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Flores en memoria del buen rector

La Voz de Asturias, 19/02/2012 | 20 febrero 2012

Sus familiares rinden homenaje a la figura de Leopoldo Alas Argüelles en el 75 aniversario de su fusilamiento

 

Javier G. Caso

Un sencillo centro de flores colocado ayer sobre la fría lápida de la tumba de Leopoldo Alas, Clarín, en el cementerio ovetense del Salvador. Con este sencillo gesto quisieron Ana Cristina y Leopoldo Tolivar Alas recordar la figura de su abuelo, el rector Leopoldo Alas Argüelles, hijo del autor de La Regenta , y que también reposa en esta misma sepultura junto a otros familiares. Mañana lunes se cumplirán 75 años de su fusilamiento en la cárcel de Oviedo tras ser sometido a un consejo de guerra que lo condenó a muerte. Y sus descendientes volvieron a honrar ayer la memoria del buen rector.

“Siempre venimos al cementerio en torno a la fecha del 20 de febrero”, recordó ayer en El Salvador Ana Cristina Tolivar, quien visitó la tumba de su abuelo en compañía de su esposo, el catedrático jubilado David Ruiz. Sin embargo en la sepultura, donada en su día a Clarín por el Ayuntamiento de Oviedo al haber sido miembro de su corporación, no hay nada que certifique que allí está también enterrado su hijo: Leopoldo Alas Argüelles. Su nombre no aparece.

¿Por qué? En estos momentos, casi con toda seguridad, a las malas condiciones de la tumba, una de las más antiguas del cementerio ovetense, lo que impediría esculpir los nombres de todos los miembros de la familia Alas allí enterrados sin dañar la lápida. Pero en un primer momento las razones debieron ser otras, como la penuria económica “extrema” de la viuda del rector, Cristina Rodríguez, depurada, “suspendida de empleo y sueldo” por la dictadura, tal y como recordó ayer su nieta. En esa situación esculpir su nombre no podía ser una prioridad. Pero los restos mortales de Leopoldo Alas Argüelles no llegaron al Salvador hasta casi tres años después de su ejecución.

Antes habría sido imposible. Durante la guerra el cementerio estaba en primera línea del frente de Oviedo. Por eso fue enterrado en un primer momento en el cementerio de San Pedro de los Arcos el 21 de febrero de 1937, al día siguiente de su muerte. Su cadáver y el de otros fusilados había sido trasladado hasta allí la víspera en una camioneta desde la cárcel de Oviedo, según el investigador Francisco Galera. La intervención de un amigo farmacéutico, que cedió su panteón familiar, impidió que el cadáver de Leopoldo Alas Argüelles, acabase en la fosa común. En aquella ciudad en guerra fue enterrado envuelto en un lienzo. No había ataúdes.

Francisco Galera sugiere la posible mediación a la hora de conseguir esa tumba del canónigo y magistral Domingo Ortiz, gran amigo de Alas como demostró declarando a su favor durante el consejo de guerra que lo condenó a muerte. “Le estaremos eternamente agradecidos. Don Domingo fue una persona muy valiente”, destacó ayer Ana Cristina Tolivar, quien de niña trató con aquel magistral que tras el asesinato del rector Alas llegó a afirmar: “han matado a un santo”. Sus restos fueron trasladados al cementerio del Salvador el 12 de enero de 1940. Su cuñada, Carmen Rodríguez Velasco, representó a la familia en los actos de exhumación e inhumación del cadáver de Leopoldo Alas Argüelles. El traslado le costó a la viuda 285 pesetas.

Al cumplirse 75 años del “injusto” proceso que acabó con su vida, la sección sindical de Comisiones Obreras de la Universidad de Oviedo emplazó ayer a esta institución a exigir que se anulen las “falsas acusaciones” que pesaron sobre Alas Argüelles, así como la retirada de la simbología franquista que aún existe en el edificio histórico.

http://www.lavozdeasturias.es/asturias/Flores-memoria-buen-rector_0_649135157.html