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‘Boikot’ al olvido: rock al servicio de la memoria histórica

Público, | 19 enero 2012

‘Publico.es’ estrena en exclusiva el doble trabajo del grupo madrileño Boikot: un videoclip y un documental que rinden homenaje a las victimas de la dictadura

 

PATRICIA CAMPELO MADRID 19/01/2012

La historia de Trifón Cañamares, un histórico de la lucha antifranquista, llamó la atención de la formación rokera Boikot cuando andaban en la búsqueda de un protagonista que conectara con la realidad en su videoclip Lágrimas de Rabia. El último trabajo del grupo madrileño incluye un documental con testimonios y un vídeo protagonizado por el propio Trifón junto a los actores Guillermo ‘Willie’ Toledo, Luis Fernandez de Eribe y Fernando Tielve. Se trata de un homenaje a los valedores republicanos de la educación y la cultura y, en general, a todas las víctimas que padecieron la represión franquista.

“Nos sentimos obligados a contarlo porque somos el relevo; dentro de poco ya no quedará nadie que haya vivido la Guerra en primera persona y que nos pueda contar estos testimonios”, explica Alberto Pla, guitarrista de Boikot, sobre el sentido del homenaje.

El relato que vertebra el videclip, rodado entre la cárcel de Segovia y las trincheras de Bustarviejo, es el de un maestro y su alumno cuyas rutinas educativas se ven interrumpidas tras el golpe militar de 1936 . Una lectura les puso sobre la idea de rendir tributo a intelectuales y docentes represaliados, Cuatro poetas en guerra, de Ian Gibson (Planeta, 2008). El libro relata las vidas de Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Lorca y Machado en los prolegómenos del alzamiento de Franco y sus militares contra la Segunda República. “Queríamos reflejar un punto de vista diferente al bélico, que es más recurrente, y abordar el abandono de la cultura a la hora de formar un país roto después de la contienda”, aclara ‘Kosta’ Vázquez, guitarra y vocalista.

Para cumplir ese propósito dotaron al vídeo del realismo que da contar con la figura de Trifón Cañamares, republicano infatigable que cuenta su historia al otro lado del teléfono desde su casa de El Pozo, cerca de Vallecas, el barrio madrileño que alberga una plaza con su nombre. Interrogado por la opinión que le merece la iniciativa de Boikot, responde que son ellos quienes deben coger el testigo ahora que él, que cumplirá 101 años el próximo 3 de julio, no puede. Pero se desdice pronto y evidencia que sigue en la brecha: “El otro día fui al cocido republicano de Sierra de Carbonera [Vallecas]”. Después afirma orgulloso que ya ha pagado sus cuotas del PCE y de IU. “Aún me falta ir a pagar la de Comisiones Obreras y la de los expresos”, en referencia a la asociación Ex presos y represaliados políticos del franquismo. Por no hablar de su actuación en el videoclip de Boikot y de la vitalidad con la que narra sus vivencias.

Rock con mensaje político

El rodaje del videoclip que hoy estrena Público.es no resultó del todo sencillo. Para pegarse a la realidad de la época, Boikot buscó un escenario adecuado en las granja escuela de las afueras de Madrid, lugares que disponen de aulas que recrean cómo se estudiaba en aquellos años. “Hicimos la solicitud para rodar allí previa presentación del guión y nos lo denegaban por miedo”, relata Alberto aún con expresión de sorpresa. Finalmente, el colegio San Fernando, en Colmenar Viejo, permitió que Boikot grabara en sus instalaciones. Fernando Tielve conocía bien ese escenario ya que allí dio vida a uno de los niños protagonistas de El Espinazo del diablo (Guillermo del Toro, 2001)

Sin embargo, Trifón, esclavo del franquismo que trabajó en las minas de wolframio en Casaio (Ourense) -que los nazis usaban para mejorar su armamento- observa estos episodios de miedo y rechazo como algo, por desgracia, habitual. “Llevamos un camino muy malo. La gente es muy conformista, parece que no necesitan nada y no saben que con la lucha se gana todo y sin ella todo se pierde”, afirma.

Trifón sigue la actualidad y tiene una mala perspectiva sobre el juicio a Baltasar Garzón, acusado de prevaricación por tratar de investigar los crímenes del franquismo. “No les interesa que se mueva nada para descubrir la verdad”. “Ayer murió uno, un bandolero, y como ése, están todas las raíces fascistas gobernando de una manera u otra”, subraya en referencia a Manuel Fraga, fallecido el pasado lunes, dos semanas después de que la justicia argentina pidiera los nombres de los responsables políticos de la dictadura en el curso de la querella interpuesta en Buenos Aires en 2010.

Un esclavo del franquismo

Tras la derrota de Hitler, algunos de los presos que habían realizado trabajos forzados en las minas de Casaio fueron destinados a Badajoz. “Con Hitler cayó también esa fábrica alemana”, recuerda Trifón, que aquellos días aprendió que “con el wolframio, los alemanes sustituían el acero en un 80%”. El metal extraído por los presos políticos en los yacimientos orensanos servía para revestir y hacer más resistente los barcos y aviones nazis.

Trifón cumplió siete años de reclusión, al principio, condenado a muerte junto a su padre. Después les conmutaron la pena a los dos y más tarde llego el indulto. Ya en libertad, regresó a Madrid “para reorganizar el partido [el PCE] dirigido por Julián Grimau”, describe. “Formamos una ‘troika’ en la que yo me encargaba de la parte política”.

El documental

La otra pata que sustenta el proyecto Lágrimas de rabia, dirigido por Albert Pla con guión de Kike Suárez y Luis Olano, es el documental con los testimonios de la maestra de la Juventud Socialista Unificada Carmen Arrojo, la hija de dos maestros fusilados Hilda Farfante, el poeta Marcos Ana y el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva.

“Queríamos apoyar el videoclip con los testimonios de algunos supervivientes como Carmen, Hilda y Marcos Ana”, explica Alberto. El exilio tambien es retratado a través de la mirada del coguionista del proyecto, Luis Olano, nieto un niño de Rusia que encontró su destino, junto a miles de menores españoles, en la antigua Union Soviética.

Boikot reivindica la memoria a través de la música y de la imagen y lo hacen para contribuir “a no olvidar la historia”. Este contacto que han tenido con un pedazo del pasado reciente les ha dejado como legado haber aprendido “el valor que le echaron y la dignidad que tienen; así tendríamos que ser todos, y seríamos mejores personas”, concluyen.

El grupo Yeska rindió un homenaje similar a la figura del poeta Marcos Ana con un trabajo que también estrenó Público el año pasado.

http://www.publico.es/culturas/417543/boikot-al-olvido-rock-al-servicio-de-la-memoria-historica