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Fusiladas por ser las ´rojas´ del Molinar

Diario de Palma, | 5 enero 2012

Varias residentes del barrio marinero fueron asesinadas hace hoy 75 años por pertenecer al Partido Comunista e intentar defender sus ideales

 

Las residentes del barrio marinero Aurora Picornell, Catalina Flaquer y las hermanas Maria y Antònia Pasqual fueron asesinadas hace hoy 75 años por pertenecer al Partido Comunista e intentar defender sus ideales

RAQUEL GALÁN. PALMA El sábado víspera de Reyes de 1937, tal día como hoy hace 75 años, cuatro mujeres que vivían en el Molinar fueron sacadas por la noche de la prisión de la calle Can Salas, donde actualmente se encuentra la biblioteca pública. Estaban allí por comunistas. La encargada de la cárcel las llamó y añadió: “Salgan, que las piden”. Eran Aurora Picornell, Catalina Flaquer y dos de sus tres hijas, Antònia y Maria Pasqual. Hacía poco más de un año que habían participado juntas en un mitin de mujeres contra el fascismo y en los primeros días de la rebelión franquista fueron detenidas. La más conocida por su activismo político, Aurora Picornell, estaba convencida de que la matarían. Cuando llegó el momento, le dijo a su amiga: “Me llevan a matar, Maria Lluïsa. Mira, me llevo este ovillo de hilo. Si mañana sigo con vida, esté donde esté, te lo haré llegar”.

El ovillo no llegó, como detalla Llorenç Capellà en el Diccionari Vermell, y las conocidas como las roges del Molinar acabaron sus días “en la pared de la Creu de Porreres”, que fue construida para “soportar lluvia, viento y rayos, pero no balas”, por lo que “toda la parte baja de la pared, hasta una altura de persona, está agujereada por disparos de bala hasta el hueso de la piedra”, describe el manifiesto del homenaje que EU y el Partido Comunista rinden hoy a las fusiladas. El martes lo hará la Asamblea de Jóvenes del Molinar por el 75 aniversario de estas muertes.

23 fusilados

La barriada marinera tiene una calle dedicada a Aurora Picornell desde 1987, el 50 aniversario de su fusilamiento, y la asociación Memòria de Mallorca cuenta con documentación que confirma su residencia en la antigua calle Molinar. La presidenta de esta entidad, Maria Antònia Oliver, destaca también que durante el fatídico 5 de enero fusilaron a 23 personas cuyos nombres han podido salir a la luz.

Sin embargo, las cuatro roges del Molinar “tuvieron una gran repercusión debido a que era la primera vez que asesinaban a tantas mujeres a la vez”, entre las que también hay que incluir a Belarmina González, aunque no fuese del barrio marinero, como recuerda Oliver.

Para los verdugos, el principal ´trofeo´ fue Picornell. De hecho, uno de ellos acudió a la mañana siguiente, día de Reyes, a un café del Molinar y “pidió una bebida, feliz. En un momento determinado, sacó unos sujetadores de su bolsillo. Mirad, mirad, son los sujetadores de Aurora”, se jactó, según cuenta Llorenç Capellà en su Diccionari Vermell. Nadie rió. Y una mujer de Porreres, “sin muchos escrúpulos, mostró a una vecina un par de peines de colores. ´Ayer debieron de matar mujeres en la Creu´”, relata en el Diccionari.

Aurora Picornell (Palma, 1912) era conocida como La Pasionaria de Mallorca y “un personaje casi mítico en la izquierda” de la isla. Trabajaba como sastre y fue una de las principales dirigentes del Partido Comunista. Además de estar casada con el también líder comunista Heriberto Quiñones, su familia estaba activamente involucrada en política y tanto su padre como dos hermanos suyos fueron asesinados. La misma suerte corrió su marido durante la posguerra en Madrid, aunque sus otros dos hermanos lograron exiliarse.

Capellà detalla que, durante el traslado de las cuatro mujeres al cementerio de Porreres, “dicen que las monjas del Puig de Sant Miquel hicieron befa […]. Un bombardeo de la aviación republicana había causado la muerte de una niña asilada en el convento del Temple […]. “Veis, estas mujeres son comunistas, rojas, las culpables de la muerte de la niña”. Y dicen que las insultaron. En el caso de ser cierto, Aurora debió de morir con el cliché de las monjas, imborrable en el cerebro, despidiéndola”.

Sus compañeras en la prisión y en la muerte, Catalina, Antònia, Maria y Belarmina, también lo debieron de escuchar. La madre de Antònia y Maria, de unos 60 años y separada de su marido, se ganaba la vida haciendo cestas en el Molinar y fue torturada para que dijese dónde se escondían sus hijas. Nunca confesó, pero las encontraron y detuvieron por pertenecer al Partido Comunista. Maria no pudo abrazar a su hija Natalia, de tres años, cuando sus familiares la llevaron a Can Salas para visitarla el día de Reyes.

http://www.diariodemallorca.es/palma/2012/01/05/fusiladas-rojas-molinar/733412.html