de algún general del bando derrotado, como Rojo y Escobar. No creo que hubiese problema, porque eran católicos. Así se completaría el sentido neutral del monumento», opinó.

El jurista Juan Luis Rodríguez-Vigil considera que «es muy razonable que se pida a la familia de Franco un gesto de generosidad y que retire de allí sus restos, no es una ocurrencia sectaria». Para el ex presidente del Principado, «el Valle de los Caídos fue concebido para los de una parte, y debe ser un sitio de reencuentro, algo que no es ahora, y que sirva de reflexión». Rodríguez-Vigil no comprende la actitud de la familia Franco, contraria a remover los restos. «La soberbia no conduce a nada. Tienen un panteón propio. Además, Franco no murió en la guerra de la que fue responsable». Para el jurista, «la Iglesia, si de verdad quiere que se olvide que bendijo aquella guerra, debería apoyar que el Valle de los Caídos sea de todos. Pero bendice a unos y estigmatiza a otros». Otro ex presidente del Principado, Pedro de Silva, publicó ayer en estas mismas páginas una reflexión. Refiriéndose al período de la transición, De Silva señaló: «Se cambió pulcritud democrática por tránsito en paz. Hacer ahora un saneamiento retroactivo sacando al muerto no deja de ser una hipocresía o un modo de blanquear el sepulcro».

El historiador Francisco Erice se mostró contrario a que «se mantenga un monumento que se ha convertido en centro de peregrinación del franquismo, algo impensable en Italia y Alemania respecto a Mussolini y Hitler». Erice añadió que «incluso es dudoso que pueda seguir José Antonio en un lugar preeminente de la basílica, y no subsumido en los demás restos». Para el historiador, «llevarse los restos de Franco es un paso en la dignificación de las víctimas del franquismo, que sólo levanta ampollas entre aquellos que no quieren afrontar el asunto». Y es que «Franco no merece ningún tipo de homenaje en un sistema democrático, dejar las cosas como están es desequilibrador». Erice añadió que «se equivocan quienes quieren verle como un dictador benévolo y paternal, y olvidan que estuvo al lado de las dictaduras más sangrientas de Europa». El Valle de los Caídos, añadió, «comenzó siendo un monumento de exaltación imperial del régimen franquista, aunque cuando se terminó, en los años cincuenta, se le intentó dar un tonillo de reconciliación, pero su estética, la forma de enterramiento, es claramente fascista».

Por su parte, el geólogo y químico José María Casielles, que fue senador de AP, defendió dejar las cosas como están. «Franco construyó el Valle de los Caídos y me parece bien que duerma allí todo el tiempo que quiera, si su familia y los frailes así lo desean». Para Casielles, «hay cosas importantes y serias de las que preocuparse en las actuales circunstancias del país, es una polémica estéril». Y aseguró que «es un monumento de reconciliación».

http://www.lne.es/asturias/2011/12/02/huesos-dividen-asturias/1165321.html