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Arratia-Nervión: Ni rastro de la dictadura

Deia, 04-03-2012 | 6 marzo 2012

Existen numerosos municipios y ciudades que conservan entre sus calles restos que ensalzan las actividades del caudillo y de sus fieles

 

JANIRE JOBAJURIA – Domingo, 4 de Marzo de 2012

Aunque Franco murió en 1975, lo cierto es que existen numerosos municipios y ciudades que conservan entre sus calles restos que no solo recuerdan el paso del dictador por el mundo, sino que ensalzan las actividades del caudillo y de sus fieles. Basauri no está al margen de esta realidad. Sin embargo, pronto dejará de pertenecer a esta lista gracias a una moción que el Ayuntamiento ha aprobado tras su presentación por el colectivo Lau Haizetara Gogoan. Según este documento suscrito por tres partidos con representación en el pleno como son PNV, Bildu y PSE con el apoyo de Aralar -sin concejales esta legislatura- el Consistorio se compromete a retirar todos los símbolos franquistas que existen en su término municipal “en la mayor brevedad posible”, esto es, dentro del presente año contando con que el proceso pueda extenderse en el tiempo por algún motivo técnico. “El único partido que no votó a favor fue el Partido Popular pero tampoco votó en contra, que era nuestro miedo, sino que se abstuvo”, señala Eduardo González, miembro de Lau Haizetara. El motivo esgrimido por los tres representantes populares en el Consistorio es la falta de iniciativas paralelas para la retirada de los símbolos que suponen un “menosprecio” de las víctimas del terrorismo. “La existencia de elementos de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar de 1936, del genocidio y de la represión de la dictadura franquista en nuestro municipio vulnera claramente derechos humanos fundamentales de todas aquellas personas y colectivos afectados por la represión desencadenada por la rebelión militar, la dictadura franquista y el terrorismo de Estado”, explican los autores de la moción.

Asimismo, el texto firmado garantiza el comienzo de una ardua investigación por parte del Ayuntamiento junto a diferentes colectivos, con el fin de elaborar un censo de víctimas del franquismo de la localidad. Según González, un primer acercamiento a esta realidad arroja la cifra de sesenta basauritarras muertos debido al alzamiento militar del 36. Algunos de ellos perecieron en los combates que libraron en Orduña, Artxanda o Zeanuri, otros en el hospital tras las heridas sufridas en la guerra y algunos fueron fusilados en Bilbao y Derio. La mayoría de los desaparecidos eran militantes de organizaciones como ANV, PNV o los partidos Comunista y Anarquista. No obstante, “queda mucha labor por hacer hasta conocer los nombres de todos”, se lamenta González, que considera que esta moción ha abierto un proceso a rescatar el pasado más oscuro de la localidad. Y es que aunque Basauri no fuera víctima de bombardeos que asolaron municipios vecinos como Galdakao, Gernika o Durango, las calles del pueblo fueron testigo del paso de las tropas sublevadas hacia Santander. “Y mientras pasaban, robaban de todo a los vecinos, la vaca, las gallinas, su alimento; estos hechos sí van a ser difíciles de comprobar y resarcir”, denuncia este portavoz.

Restos en San Miguel

En Hernán Cortés quedan 33 indicadores

A falta de grandes tributos a Franco como pueden verse todavía en otras ciudades, Basauri aún recuerda al dictador y sus fieles en algunos nombres de las calles que conforman el pueblo, así como en los letreros antiguos que cuelgan de muchas fachadas construidas desde los años cuarenta. La mayor parte de este tipo de simbología se puede ver en San Miguel. La barriada de Hernán Cortés es la más prolífica del municipio en cuanto a huellas del pasado franquista. De hecho, según cuenta González, el mismo barrio fue construido a imagen y semejanza de lo que el régimen consideraba que debía de ser una barriada obrera. Con calles paralelas, la iglesia y la oficina de Correos en el centro de la vida y cerca de las fábricas donde sus vecinos iban a ganarse el jornal. Al parecer, este barrio poblado antaño únicamente por caseríos y huertas, fue el lienzo en el que las autoridades del Ministerio de Vivienda de la dictadura pintaron el primer boceto de lo que después sería el barrio bilbaino de San Ignacio. Así, Hernán Cortés copa la mayor parte de las reliquias franquistas que cuelgan de las paredes de ladrillo de lo que hoy es una de las zonas más tranquilas del municipio. De hecho, hay 33 placas que recuerdan aquella época. Entre ellas, se pueden apreciar cantidad de letreros en los que el yugo y la flecha propias de la Falange española. También la enseña del Sindicato Vertical conformada por un martillo, una espiga y una palma, acompaña al antiguo nombre de varias calles. Ezequiel Diez, Rafael Mate, Mariano Goya, Delfín Roldán, Jesús Diéguez, Anastasio Martínez o José Oza son algunos de los nombres previsiblemente de personas amigas del Régimen con los que el Ministerio de Vivienda bautizó las calles de San Miguel. Estas vías ya se llaman así, de hecho, hace años que cambiaron sus nombres por otros asépticos como Udala Mendi, Saibi Mendi, Bertsolari Txirrita kalea, Lapurdi o Langilearen kalea. No obstante, las reminiscencias del pasado siguen muy vivas y a la vista de todos. Adivinar por qué los mandatarios de la época eligieron honrar a estos varones alzando sus nombres es una tarea que aún está pendiente aunque numerosas voces apuntan al Sindicato Vertical como institución que podría aglutinar a los homenajeados. “En Basauri no hay recuerdos a figuras fácilmente reconocidas como el general Mola o el propio generalísimo, por lo que será necesaria una investigación a fondo”, adelanta Iñaki Astoreka, otro de los miembros de Lau Haizetara. Esta investigación tendrá como soporte un esquema realizado por el Gobierno vasco hace años a petición del Ayuntamiento de Basauri. En él se da cuenta de estos restos franquistas en San Miguel así como de otros localizados a lo largo y ancho de Basauri. Nafarroa y Zumalakarregi

El callejero alberga vías bautizadas durante el régimen

Muchas de las calles de Basauri fueron creadas durante los cuarenta años de dictadura al igual que los edificios que las flanquean. El carné de identidad de los inmuebles no solo consta en el registro municipal, sino que puede adivinarse por su imagen además de por los carteles que aún cuelgan de ellos y que datan de fechas cercanas a su construcción. Así, muchos de los edificios del municipio están construidos en la década de los cincuenta, cuando la potente industria de la comarca atrajo a un sinfín de vecinos de otras comunidades en busca de un salario y la promesa de una vida mejor. Ante la avalancha de trabajadores, los terrenos cercanos a las empresas se llenaron de viviendas de alta densidad e incluso rascacielos. Una muestra, según este informe de Lakua, son los altos edificios localizados junto al río en Ariz.

“Muchos constructores, para conseguir subvenciones por parte del Ministerio de Vivienda, ponían la placa correspondiente a este departamento”, explica Astoreka. Pero no solo han sobrevivido estos letreros. Algunas calles que fueron bautizadas entonces, siguen manteniendo su pasado franquista. Según el informe del Gobierno vasco, las calles Nafarroa y Zumalakarregi forman parte de este listado. La primera se llamaba calle de la Estación hasta que el 12 de noviembre de 1937 los falangistas decidieron que tomar el nombre de Navarra en homenaje a la ayuda que las tropas Carlistas de esta región habían prestado a los militares.

La calle Zumalakarregi, aunque ha perdido el acta del pleno que la bautizó, también es sospechosa de ensalzar los valores de la dictadura. No en vano, Tomás Zumalacárregui fue un general Carlista del siglo XIX que rivalizaba con los aires liberales y que se paseó por múltiples combates. Entre otras escaramuzas, protagonizó el sitio a Bilbao hasta que fue herido en Begoña, donde también existe una calle con este nombre. Da la casualidad de que el tercio Zumalacárregui batalló en suelo basauritarra, tomando para los suyos el monte Malmasín, pieza clave para la posterior conquista de la capital vizcaina.

Reminiscencias de los cuarenta años de dictadura franquista se pueden apreciar también en portales de Ariz Torrea, Lehendakari Aguirre, Nagusia, así como las calles Juan Ramón Jumenez, Axular, Doctor Landa, Berriotxoa o Fauste, tal y como recoge el informe.

http://www.deia.com/2012/03/04/bizkaia/arratia-nervion/ni-rastro-de-la-dictadura